¿TENEMOS MIEDO A LA LIBERTAD?

Sucede, a veces, que un alumno me dice “tienes que imponerte más “. Y supongo que se refiere a que debo imponer más disciplina en la clase y ser menos tolerante y flexible con los alumnos más díscolos. Pero a mí, que fui educado en una disciplina rígida, donde el diálogo entre el alumno y el profesor era inexistente, me asalta la duda. ¿Debo imponer unas normas estrictas de comportamiento, abandonando, por ejemplo, el tuteo por el usted o impidiendo la entrada en clase a los alumnos que lo hacen después que yo? ¿Debe reinar un silencio sepulcral, mientras explico? 

Esta es una de las reflexiones que me suscitó ayer “La ola”, película que cuenta cómo un proyecto sociológico sobre la autocracia se le va de las manos a un profesor, cuando los alumnos que participan en él, quizá necesitados de una mayor disciplina, acaban sacando a relucir instintos primarios, como la intolerancia y la exclusión. 

Me pregunto y os pregunto si en verdad necesitáis más disciplina, si vuestros padres y nosotros, los profesores, hemos sido demasiado tolerantes y hemos descargado en vosotros la responsabilidad de elegir si queréis estudiar o no, si queréis o no atender a las explicaciones del profesor, realizar las actividades… Esto es, hemos descargado en vosotros la ardua tarea de ser libres, de ejercer vuestra libertad, cuando lo cómodo es que os digan lo que tenéis que hacer, sin más explicaciones, tal y como ocurre en la película, con los alumnos siguiendo las indicaciones del líder-profesor. 

Por momentos, sobre todo cuando alguien me dice que tengo que imponerme más, pienso que sí, que os sucede, como a los alumnos de “La ola”; pero, por otra parte, me pregunto de qué han servido los años que llevamos viviendo en democracia –vosotros, toda vuestra vida-; qué hemos aprendido, para reclamar más autoridad y disciplina. ¿No somos capaces de administrar nuestra libertad y de saber cuáles son sus límites? ¿Tenemos miedo a la libertad?

14 pensamientos en “¿TENEMOS MIEDO A LA LIBERTAD?

  1. Personalmente, no sabría qué responder a la pregunta de si tenemos miedo a la libertad, ya que, si todo el mundo tuviese libertad absoluta para todo, quizás todo fuese un caos o no (¿Quién sabe?). Por eso mismo, yo creo que la libertad debe existir indudablemente, pero siempre que esa libertad se mueva entre unos límites y siempre y cuando la libertad de un individuo no entre en la de otra persona. Y respecto al tema de si debería haber más disciplina en las aulas, diría que eso depende de los alumnos con los que se está tratando, ya que supongo que alguien estará de acuerdo conmigo en que no es lo mismo darle libertad, por ejemplo a la clases de 2º de bachiller, dejando a otro lado la edad, que a una clase de 3º de repetidores que a lo único que acuden al colegio es para pasar el rato y reírse un rato de los profesores y alumnos que intentan estudiar. Entonces ahí es cuando yo me pregunto si a esos individuos se les puede dar toda la libertad que quieran y dejarlos hacer lo que quiera. Por supuesto, tienen toda la libertad del mundo para elegir si quieren estudiar o no, prestar atención o no, pero no creo que moralmente tengan la libertad de incordiar, discriminar y mofarse de otros alumnos o profesores. Si bien, aunque tenga la libertad de elegir lo que quieren hacer en sus vidas, siempre lo profesores y padres les pueden aconsejar pero no obligar.
    En conclusión, diría que en las aulas se debe ser permisivo, más o menos dependiendo del tipo de alumnos con los que se trate. Y que no sé si la libertad absoluta sin ningún control nos llevaría a algún sitio.

  2. El ser humano siempre necesita de alguien o algo que lo guíe, es la única forma, o al menos eso es lo que creo, de poder â??convivirâ? en nuestra sociedad.
    ¿Seríamos capaces de actuar, sin que alguien estableciera unas reglas y nos dijese lo que es bueno o lo que es malo, lo que debemos hacer y lo que no? .Sinceramente, creo que no. El ser humano tiende a ser egoísta y a beneficiarse de la mayoría de las situaciones, por lo tanto, creo que sin unas reglas que cumplir la vida sería un caos.
    A priori, no nos gusta demasiado que nos impongan reglas porque, sobre todo los jóvenes, las vemos como si nos estuviesen cortando nuestra propia libertad, pero entiendo que son necesarias, ya que de lo contrario estoy segura de que la anarquía se haría dueña de nosotros.
    Creo que con el paso de los años y la madurez que ello nos aporta, sí podríamos ser capaces de administrar nuestra propia libertad, pero no con la edad que tenemos ahora, ni siquiera mientras estemos viviendo con nuestras familias, sino mucho más adelante, cuando nos independicemos y seamos dueños de nuestras propias vidas.
    Cambiando un poco de tema, y personalizando en la reflexión que has hecho antes con respecto a tus clases, me gustaría decirte que para mí son divertidas porque aprendes, pero no con la seriedad de otras y esto es un aliciente en esta ardua y muchas veces aburrida tarea de â??aprenderâ?.

