Gastronomía y música en el homenaje a Borges

Qué extraordinario maridaje gastronómico-musical, ayer, miércoles, en el IES Gran Capitán, como homenaje a Jorge Luis Borges: un almuerzo evocador de la comida y la bebida argentina, preparado y servido por el alumnado y profesorado de la Escuela de Hostelería; y un concierto de Chico Herrera, con letras inspiradas en el libro Los seres imaginarios del escritor argentino.

En el Salón de Actos, lugar donde se desarrolló la actividad, nos esperaban, impecablemente vestidos, los alumnos y alumnas, encargados de acompañarnos a la mesa correspondiente. En la primera página del díptico, donde figura el menú, leemos la frase: “Si hay algo que no existe, es el olvido”, lo cual es una paradoja borgiana, porque incluso lo que se olvida no desaparece sino que queda alojado en el subconsciente.

Como homenaje a Buenos Aires, ciudad natal del escritor, nos sirvieron, en primer lugar, un cóctel, ”Daki Tereré”, que es una adaptación de la clásica bebida “Tereré”, elaborada con mate mezclado con sirope aromatizado de fino. A continuación, tres aperitivos, elegantemente presentados y exquisitos de sabor: Hummus, salpicón de huevas con espuma de mahonesa y tripas de bacalao en salsa verde con alcachofas. Después, merluza asada en su punto, acompañada de pisto, patatas risoladas y ajetes. Y por último, ravioli de rabo de toro con crema de patata y guiso de trigo y nabos, una combinación perfecta de sabor y melosidad.

Para acompañar estos platos, dos vinos argentinos: un blanco Altavista State Torrontés 2016, afrutado y con un punto de acidez, que lo hace diferente; y un tinto Altavista Classic Reserva Malbec 2014, equilibrado e intenso.

De postre, brownie de choco y nueces con coulis de fresa, salsa de chocolate y helado de stracciatella, acompañado de licor de amontillado, con un guiño al Toblerone, la famosa chocolatina de Suiza, país donde falleció Borges.

La segunda parte de la actividad la protagonizó el concierto de Chico Herrera; pero antes nuestra compañera Raquel Castro, coordinadora del ciclo de actividades en homenaje al escritor argentino, recordó que en el 2016 se cumplió el treinta aniversario de su muerte y en el 2017 se han cumplido sesenta años de la publicación de su libro Lo seres imaginarios. Igualmente, agradeció al profesorado y al alumnado del IES Gran Capitán, en particular al de la Escuela de Hostelería, la participación en este homenaje.

Chico Herrera es alto y delgado, y admirador de cantautores, como Pedro Guerra, Caetano Veloso y Silvio Rodríguez, cuyos ecos se aprecian en su forma de interpretar. Acompañado de la guitarra y con una voz suave y melodiosa, nos dio a conocer sus canciones, inspiradas en el universo mitológico de Borges.

Comenzó con “Haokah”, dedicada al dios del trueno entre los indios:

“Suena el tambor del trueno.
En este cielo gris.
encomiendan tu presencia,
danzan para ti.
Usas el aire para hacer
sonar tu tambor…”

A la izquierda del escenario, una mesa, con un reloj de arena, símbolo del tiempo -una de las preocupaciones de Borges-; y a la derecha, un espejo, donde se refleja la imagen del cantautor, al que vemos doble -otro concepto que aparece continuamente en los textos del escritor argentino-, interpretando una canción homónima:

“El espejo encierra
algunos rasgos de ti,
susurra secretos
que hay dentro de ti.
No sabes lo que esconde,
no sabes si es tu doble,
o si solo es un reflejo de ti…”

La preocupación social de Chico Herrera aparece en la canción “El devorador de las sombras”:

“Juro no haber causado hambre ni llanto.
Juro no haber matado,
ni haber hecho matar.
Juro no haber robado alimentos…”

Pero el momento culminante de la tarde se alcanza, cuando baja del escenario, se acerca a donde estamos sentados y “a capella” interpreta “A bao a qu”, al tiempo que baila entre las mesas, moviendo con armonía su estilizado cuerpo.

