Manos

El martes pasado, en la reunión del Club de Lectura, que dedicamos a la obra Pedro y el capitán de Mario Benedetti, leímos un pasaje en el que el primero de estos dos personajes, ya moribundo, después de haber sufrido varias sesiones de tortura, habla solo ante el segundo y recuerda a su mujer: Mira, Aurora, estoy jodido (…) Aguanto todo, todo, menos una cosa: no tener tu mano. Es lo que más extraño: tu mano suave, larga. Tus dedos finos y sensibles. Creo que es lo único que me vincula a la vida. Si antes de irme del todo, me concedieran una sola merced, pediría eso: tener tu mano durante tres, cinco, ocho minutos. Paradójicamente, el recuerdo de su mujer es el que le ayuda a soportar las terribles agresiones físicas de las que está siendo objeto.

Este pasaje me ha recordado un poema de Antonio Gamoneda dedicado a su madre, en el que expresa su deseo de volver a la infancia para revivir los momentos en que ella le acariciaba:

Cuando no sabía

aún que yo vivía en unas manos,

ellas pasaban sobre mi rostro y mi corazón.

Yo sentía que la noche era dulce

como una leche silenciosa. Y grande.

Mucho más grande que mi vida.

Madre:

era tus manos y la noche juntas.

Por eso aquella oscuridad me amaba.

No lo recuerdo pero está conmigo.

Donde yo existo más, en lo olvidado,

están las manos y la noche.

A veces,

cuando mi cabeza cuelga sobre la tierra

y ya no puedo más y está vacío

el mundo, alguna vez, sube el olvido

aún al corazón.

Y me arrodillo

a respirar sobre tus manos.

Bajo

y tú escondes mi rostro; y soy pequeño;

y tus manos son grandes; y la noche

viene otra vez, viene otra vez.

Descanso

de ser hombre, descanso de ser hombre.

Los dos textos transmiten una sensación de protección y seguridad, concentrada en las manos: el primero de una mujer a su marido y el segundo de una madre a su hijo. Es la misma sensación a la que se aludió en el debate del pasado jueves, en 3º de Diversificación, cuando los alumnos coincidieron en el vacío existencial que deja la ausencia de un padre o una madre: un sentimiento de nostalgia concentrado en las caricias de unas manos protectoras que pasaban sobre nuestro rostro y nuestro corazón, y que nunca olvidaremos.

13 pensamientos en “Manos

  1. Todos nuestros amores podrían ser «ex», pero nunca se podrá tener una «ex madre». Una madre es lo más grande del mundo, es ese ser que te lo da todo por amor. Es quién te da la vida, quién te cuida y te protege, más que a su propia vida, ella es la que guarda todos mis secretos y lava mis penas cuando sufro mal de amores, la que me cuida como una doctora cuando estoy mala. Yo no se qué haría si algún día me faltara mi madre. ¿Cómo le explicaría a mis tres hermanas que han perdido a su madre?. Sería imposible, incluso yo, me encerraría en mi misma para no ser consciente de la realidad.
    Imagina perder una madre, esa persona que dice «yo no tengo hambre, comed vosotras» , aunque ella estuviera hambrienta, solo para que a nosotras nunca nos faltara un plato de comida.
    Cuando somos jóvenes muchas veces no sabemos apreciar el valor que realmente tiene la madre y la tenemos como “nuestra amiga”, pero al pasar el tiempo nos vamos dando cuenta de lo mucho que amamos a nuestras madres, mucho más de lo que creemos. No es algo de lo que nos demos cuenta de un momento para otro, pero siempre llega el día en el que nos percatamos que nuestra madre es lo más grande que hay.
    Yo no podría ser capaz de volver a sonreír, o por lo menos en mucho tiempo, yo no querría reconocer la realidad de haberla perdido ,de saber que nunca más iba a tener sus abrazos, su presencia y sus caricias,pensar que nunca más la tendría a mi lado, echaría de menos hasta sus broncas , sus enfados y sus defectos.
    Para mi, mi madre siempre ha sido una heroína, siempre ha sido un ejemplo a seguir, porque puede con todo y por muy mal que esté, nunca lo demuestra, siempre le saca una sonrisa a todo el mundo y siempre sigue adelante sin mirar atrás.
    Es una suerte para mi tener una madre, porque me entrega el amor más puro que pueda encontrar jamás.

  2. Mi madre es la persona más importante que hay para mí, ella me dio la vida y siempre la estaré agradecida. Por muchas veces que discutamos, que me riña o que no me deje hacer todas las cosas que yo quiero hacer, sé que en el fondo lo único que ella quiere es mi seguridad; si yo estoy segura, ella ya está tranquila. Siempre ha sido así, la quiero pase lo que pase, porque al final ella siempre va a estar ahí.

    Igual nunca se lo podré demostrar como se lo merece, pero lo que si podré es decirle gracias por haberme enseñado a dar mi primer pasito,por darme seguridad con tan sólo un abrazo, por haber cuidado de mí cuando estaba enferma, por haberme escuchado y aconsejado en los peores momentos, por compartir tanto mis alegrías como mis tristezas. Gracias por insistir, luchar e incluso sufrir para conseguir que yo fuese feliz, sin importarle ella misma.