  3. Pensándolo bien, creo que no, que definitivamente al margen de la edad, no somos capaces de controlar nuestra libertad y no sobrepasar sus límites; ni siquiera lo hacemos con la que tenemos, y no lo haríamos si fuera absoluta. Así que aún menos nosotros, los jóvenes, responderíamos adecuadamente, si se nos diera total libertad.

    No tengo muy claro como era antiguamente, pero en la actualidad los jóvenes hacen lo que se les antoja, y difícilmente saben lo que les conviene o lo que quieren. ¿Cómo darles la oportunidad de elegir? ¿Cómo dejar en sus manos sus vidas y su futuro? Opinar, expresarse o dialogar es obvio que es lo adecuado, pero la actitud que se suele tomar para ellos es la de: «Bueno, pues si no quieres estudiar no me importa, seguirás en el instituto hasta terminar la E.S.O. porque es lo que te conviene y no sabes lo que quieres, yo por ejemplos sí, ya me lo agradecerás cuando crezcas. Al terminar, te pondrás a trabajar, no debes estar parado, ya que lo importante es hacer algo de provecho» (generalmente sacar dinero). Para empezar, pocos padres y madres se sientan a dialogar con sus hijos/as para hacerles entender que estudiar no es malo, que ir al instituto no es malo, ya que así dejará de ser un ignorante. Podrá responder a sus responsabilidades cuando cumpla dieciocho años y será consciente del mundo en el que vive. En segundo lugar, no creo que el mejor provecho que se pueda sacar sea dinero, considero que, aunque suene utópico, hay por delante cosas mucho más importantes que eso.
    Además, debemos tener en cuenta que ni con trece años ni con dieciséis una persona tiene la madurez suficiente como para hacer una buena elección sobre su futuro. Muchos abandonan, tras terminar la E.S.O. de mala manera, otros ni siquiera terminan dicha etapa…
    Pienso que se ha pasado de un extremo de la cuerda a otro, y es necesario encontrar el punto intermedio. No se le puede dar la opción a un niño/a de abandonar los estudios así como así. ¿Para qué?. ¿Para jugar a la play?, ¿para fumar porros o hacer botellones casi diariamente?, ¿para jugar al fútbol y ver la televisión?, ¿para reírse de la gente o pegarles?, o ¿para ir a Silos y buscarse un rollito?. No suena muy bien lo que acabo de decir, pero todos y todas sabemos que es la realidad, nuestra realidad; y que junto a meterse en el MSN y estar en el tuenti son las aspiraciones de muchos, pero que muchos jóvenes. Entonces qué, ¿que elijan?. Creo que no es lo más adecuado.
    Obvio que todo esto viene dado por la sociedad capitalista, consumista y ociosa en la que vivimos. Esa que muchas veces criticamos y otras ignoramos; esa de la que decimos que no podemos mover ni un dedo para cambiarla ya que sería inútil. Es absolutamente evidente que todo está relacionado; un tema nos lleva a otro, y a otro, y a otro…y qué casualidad que siempre acabemos en el mismo.

    Vi la película y es impactante, pero cuando termina te preguntas: «¿De verdad sería posible que esto sucediera en nuestro país en el s. XXI?». Y al pensarlo detenidamente, te das cuenta de que no es tan difícil. Además, es lo que nos enseñan en televisión y en Internet, medios de comunicación más utilizados en todo el mundo. Y tristemente admites que sí, que sería posible, y te horroriza pensar que en tu propio instituto podría pasar.
    No es tan extraño, el propio reality show «Gran Hermano» nos lo muestra, y esos ya tienen una edad. Cuando llevan conviviendo unas dos semanas (a veces ni llegan a la primera) podemos observar que ya hay bandos y discusiones violentas que no llevan a ningún lado y que no tratan nada con un mínimo de importancia.

    Por supuesto, que no debemos volver a una dictadura ni nada parecido, la libertad es el bien más preciado, pero también el más peligroso. Si hay absoluta libertad, significa que se puede hacer lo que se quiera, por lo tanto no se responde a nadie y se puede atentar contra la libertad del que apetezca. Esto quiere decir que cada uno sería autosuficiente, o al menos tendríamos la libertad de serlo, y tampoco se puede ser autosuficiente para unas cosas y para otras no. El ser humano por naturaleza sobrevive mucho mejor viviendo junto a otros seres humanos que solo, es intrínseco en él.