“Alguien sube la escalera,
sube peldaños gastados de tanto pisar.
Nota el talón su presencia,
osado y sin miedo decide avanzar.
Dejando atrás las leyendas,
sube la torre seguro, sin mirar atrás…”

Y todos cantamos con él el estribillo:

“A bao a qu leyenda
A bao a qu despierta”

De vuelta en el escenario, continúa musitándonos sus canciones al oído, contándonos el secreto de Borges, que también lo es del propio Chico Herrera y de cada uno de nosotros: el paso del tiempo.

“El tránsito inconstante de gente que pasa por tu lado
varía según lo exija el guión de la rutina
manejada por dos o tres agujas que
marcan el rumbo.
Sus movimientos torpes o acelerados, acertados o no,
diferentes pero iguales, en definitiva iguales,
ante el paso del tiempo, inexorable paso del tiempo,
mientras os semáforos siguen cambiando…”

Así, finalizó su actuación y con ella el almuerzo borgiano. Felicitaciones al centro y, en especial, a todas las personas que han hecho posible esta actividad.

Con Labordeta entre bastidores

No he tenido conciencia real del número de personas que participamos en el Festival Homenaje a José Antonio Labordeta, hasta el día del estreno, 21 de abril, cuando nos juntamos todos entre bastidores. Creo que somos treinta y cuatro. La mayoría estamos sentados ahora a ambos lados del escenario, tras los telones azules, cruzando entre nosotros sonrisas y miradas de complicidad que dan unidad al grupo.

Carmen no sólo es la presentadora de este festival sino también la directora y principal animadora del mismo. Su capacidad organizativa y su constancia en el trabajo han hecho posible el brillante resultado final.

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Es la sesión de tarde, después de una exitosa sesión matinal ante el alumnado de 1º de Bachillerato y 4º de ESO. Los temores en cuanto a la asistencia de público se han visto disipados, pues hay más de media entrada en el salón de actos del IES Gran Capitán, en torno a ochenta personas, entre las que reconozco a Paula, la hija de José Antonio, y a Fede, gestora de la Fundación Labordeta, que nos han honrado con su presencia. Nos lo prometieron al grupo de profesores y profesoras que hicimos el viaje a Zaragoza en el mes de febrero y han cumplido su palabra.

Suena la música, que da entrada a la primera parte. Entre bastidores, escuchamos el saludo de Carmen a los asistentes y sus primeras palabras sobre José Antonio y su poliédrica figura: profesor, poeta, cantautor, naturalista, ecologista, comunicador, caminante, político… Añade que en el festival nos vamos a centrar en su poesía, la gran desconocida, que es íntima, introvertida, cotidiana, próxima. Ahora está explicando la estructura del mismo, y los que participamos en el primer bloque estamos listos para entrar en el escenario.

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Los compases de la pequeña orquesta (José Carlos Archilla, trompeta; Elisa González, clarinete; Alfonso Valdivia, batería; Cristina Moya, violín; Javier Fernández, guitarra; Paco Torres, bombardino; José Luis Rodríguez, cajón; y Carmen Bajo, flauta travesera) nos indican el momento de hacerlo. Ya nos encontramos sentados a la derecha y a la izquierda del escenario. El sonido de la trompeta, interpretando la jota aragonesa, sirve de preludio al primer poema “Cesaraugusta dos” (Gracia), al que le siguen: “La dulce foto” (Lola), “Acuérdate” (Maribel), “Primer recuerdo de mi padre” (Ana), “Te he visto envejecer” (Paqui), “Nos haces una falta sin fondo” (Matías), “Ella”, “Y te daré la paz” (María), “Tres cantos corporales” (Lorena y Aurora) y “Érase una vez” (Paula).

