Actualidad de “Utopía”

 

Utopía surge, en parte, por el descubrimiento de América, con los relatos de una cultura y una forma de organizarse social y políticamente diferente a lo que existía en la Europa Medieval. Es probable que este hecho estimulara a Tomás Moro a imaginar un mundo ideal, caracterizado por la justicia, la libertad y la solidaridad, en consonancia con el nuevo espíritu renacentista, y donde primara el interés común por encima del individuo.

A mí, personalmente, la lectura de este libro, publicado por primera vez en 1516, me ha suscitado un doble sentimiento de admiración y asombro.

Por un lado, me admira la solidaridad de Tomás Moro hacia los más necesitados, impensable en una época, donde los reyes estaban obsesionados con ampliar su poder, manteniendo ejércitos permanentes que arruinaban al pueblo, y los nobles explotaban miserablemente a los campesinos, con el fin de obtener el máximo beneficio de sus tierras.

Como ejemplo de esta solidaridad, su crítica a la pena de muerte para el ladrón, acompañada de un certero análisis de las causas del delito: “Es desproporcionadamente cruel como castigo de los robos e ineficaz como remedio. Un robo no es un crimen merecedor de la pena capital. Ni hay castigo tan horrible que prive de robar a quien tiene que comer y vestirse y no halla otro remedio de conseguir su sustento. No parece sino que en esto, tanto Inglaterra como otros países, imitáis a los malos pedagogos: prefieren azotar a educar. Se promulgan penas terribles y horrendos suplicios contra los ladrones, cuando en realidad lo que habría que hacer es arbitrar medios de vida. ¿No sería mejor que nadie se viera en la necesidad de robar para no tener que sufrir después por ello la pena capital?”

Y por otro lado, me asombra su capacidad para anticiparse al futuro, pues este tipo de sociedad ideal se intentaría llevar a la práctica, cuatro siglos después, en los llamados regímenes comunistas. Desgraciadamente, los resultados no fueron los que habría deseado el pensador inglés, ya que la burocracia centralizada y sobre todo la falta de libertad frustraron estas experiencias, que acabaron derivando en regímenes totalitarios. Por eso, aparecen en la literatura obras críticas con éstos, como Rebelión en la granja de Orwell, una fábula mordaz, donde un grupo de animales expulsa a los humanos de su granja, la cual acaba convirtiéndose en una tiranía brutal.

Utopía está dividido en dos partes: una primera, donde diferentes personajes -entre los que destaca el propio Tomás Moro y, en especial, Rafael Hitlodeo, supuesto compañero de Américo Vespucio, en los dos viajes que realizó éste para explorar el nuevo mundo- dialogan críticamente sobre las sociedades europeas de la época; y una segunda en la que éste personaje, Rafael Hitlodeo, expone a los demás contertulios las características de la isla de Utopía, una lugar ideal para vivir.

Es muy interesante la reflexión sobre el papel de los intelectuales en la política. Hay dos posturas: la de Rafael Hitlodeo, partidario de la libertad e independencia de éstos, con respecto al poder político, para poder llevar una vida más tranquila; y la de Tomás Moro, que defiende la función del intelectual como consejero de los príncipes y reyes, con el fin de ser más útil a la sociedad.

En la isla de Utopía lo más importante es la felicidad de los ciudadanos, que consiste en vivir según la ley natural, ajustándose a la razón, ayudándose los unos a los otros y disfrutando de los placeres, pero con mesura. Como el bien colectivo está por encima de los intereses particulares, todas las cosas son comunes, lo cual es incompatible con la existencia de la propiedad privada.

Llama la atención, por su actualidad, la tolerancia y el respeto a las personas, incluida la mujer, como lo demuestra: la aceptación del divorcio, en determinadas circunstancias; la defensa de la libertad religiosa; la aprobación del suicidio y la eutanasia, cuando la enfermedad es incurable; etc. También, la eficacia y sencillez del sistema judicial, con pocas leyes y con penas proporcionales a los delitos cometidos, que además, pueden ser redimidas. E igualmente, la jornada laboral de 6 horas, suficientes para obtener las cosas necesarias para la vida, aunque hay que tender a su reducción para cultivar las facultades superiores.

Hoy día se tiene la certeza, como consecuencia del desarrollo tecnológico, de que en un futuro próximo no va a haber trabajo para todos y de que habrá que redefinir nuestro tiempo libre. Por eso, resulta muy ilustrativa y reconfortante la lectura de Utopía, un libro, que describe el tipo de sociedad que se avecina, donde se trabaje lo indispensable; estén garantizadas la sanidad y la educación, como servicios públicos; y se fije una renta básica para cada persona, que le permita afrontar las necesidades de cada día y vivir con dignidad: “que se prescriba una cantidad fija de dinero por ciudadano”, escribe Tomás Moro.

Hablaremos de Utopía, en el club de lectura del IES Gran Capitán, el próximo 5 de abril, miércoles, a las 17:30, en la Biblioteca.

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