En tu casa o en la mía

Si de pequeño, los domingos por la tarde en el cine de tu pueblo, ibas a ver una película de Tarzán (del auténtico :el Weissmuller), incluso de Cantinflas (el único), o una película del Oeste (aunque sea de Jonvaine), o hasta de Marisol (rumboarrío), a pesar del peligro que suponía lo que podía caer del gallinero, que no te pidan ahora ver las películas en el salón de tu casa con el deuvedé. Yo me niego, lo siento, me podéis llamar antiguo.

Ya se estrenó BUBBLE, al mismo tiempo en las salas cinematográficas que en las de estar. Por ahí va el futuro. Vale. Comprendo (no voy a ponerme cabezón) que tiene grandes ventajas, sobre todo para los que amamos el cine y encontramos poco atractiva la mayor parte de la cartelera de un pueblo como Córdoba. El DVD e Internet nos ayudan. Pero a mí me gustaría seguir viendo las pantallas grandes: nunca serán igual el grito de Tarzán o la estanquera de Fellini en la televisión, por muy grande y panorámica que sea. 

A. Gómez

EL LIBRO EN LA RED

Google ha tenido la iniciativa de volcar en Internet miles de libros que están libres de derechos de autor. Esta iniciativa ha levantado una polémica sobre  el destino del libro y el posible final de la autoría en la que, entre otros, ha intervenido el escritor español Enrique Vila-Matas.
Reproducimos los primeros párrafos de su artículo â??El libro por venirâ?:
â??Adivinar el futuro del libro ante la supuesta amenaza digital es como especular con el resultado que obtendrá el domingo tu equipo favorito. No puedes saberlo, no tienes ni idea y mejor que no la tengas, porque si tu equipo, por ejemplo, va a perder por goleada, es inútil que lo preveas, porque no podrás hacer nada por él, nada por evitar la catástrofe. De modo que lo mejor es no molestarse demasiado especulando. Después de todo, ocurrirá lo que haya de ocurrir. Es más, en realidad el futuro digital del libro ya está escrito, y no creo que en su escritura haya participado yo ni vaya hacerlo.
Me acuerdo ahora de que alguien, hará unas semanas, sin permiso alguno, escaneó y colgó entera en la red una novela mía, editada en Barcelona hacía ya siete años. Pasada la inicial sorpresa y las consiguientes dudas sobre si debía indignarme ante un hecho como aquél, reaccioné tomándolo todo por el lado más pragmático. Recordé que cuando escribí aquel libro, aún no tenía ordenador y, por tanto, nunca lo había tenido guardado en mi disco duro. Me pareció de pronto muy útil tener colgada allí esa novela, porque a veces copio fragmentos de mis propios libros para ilustrar alguna respuesta en alguna entrevista hecha por e-mail. (�)
Como se ve, supe encontrar el lado útil de la espinosa cuestión de ver pirateada en la red mi novela, y creo que de algún modo, con esa espontánea reacción y casi de forma inconsciente, tomé una posición personal ante el dilema que afecta al libro por venir.�
Si quieres acceder al artículo completo, pincha en este enlace.
 

Al hilo de la lectura y para ayudarte a intervenir en el blog, te planteamos algunas preguntas:
¿Cómo hubieras reaccionado tú? ¿Buscando, como Vila-Matas, el lado útil de ver pirateada en Internet tu propia novela? ¿Qué ventajas e inconvenientes encuentras a la iniciativa de Google? ¿Supone una democratización del saber escrito? ¿Estamos ante el final de la autoría? ¿Corre peligro de extinción el libro en formato de papel y con él el oficio de librero?