Para controlar los nervios, opto por no mirar al público y me concentro en las imágenes, seleccionadas primorosamente por Antonio, que se proyectan en la pantalla central, mientras recitan mis compañeros y compañeras. Todos lo hacen con pausa y poniendo el énfasis en las palabras adecuadas; todos se levantan de la silla y se acercan al atril, cuando aparece el nombre del poema y suenan las primeras notas de la música que lo acompaña, tal y como estaba previsto. Es el fruto del trabajo continuado y de los ensayos que hemos tenido, durante el curso. Ha ocurrido algo maravilloso: a medida que cada uno de nosotros hemos interiorizado los poemas que nos correspondían, y los hemos hecho nuestros, relacionando sus contenidos con situaciones de nuestra propia vida personal, la declamación ha ido mejorando, sobre todo en autenticidad, y tenemos el convencimiento de que quienes nos escuchan están viendo: a la ciudad de Zaragoza; al niño José Antonio Labordeta; a su querida madre; a su fallecido y llorado hermano Miguel; a su mujer trajinando en la cocina; a su hija Paula formulando preguntas ingenuas; etc.

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De nuevo, nos encontramos entre bastidores, ahora escuchando el taconeo del baile flamenco, ejecutado con maestría por Paula y Malena, al compás de la guitarra. Sólo alcanzamos a ver, en el círculo de luz, por detrás de la pantalla, sus sombras desplazándose armoniosamente. Le sigue Cristina, que ha dramatizado su poema “Veinte ocho estíos corren por mis manos”. Oímos las risas del público y cómo ella se detiene, hasta que se hace el silencio nuevamente. Nos cruzamos miradas de alegría, porque le está saliendo muy bien, a pesar de que estaba hecha un manojo de nervios.

Los poemas de este segundo bloque reflejan el paso del tiempo: “Treinta años y otra vez primavera” (Gracia), “Treinta y cinco veces uno” (Paco Ortiz), “Cuarenta y cinco veces” (Paco Pérez) y “El espejo” (Lola). Cada uno recita con su propio estilo: íntimo, sencillo, sentencioso, profundo.

Me toca de nuevo salir al escenario, porque vienen los poemas de la docencia, que vamos a declamar profesores eméritos, como le gusta llamarnos a Carmen. Música de batería, una mezcla de sonidos graves y agudos, anuncia nuestra textos: “Porque ya nunca haremos la revolución soñada” (Matías), “Mientras vosotros estáis con los grafismos” (Miguel), “Crecen sobre mis manos” (Benito) y “Días huidos” (Paqui). La autenticidad caracteriza, en general, las recitaciones de este bloque tercero.

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Estamos en el ecuador del festival y los versos de José Antonio Labordeta se vuelven críticos contra la banalidad y la hipocresía de sus contemporáneos. Benito, con su voz intensa y modulada, interpreta “No bomba”, un poema de corte surrealista al que ha puesto música y que acompaña con secuencias del cine mudo. Después, el trío formado por Lidia, Victoria e Isabel interpretan con brillantez “Canción tonta para concluir un curso de funcionario cultural”, con letra de Labordeta y música también de nuestro compañero Benito.

Le siguen los poemas de Miguel Labordeta, hermano de José Antonio. Son textos muy personales y difíciles de entender, a causa de sus imágenes oníricas y de su complejidad sintáctica; pero de gran calidad y hondura. Carmen en su presentación recuerda la importancia que tuvo Miguel en la vida del cantautor y el lugar preferente que ocupa su recuerdo en la Fundación Labordeta de Zaragoza.

Se oye el inicio del Himno de la República para introducir “1936” (Juan), donde se describen los efectos destructores de la Guerra Civil. El clarinete acompaña “La voz del poeta” (Matías), poema en el que se expresa la doble frustración de Miguel, por lo que contempla a su alrededor y por lo que observa dentro de sí mismo. El sonido de la batería coincide con “Puesto que el joven azul de la montaña ha muerto” (Lourdes), donde se plantea una huida del mundo antes de ser eliminado. Y un redoble de tambor acompaña a “Severa conminación de un ciudadano del mundo” (Paco Pérez), poema en el que se critica a los poderosos que provocan las guerras.

A estas alturas del festival, sabemos que todo marcha bien, con el ritmo y la fluidez adecuados, gracias en gran parte al trabajo de los técnicos Josua y Antonio. Lo comentamos entre bastidores, procurando no molestar a Carmen que en este momento anuncia el sexto bloque, impregnado de pesimismo, nostalgia y recuerdo. La música de la orquesta sirve de pórtico a los poemas que lo integran: “La vieja chaqueta” (Ana), que es –según el poeta- casi la epidermis cotidiana con la que uno crece; “Mi perro” (Marina), que “como yo, se abandona a la desesperanza de los atardeceres”; “Un mes inútil” (Lorena) que, a causa de la terrible enfermedad que afectaba a José Antonio, “invade las ventanas de una larga y suave melancolía”; “Origen” (Isabel) o los pasajes de su vida que recuerda cada hombre; “El viejo armario”(Gracia), que con su olor a alcanfor nos trae a la memoria “toda la historia vieja y personal”.

