Otros tiempos, otras fiestas

Recordemos antiguas fiestas leyendo a don Teodomiro Ramírez de Arellano, gaditano del siglo XIX y cordobés de adopción, que recoge en su popular e imprescindible obra «Paseos por Córdoba» estos fragmentos:

Otra vez en la ancha calle de San Fernando, antes de la Feria, debiéramos hacer estensas descripciones de los festejos en ella celebrados y de los ricos y adecuados adornos con que mas de una vez se ha engalanado para el paso de las procesiones, entradas de reyes y otros sucesos dignos de llamar la atencion y referirse…El correr cañas y cintas y el lidiar y rejonear toros, era la diversion primera de otros tiempos y para las que mas preparativos se hacían. Muchas veces ha sido la calle de la Feria el lugar de estas escojidas fiestas; sus balcones y ajimeces se veian engalanados con lujosas colgaduras de terciopelo y oro, rivalizando sus dueños, haciendo los mas ricos por vencer los pobres: de tan antiguo viene el orgullo de los primeros y la envidia de los otros, que mas de una vez se empeñaban por no quedarse atras en el gasto de cualquiera de aquellas funciones… En 11 de Mayo de 1665 tambien se corrieron cañas en esta calle, y tantas otras veces, que ya había un sitio poco mas abajo de la Aurora que se conocía por el Tablado, por estar allí el de la música.

El Arquillo de Calceteros estaba completamente revestido de cortinas de damasco carmesí y amarillo, y sobre él multitud de cornucopias, relicarios é imágenes, tanto en su interior como á sus dos salidas. Pasada la procesion de este sitio, ya recorrida parte de la era alhajada con suntuosidad, daba vuelta en la Cruz del Rastro y á la vista del río el Sacramento, era preciso presentarle un espectáculo maravilloso como un extraordinario obsequio á la Magestad: como ahora, aunque mucho mas bajo, había un murallon que derribarron y despues volvieron á edificar, para que se viese la superficie del agua desde la calle de la Feria y se gozase bien de la perspectiva de multitud de barcas empavesadas, ostentando unas el pabellon francés y otras el castellano; simulóse un combate, en el que despues de arrojarse muchos cohetes los unos a los otros, los españoles tomaron á el abordage las naves francesas, quedando victorioso, cuya significacion era el triunfo de la religion contra el sisma. Si los que realizaron estas fietas pudieran tornar á la vida y hacer comparaciones de lo que han variado las creencias y las costumbres en los dos siglos y medio transcurridos, creerian que resucitaban en un mundo desconocido, y tornarian horrorizados á sus tumbas.

Nos preguntamos qué haría don Teodomiro ahora si se levantase de su tumba y se asomase al Arenal.

 

Un pensamiento en “Otros tiempos, otras fiestas

  1. Volveria a su tumba puesto que esta no es su epoca.
    Cualquier muerto haria lo mismo.
    No son sus costumbres, no estan sus conocidos y en definitiva no sería su mundo.

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