    Querer en silencio es lo mio, pero aún así debería darle mil gracias sólo por existir y por haberme hecho la más feliz. Ella es la persona más valiente que conozco, por aguantarme a mí y a la cantidad de tonterías que se me pasan por la cabeza, por aguantar muchísimos de mis caprichos, mi cabezonería, por estar todo el tiempo posible a mi lado, por haberme enseñado el verdadero significado de la palabra amor, por quererme.

  3. Si en un futuro me tuvieran que torturar o pasar por algún mal momento, me acordaría de las manos gruesas y fuertes de mi padre, que me aportarían ánimo y fuerza, y de las manos finas y delicadas de mi madre, para que me den seguridad y valentía .Pienso que una cosa tan sencilla como es una mano , puede ser en algunos momentos algo que te ayude a superar un bache en tu vida.

    Las manos nos diferencian de las otras especies de animales , los primates somos una especie que se ayuda y se defiende de los peligros.
    Hago esta reflexión porque a lo mejor el autor Mario Benedetti nos quiso transmitir que las manos es lo más importante de los humanos y quiso reflejar que por qué va a echar de menos una cara, cuando lo que más nos diferencian son las manos.

  4. Yo, al igual que mis compañeras, pienso que una madre es muy importante para nosotros, pues es la que nos ha dado la vida, la que nos cuida cuando tenemos problemas, la que nos escucha y soporta cuando nos ponemos cabezotas; pero yo, al leer esta entrada, me he acordado tambien de mi madrina, mi tía; otra de las mujeres que son importantes para mí, ella también está siempre muy pendiente de mí, me conoce muy bien y sabe que me encanta el flamenco y desde pequeña ella ha sido mi modista, la que me ha hecho los trajes para que yo salga al escenario y los luzca. También mi madre me ha contado que cuando nací, todos los dias iba desde por la mañana al hospital a hacerle compañía, llevándole todo lo que necesitaba. Por supuesto también siempre que he tenido un problema ha estado ahí para ayudarme. La verdad es que no quiero ni imaginarme pederla, lo pasaría fatal, me hundiría, para mí ella es mi segunda madre y la quiero muchísimo.

  5. Ahora que me doy cuenta, sin manos, no seríamos lo que somos, es decir, ¿cómo nos las arreglaríamos para hacer cualquier cosa? Fabricar edificios, escribir, jugar al tenis o incluso algo tan sencillo como lavarse los dientes. Las manos son algo importantísimo en el ser humano. Pero no solo sirven para realizar tareas o coger cosas, son un grandísimo instrumento para expresar cualquier cosa, un hola o un adiós, un “te quiero”… pero también para realizar el horror más macabro que podamos imaginar. Por estas cosas y muchas más, nuestras manos son como la armadura de nuestra alma, a simple vista no son los mismo, pero al fin y al cabo expresan todo lo que el alma hace, solo con unos movimientos.

  6. Hay veces en las que nos enfadamos con las madres y padres y en ese momento decimos que son los peores…., porque no nos dejan hacer lo que nos gusta o por otras tonterías que para nosotros pueden ser «importantes», pero no pensamos que lo hacen por algo y tampoco pensamos que ellos tuvieron nuestra nuestra edad y por eso saben lo que nos conviene y lo que no, para que no cometamos sus fallos en la vida .

    Que te falte una madre o un padre es muy duro, porque te lo dan todo ,te enseñan , te ayudan y te protegen en todo, ellos son los que te dan la vida y hay que estar agradecido por ello , pues si no no estuviéramos vivos . Pienso que también los hermanos son importantes, porque, aunque también nos enfademos con ellos, tienen razón y quieren lo mejor para los que somos los más pequeños de la casa , en mi caso, mi hermano me ayuda mucho y no me imagino la vida sin él ,porque también me lo da todo .

  7. Es cierto ese refrán que dice: «no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes». Hay mucha gente que no valora a su madre como debería hacerlo. Ella te ha dado la vida, te ha aguantado económicamente y sigue haciéndolo, te cuida cuando estás malo, te cuenta cuentos por la noche y te arropa cuando ya estás dormido, se hace la tonta cuando sabe que le estás mintiendo, y que tenga cuidado la persona que intente meterse contigo, porque se las verá con ella. Cuando pierdes a una madre, se crea un vacío en tu alma, te sientes solo, deprimido e indefenso. Yo no me puedo imaginar una vida sin mi madre, que por suerte no he tenido que vivirla. Por esa razón, yo y todas las personas que seguimos contando con su continua ayuda deberíamos ir ahora mismo a darle un beso y las gracias, porque somos afortunados de tener a alguien que te quiera infinitamente, hagas lo que hagas y seas como seas.

  8. El vacío que te deja una persona que ha sido muy importante y muy especial para tí es enorme.

    Cuando rompes con tu pareja y estás solo/a en tu habitación, echas de menos sus caricias, sus suaves manos. O cuando se te muere un familiar cercano, por ejemplo tu madre. Echas tanto de menos sus caricias y su olor que hasta en un determinado momento puedes sentir que siguen ahí. Las manos de tu madre no se olvidan, porque fueron las primeras manos que te tocaron, y porque han estado siempre contigo.