El grupo de músicos no se pone de acuerdo con Carmen, que es interrumpida cada vez que intenta retomar su labor de presentadora. La razón es que llegamos al bloque del humor, pues José Antonio era bastante irónico y socarrón. Ejemplo de ello son los poemas pertenecientes al mismo: “Los cultos” (Miguel), “Noche de Reyes” (Juan), “Escribo estas palabras” (Marina), y “Libro de familia” (Maribel). Todos son introducidos con música festiva.

El último bloque está constituido por tres poemas que nos invitan a soñar con manos extendidas y frágiles sonrisas, a amarnos en libertad, y a disfrutar de nuestras nietas, claro está, cuando las tengamos. Mientras se recitan, se oye de fondo el sonido de la flauta interpretando el “Canto a la libertad”.

Como broche final para el espectáculo, Lidia, Victoria e Isabel interpretan esta misma canción, acompañadas a la guitarra por Benito y Lola. Todos coreamos el estribillo:

“Habrá un día
en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad”

La emoción está servida y las lágrimas corren por más de una mejilla. La hija de Labordeta, Paula, sube al escenario agradecida, y los aplausos atruenan en el salón de actos.

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Labordeta sigue con nosotros

Emociona escuchar el “Canto a la libertad” de José Antonio Labordeta, que suena de fondo, mientras esperamos sentados en el salón de actos de nuestro instituto, el inicio del Discofórum dedicado al cantautor aragonés. Este formato lo han elegido los profesores Carmen Jurado y Benito Vaquero como una estrategia didáctica que permite analizar sus canciones, a partir de una investigación previa realizada junto con su alumnado del Ámbito Sociolingüístico de 4º de Diversificación Curricular.

La puesta en escena es sobria, pero cuidada en los detalles: a la izquierda del escenario, una guitarra con el pañuelo a cuadros negro y rojo, característico de Labordeta, y la funda de la misma abierta; a la derecha, un atril, donde se sitúan los participantes para leer sus presentaciones; y en el centro, una pantalla en la que se proyectan imágenes sobre la vida y obra del cantautor.

Aparece en la misma una original sopa de letras, que contiene algunas de las cualidades por las que destacó José Antonio (trabajo, integridad, humildad, compromiso, etc.), y que da paso a la presentación del discofórum por su directora y guionista Carmen Jurado.

Explica que éste se enmarca en el homenaje que ha organizado el IES Gran Capitán al cantautor aragonés por su actividad musical, pero sobre todo por sus valores humanos; que el objetivo es acercarnos a su vida a través de sus canciones, siguiendo el principio horaciano de “docere delectare”, es decir, instruir y deleitar; y que las canciones se agrupan en seis núcleos temáticos:

• Origen e infancia.
• Influencia de su hermano Miguel.
• Juventud, amor y optimismo.
• Docencia.
• Balance vital.
• Trascendencia.

Desde el principio, se aprecia que los alumnos y alumnas han hecho suyas las canciones, como lo demuestra la convicción con que explican el contenido de las mismas y los motivos por los que las han elegido. Sin duda, hay un trabajo riguroso y concienzudo por parte de cada uno de ellos, así como de sus profesores.

Como complemento a sus explicaciones, las imágenes se suceden en la pantalla, convertida en un cuaderno -guiño a la faceta docente de Labordeta-, cuyas páginas van pasando, a medida que avanza el discofórum. En su interior, un disco de vinilo con la fotografía de Labordeta, una caricatura del mismo (cejas, gafas y bigote), y las carátulas de los discos al que pertenecen las canciones. Además, podemos leer las letras de estas, al mismo tiempo que las escuchamos. Todo perfectamente diseñado para el disfrute de nuestros sentidos.

Estas fueron las canciones que escuchamos, la mayoría en la voz recia y potente de José Antonio Labordeta:

• “La vieja”, está dedicada a su madre, pero en realidad es un homenaje a todas las mujeres que, en los difíciles años de la posguerra, se dedicaron al cuidado de su familia, especialmente, de sus hijos. La presentó José Manuel Estepa Crespo.

• “Rosa, rosae” recuerda su infancia y los movimientos migratorios del campo a la ciudad, con el telón de fondo de los muertos de la guerra civil. Fue introducida por Francisco Manuel Villar Fernández.

• “El poeta”, canción donde expresa el dolor que le produjo la muerte prematura y repentina de su hermano Miguel. Hizo la presentación Francisco José Sabalete Sánchez.

• “Caminaremos”, con música que recuerda a la jota aragonesa, evoca a los caídos durante la dictadura de Franco y expresa la esperanza de que este camino que es la vida nos lleve hacia un mundo más libre y más justo. Fue presentada por Mariano Ordoñez Serrano.

• “Con tu voz” trata sobre el amor triste, aunque en algún momento puede aparecer la persona que nos hará feliz. Su composición coincide con el tiempo en que José Antonio Labordeta conoció a su mujer. En este estribillo resume sus sentimientos hacia ella:

“Con tu voz
con mi voz
con la voz de los dos”

Presentó esta canción Noelia Gracia Sabariego.

• “Con tus manos”, de ritmo alegre, expresa el amor a su tierra y a su país, a los que identifica con una mujer. La introdujo Fernando Salinas Campos.

• “Paisajes urbanos, días escolares” cuenta la entrañable historia de un alumno, Ramón Cabeza, que faltó a clase porque estaba repartiendo propaganda a favor de la justicia y la solidaridad. Fue presentada por Francisco Manuel Ramírez Ramos.

• “A veces me pregunto” es una canción en la que Labordeta se pregunta si tiene sentido ser profesor, si sirve para algo enseñar Geografía e Historia, interrogantes, que nos hemos planteado los docentes de todas las épocas, tal y como explicó Víctor Arenales Madueño en su presentación.

• “Somos” habla de la vida de los seres humanos y los esfuerzos que hacemos para conseguir nuestros objetivos. Este es su estribillo, con el que se identifica el propio Labordeta:

“Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar”.

Hizo la introducción Alba Rivas Castañeda.

• “Regresaré a la casa”, interpretada por Joaquín Carbonell, es un intento de que vuelvan todos los que dejaron su casa y su tierra, a causa de la pobreza y la falta de trabajo, para poder sobrevivir. Un texto, por tanto con extraordinaria actualidad, como señaló en su presentación Aurora Rodríguez Vázquez.

• “Banderas rotas” expresa su tristeza por el fracaso, por la libertad y la justicia no conseguidas:

“He puesto sobre mi mesa
todas las banderas rotas
las que rompió la vida
la lluvia y la ventolera
de nuestra dura derrota”.

Fue presentada por Rafael Prieto Fernández.

• “Qué queda de ti, qué queda de mí” es un repaso de su vida: la infancia triste, el amor imposible, la guerra civil, la falta de atención de su padre, el cariño de su madre, etc.

La introducción de esta canción corrió a cargo de Myrian Trujillo Gutiérrez.

• “Nadie” cuenta su sufrimiento a causa del cáncer, en los últimos días de su vida. La interpretó Benito Vaquero, también autor de la música, quien logró transmitir con su voz profunda y modulada este terrible dolor. Se encargó de la presentación Leticia Albernaz de Freitas.

• “Ya ves” es como su testamento vital y musical, pues pide que le recordemos:

“como un árbol batido,
como un pájaro herido,
como un hombre sin más”.

La presentó Cecilia Vázquez Cabrera.

• “Canto a la libertad” reivindica la libertad en un momento de nuestra historia, bajo el régimen franquista, en que carecíamos de ella.