    Hay gente que piensa que es una tontería, que las manos no sirven mucho, pero te das cuenta de que sí sirven y que sí que son importantes cuando has perdido a alguien y sabes que nunca más volverás a sentir las manos de esa persona tan especial.

  9. La persona más importante de mi vida es mi madre, ella me dio la vida y eso no se lo puedo agradecer con unas simples palabras. Por muchas veces que no me deje hacer lo que quiero, discutamos o me riña, es mi madre y siempre va a querer lo mejor para mí. Todo este tiempo ha sido así, pero pase lo que pase la quiero, porque sé que ella siempre va a estar ahí.

    Nunca se lo podré demostrar o tal vez sí, pero lo que sí podré es decirle gracias por haberme escuchado y aconsejado en los peores momentos, por darme seguridad con tan sólo un abrazo, por compartir tanto mis alegrías como mis tristezas, por haber cuidado de mí cuando estaba enferma.
    Todavía me acuerdo cuando tenía 4 añitos y llego al único médico que sabía lo que me pasaba, todos decían que era una simple gripe, pero no, no era eso, tenia salmonelosis, los demás médicos no me lo detectaron, pero él sí. Recuerdo la cara de alegría y a la misma vez de alivio que tenía cuando el medico dijo que iba a hacer todo lo posible para salvarme, que si no comía, que no se preocupase, pero que me tenía que tomar todos los jarabes y medicinas que me había mandado.

    Y mira ahora, tras 11 años y aquí sigo y seguiré agradeciéndole todo lo que a hecho por mí, tenerla como madre es lo mejor que me ha podido pasar.
    Querer en silencio es lo mío, pero aún así debería darle mil gracias sólo por existir y por haberme hecho la niña más feliz.

    Te quiero, mamá.

  10. Yo pienso que el cariño que da una madre a un hijo no lo puede dar nadie más. Porque, por mucho que un hijo se peleé con la madre o viceversa, se van a querer igual. Por ejemplo, yo me peleo muchas veces con mi madre, porque le contesto borde o en ocasiones no le hago caso. Sin embargo, no la cambiaría por nada del mundo. Ni a ella ni a todos los momentos que pasamos juntas, porque pienso que una madre es algo más que eso, es como una amiga que sabes que nunca te va a fallar, alguien quien siempre te va a apoyar y te va a dar fuerzas para seguir adelante por díficil que sea el camino. Además, una madre siempre hace todo lo posible por ver sonreír a su hijo. Me parece maravilloso que ellas, que han sido las mujeres que nos han dado la vida, hagan todo lo posible (y a veces lo imposible) para que nuestras vidas vayan lo mejor posible.
    Por eso y muchas más cosas que no se pueden explicar con palabras, es por lo que se quiere a una madre más que a nadie.

  11. Las manos es con lo primero que se toca a una persona, para saludar se estrechan las manos, al tener un hijo, lo primero que se hace es cogerlo con las manos, para dar un abrazo a alguien, para matar, para golpear a una persona, para hacer una caricia…, las manos se utilizan para lo bueno y para lo malo.
    El roce de una persona es lo más sincero, porque al tocar a una persona expresas tus sentimientos y no puedes mentir. Que dos personas se acaricien o se abracen es confortable para ellas, porque se sienten protegidas y sienten que no les va a pasar nada malo. Digo esto, porque yo también tengo esa sensación de saber que puedes hacer todo lo que te propongas, que aguantarás todo lo que te suceda en un futuro, que solucionaras los problemas y sobre todo que hay esperanza.
    Cuando dos enamorados se cogen la mano es expresan cariño.
    No hay nada más satisfactorio para las personas que una mano rozando tu piel, nada supera eso, ni el dinero, ni los altos cargos, ni el sexo, ni las drogas.

  12. Yo creo que mi padre y mi madre son las dos personas más importantes, para mí sus manos representan seguridad para todo. Lo que Mario Benedetti querría transmitirnos, yo creo que era el amor hacia su padre y su madre como a mí me lo dan mis padres, una seguridad y una ayuda para que se haga la vida más llevadera. Yo creo que las manos son un símbolo de representaciones entre las personas, por ejemplo, hay gente que cuando te da la mano te transmite confianza, seguridad, tranquilidad, etc.
    A mí me parece muy bien lo que Mario Benedetti nos quiso transmitir porque da mucha seguridad en las personas. Por ejemplo, cuando estás pasando una mala época y está tu madre o algún ser querido, te aporta más confianza para superar el problema.

  13. La persona más importante en la vida de una persona es su madre, por eso, es la persona que más tiempo le ha dedicado y a la que más agradecido tendríamos que estar, pero a veces pasamos de lo que nos dicen, porque no nos gusta que nos lo digan tantas veces; sin embargo, cuando esa persona falta, echamos de menos esas cosas que nos dicen. En mi opinión tendríamos que hacerles caso en todo, ya que llevan razón y no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes.

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