Con esta canción, que se ha convertido en símbolo de lucha contra cualquier dictadura y que interpretamos a coro todos los asistentes, concluyó un discofórum especialmente cuidado y emotivo. Cuidado porque el desarrollo del mismo fue impecable, con las canciones perfectamente organizadas en bloques temáticos, con los alumnos entrando y saliendo con precisión milimétrica, con la música sonando nítida en el momento adecuado y complementada por imágenes sugerentes, etc. Y emotivo porque, tras casi una hora y media escuchando las canciones de este “campeón de la decencia intelectual, política y moral”, como ha escrito su amigo Luis Alegre, todos salimos con un pellizco en el estómago. Gracias al profesorado y al alumnado participante en este discofórum por haber conseguido que José Antonio Labordeta siga con todos nosotros.

Cantautores

Leyendo en clase de 4º de ESO a los escritores de la Generación del 50, y en concreto los poemas “Me queda la palabra” de Blas de Otero y “Palabras para Julia” de José Agustín Goytisolo, he recordado a los cantautores que pusieron música a estos textos. Eran los últimos años de la dictadura franquista y, en la Universidad de Extremadura, como en todas las del Estado Español, se organizaban manifestaciones a favor de la libertad y se aprovechaba cualquier acto público para reivindicarla. Los estudiantes universitarios vivimos con especial intensidad aquel tiempo, que intuíamos de transición de la dictadura a la democracia, y escuchábamos en nuestras casas los discos de vinilo o las cintas de radiocasete, grabadas y regrabadas, de cantautores como: Paco Ibáñez, Pablo Guerrero, Luis Pastor, Elisa Serna, Rosa León, Lluis Llach, Raimon y un largo etcétera.

Recuerdo, en particular, los dos poemas citados, a los que puso música Paco Ibáñez. Su doble elepé grabado en el teatro Olympia de París, se convirtió en nuestra música de cabecera, no sólo porque disfrutábamos escuchándolo, sino también por las largas y fructíferas conversaciones que suscitaban las letras de las canciones, escritas por los autores más importantes de la Literatura Española.

En Me queda la palabra, Blas de Otero viene a decir que, aunque el tiempo pasa y seguimos padeciendo los efectos perniciosos de la dictadura (“Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos”), nos queda la palabra, por encima de todas las limitaciones, como instrumento para expresar esa pérdida y ese dolor, y para reivindicar un cambio.

Igualmente, Palabras para Julia de José Agustín Goytisolo contiene un mensaje positivo. El poeta se dirige a su hija para decirle que la vida sólo tiene un sentido y, por eso, debe mirar hacia adelante, por muy angustiosa que pueda llegar a ser la realidad. Añade que su destino –entendemos también que el nuestro- está en los demás, en luchar por aquellos a los que puede hacer feliz:

“Pero cuando te hablo a ti

cuando escribo estas palabras

pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás

tu futuro es tu propia vida

tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas

que les ayude tu alegría

tu canción entre tus canciones”

Cuando escuchábamos esta música, en aquella época oscura que nos tocó vivir, nuestro ánimo se levantaba y experimentábamos un deseo intenso de cambiar las cosas. Ahora, al escucharla vosotros, espero que reflexionéis sobre la capacidad de defender siempre aquello en lo que creéis, aunque las circunstancias a veces os sean desfavorables.

Romper el cristal de la ventana

Las cosas pasan siempre al otro lado de la ventana” dice una canción de Estopa. Se refiere a que vivimos en una especie de burbuja, desde la que vemos lo que sucede en el mundo, sin hacer nada por mejorarlo.

Por ejemplo, el pasado domingo se abrieron los periódicos con un titular, que a fuerza de verlo repetido, se ha convertido en algo normal: “Nuevo caso de violación en grupo de una mujer de 29 años en India”.

Leyendo el cuerpo de la noticia conocemos que éste es el país donde más se discrimina a las mujeres, pues siguen siendo vendidas como bienes, obligadas a casarse a los diez años, quemadas vivas por disputas relacionadas con la dote y explotadas como mano de obra doméstica.

Las mujeres representan la mitad de la población que hay en el mundo y, dependiendo de donde nazcan, así correrá su suerte. Y no es solo India, sino también Arabia Saudí, donde no pueden viajar, trabajar, estudiar en el extranjero, casarse, divorciarse o ingresar a un hospital público, si no es con el permiso de un hombre de su familia; Indonesia, donde, a estas alturas de siglo XXI, se sigue practicando la mutilación genital femenina; y China, donde la política de restricción de la natalidad ha llevado a las familias a abandonar y matar a sus propios hijos, especialmente, cuando son de sexo femenino.

Menciono solo estos cuatro países porque son los que menos garantía ofrecen, según un ranking elaborado por un grupo de especialistas, contra la violencia y la explotación de la mujer; pero se podrían añadir muchos más.

Ya que atrocidades como estas pasan siempre al otro lado de la ventana, Estopa nos invita  a cerrar el puño y romper el cristal de la misma, es decir, a no conformarnos con vivir sin levantar la voz, sino a luchar por mejorar el mundo en el que vivimos.

MALOS TIEMPOS PARA LA CULTURA

Últimamente, se escuchan quejas por los recortes que se están produciendo en el ámbito de la cultura. Ayer mismo la Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Murcia ofreció un concierto ante la Consejería de Cultura, para protestar por la situación que atraviesan sus trabajadores, a causa de los continuos retrasos en los pagos de sus salarios y el recorte de un 47 % en los presupuestos de 2012, que va a poner en riesgo su continuidad. “No tenemos ni para pagar las partituras” declaró uno de los componentes de la orquesta.

La razón que dan las autoridades autonómicas para explicar esta reducción es que la política de austeridad para superar la crisis económica, así lo exige.

Hace unos días, en el programa cultural de Radio Nacional de España “El ojo crítico”, Ángel Gutiérrez, director del Teatro de Cámara Chejoc de Madrid, lanzó un SOS, anunciando el cierre inminente de éste, porque la Comunidad de Madrid ha reducido a la mitad la  subvención económica, que les permitía pagar el local, donde ensayan y representan sus obras.

También en este caso la justificación que dan las autoridades tiene que ver con los recortes para hacer frente a la crisis.

Malos tiempos para la cultura, cuando un orquesta sinfónica y una sala de teatro, que existe desde hace 30 años, corren peligro de desaparecer. Decía García Lorca, del que ahora celebramos el 75 aniversario de su muerte, que “el teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza y su descenso”. Y añadía: “un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo”.

Estas palabras podrían extenderse a la cultura en general, porque es esta, junto con la educación, la que nos convierte en ciudadanos responsables y críticos, que piensan por sí mismos y no aceptan las cosas porque sí, o porque las manden los mercados o las agencias de calificación, que al fin y al cabo son los que están imponiendo las políticas de austeridad a nuestros gobiernos.

 

¡QUÉ SERÍA DEL CINE SIN LAS BANDAS SONORAS!

Ayer, clausuramos las Primeras Jornadas de Teatro, organizadas por el IES Gran Capitán y el AMPA Mateo Inurria, con el espectáculo “Pasión por el cine”. Alberto de Paz (piano), Antonio Fernández (violín) y María Fernández (oboe) evocaron a las antiguas orquestas del cine mudo, interpretando 12 bandas sonoras de películas, especialmente seleccionadas para el alumnado de nuestro centro:

  • Memorias de África.
  • Sonrisas y lágrimas.
  • Los chicos del coro.
  • La lista de Schindler.
  • Gladiator.
  • Harry Potter.
  • La bella y la bestia.
  • La misión.
  • El rey león.
  • Cinema Paradiso
  • Piratas del Caribe.
  • Mary Poppins.

Los espectadores, que ocupamos algo más de la mitad del aforo del salón de actos, aplaudimos con entusiasmo entre película y película. Las introducciones a las mismas corrieron a cargo de un Alberto de Paz, tan brillante con la palabra como con el piano, que nos contagió a todos su pasión por el cine y, sobre todo, por la música que acompaña a éste, formando un todo con él.

Le secundaron también con gran brillantez Antonio Fernández, María Fernández y Javi, éste último pasando los fotogramas de las películas en el momento justo.

La música de los tres instrumentos sonó limpia y compacta, como corresponde a profesionales, perfectamente compenetrados, primero, con la mirada y, después, con el sonido.

A destacar, algunos momentos: cuando el violín evocó el dolor inconsolable de los judíos en “La lista de Schindler”; la banda sonora de “Cinema Paradiso”, que nos hizo revivir la tierna historia de amor por el cine del operador Alfredo y el niño Salvatore; la de “Los chicos del coro”, con el mensaje tan necesario hoy día, del poder educador de la música; el inicio, cargado de tensión, de “Piratas del Caribe”, con los acordes graves del piano; y la música de “Mary Poppins”, con la gracia y el dinamismo de la película.

Todos los asistentes nos fuimos con la convicción de que el cine no sería lo mismo sin sus bandas sonoras; también con la satisfacción de que en nuestro centro se organicen actividades de calidad, como este concierto o las representaciones teatrales de “Novecento” y “Maese Pathelin”. Que se repitan el próximo curso.

CONCIERTO DIDÁCTICO EN EL IES GRAN CAPITÁN

Dentro de las actividades de nuestra XVIII Feria de Libro, tuvo lugar ayer un concierto didáctico, en el salón de actos, a cargo de Lydia Sag Legrán (piano) José María Martínez (clarinete).

Los alumnos de 2º de ESO, acompañados de sus profesores, siguieron el mismo, primero, con alguna incertidumbre y, después, a medida que avanzaba, con gran interés.

Los dos jóvenes músicos, en su breve recorrido por la historia de la música y acompañando sus interpretaciones de explicaciones didácticas, comenzaron con el clasicismo. En concreto, con el 1º movimiento del concierto para clarinete y orquesta en Fa menor de Von Weber, caracterizado por la armonía y el equilibrio musical, mientras se proyectaban imágenes y textos sobre la vida y obra de este compositor. Situados en ambos extremos del escenario –piano, a la izquierda, y clarinete, a la derecha- entablaron como un diálogo entre los dos instrumentos, tal era su sintonía y compenetración.

Continuaron con “Claro de luna” de Beethoven, compositor perteneciente al romanticismo, con el que el piano aumenta extraordinariamente sus posibilidades sonoras. Lydia Sag consiguió extraer estas posibilidades con una interpretación serena, pero rebosante de pasión, mientras la imagen del sordo genial nos contemplaba, desde el centro del escenario.

A continuación, el 1º movimiento de la Historia de un tango de A. Piáosla, donde se funde la música folclórica con elementos del jazz. El diálogo entre los dos instrumentos transmitía modernidad y viveza; la música sonaba ligera y alegre; y los aplausos de los asistentes también se oyeron unánimes y entusiastas.

Para finalizar, interpretaron bandas sonoras de películas famosas: “El señor de los anillos” (para los que habíamos escuchado esta música en la oscuridad de las salas de cine fue un descubrimiento poder ver a sus intérpretes); “Flashdance” (algunos alumnos mandaron callar a una minoría, que manifiestaba los primeros síntomas de cansancio); “007”; “VP” (una película muy bonita y divertida, me comentó Francisco); “Amor inmortal”; “La pantera rosa” (que no podía faltar); “Somos los mejores” (mientras sonaba el timbre del recreo); “New York”; y la propina para algunos de los asistentes que nos acercamos al escenario, una vez finalizado el concierto.

En resumen, un concierto ameno, pues no aburrió en ningún momento, y didáctico. Qué más se puede pedir.

MERCEDES SOSA

Cuando escucho “Alfonsina y el mar” en la voz de Mercedes Sosa, escucho también la voz de una amiga de la universidad interpretando esta misma canción; porque la cantante argentina perteneció a una época de lucha por la libertad, en la que memorizábamos sus canciones y las hacíamos nuestras, interpretándolas a la luz de la luna. 

Era otro tiempo y para los que lo vivimos Mercedes Sosa representa más que una cantante, como Rafael Alberti representa más que un poeta; eran símbolos de la libertad y de la justicia. 

Escuchar su voz es sentir el latido oculto de los que sufren o, como en la canción “Alfonsina y el mar”, el drama íntimo de una mujer que se suicidó por amor. 

Mercedes Sosa ha muerto, pero su voz potente y, al mismo tiempo, cálida, y su compromiso con los humildes permanecen con nosotros en el recuerdo.   

Rafael en su "Rincón solidario" también ha evocado su figura.