    Pedimos cosas que no sabemos lo que conllevan, somos tan incoherentes…

    Definitivamente, este tema es bastante arduo y complejo como para tratarlo en un sólo comentario, de hecho muchos no estamos capacitados para dar opiniones válidas sobre él.

    En conclusión, a los jóvenes se les debe concienciar de la importancia que tiene el dejar de ser un pueblo ignorante al que se le puede engañar fácilmente, pero claro, no obligarles, sino concienciarles mediante el diálogo y mucha paciencia. Difícil, tal vez imposible, pero al menos una alternativa más.

  4. No he visto la película de «La ola» pero, según se comenta, si somos o no capaces de administrar nuestra libertad, yo pienso que sí pero unos lo hacen diferente de otros.
    En cuanto a la hora de enseñar en una clase, yo creo que antes había un gran temor hacia el profesor y que eso tampoco traería nada bueno ni por ello habría mejor disciplina y tampoco se aprendía más, ya que, si un profesor entra en una clase tan estricto y severo, intimída a los alumnos, para que se sientan asustados allí.
    Hoy en día, en la democracia en la que vivímos, pienso que se actúa adecuadamente y que el profesor se debería imponer, pero en algunos casos excesivos de alumnos los cuáles pierden el respeto totalmente.
    El turno de palabra no es como anteriormente, que el profesor no dejaba ni siquiera expresarse a los alumnos, ya que yo pienso que es mejor preguntar las veces que haga falta, pero comprender lo que se explica, no memorizar algo que en unos día no va a servir para nada. Al llamar al profesor de usted, no va a sugerir nada, ya que un alumno que se dirija a él le va a tener el mismo respeto.

    Todos sabemos administrar nuestra libertad y deben tener tanto respeto un profesor como un alumno.

  5. Por supuesto, que no sabemos cómo administrar nuestra libertad. No hay más que ver a la cantidad de personas, sobre todo adolescentes, que dejan de estudiar porque les aburre o porque creen que no sirven para ello y, cuando maduran, se arrepienten e incluso vuelven a intentarlo. Esto es claramente un signo de que no sabemos usar nuestra libertad, simplemente porque no somos lo suficientemente adultos como para pensar con seriedad.

    En lo referente a la severidad y disciplina del profesor, me remito a mi experiencia y afirmo con total seguridad que se respeta (y cuando digo respetar me refiero a comportarse en clase) más a un profesor serio y malhumorado que a un profesor que haga las clases amenas y se tome más confianza con los alumnos. Pero yo no le echo la culpa al profesor, ni mucho menos, sino a la educación que reciben esa clase de personas en su entorno. Digo esto, porque me gustan los profesores que, como el autor del texto (y no pretendo adular a nadie), amenizan las clases y no hacen que se te haga eterna, aunque reconozco que muchas veces, a lo largo de mi estancia en el instituto, que ya va por los 6 años, he deseado que algunos profesores se pusieran más serios con determinadas personas.

    En referencia a la película, me parece tan exagerada como tantas otras, pero me gustó que recordasen que tanto el franquismo como el nazismo (que es el que se trata en la película) ocurrieron hace menos de un siglo y que no sería tan imposible que volviesen a ocurrir. Como bien dijo Thomas Hobbes: «El hombre es un lobo para el hombre».

  6. Pienso que nosotros necesitamos vivir con libertad, pero a la vez dentro de unos límites y que, aunque algunas reglas pensemos que nos quitan libertad, también debemos pensar que son necesarias para poder convivir con otras personas.
    Al fin y al cabo, todos necesitamos a alguien que nos guíe en la vida, ya sean nuestros padres, hermanos o algún profesor, porque cuando eres más pequeño, no tienes suficiente madurez para elegir y, si no fuera por esas personas que te motivan, por ejemplo, a estudiar, nos esperaría seguro un futuro menos afortunado.

    La mayoria de los jóvenes (cada vez más pequeños) sólo piensan en salir y llegar de madrugada y creo que dentro de unos años se arrepentirán de su comportamiento, por eso, no pienso que sea buena idea dotarlos de tanta libertad.

    Con respecto a los profesores, no pienso que deban imponerse más en clase sino darse a respetar, pero no de manera estricta y severa.

    En fin, solamente tendremos libertad completa, cuando nos independicemos y seamos responsables de todo lo que hagamos, siempre dentro de unos límites.

  7. Pienso que cada uno debe saber cómo administrar su libertad y si lo hace bien o no. Es verdad que necesitamos de alguien que nos guíe, porque sin ello no sabríamos seguir adelante.

    El que alguien nos guíe es algo bueno, porque de esta manera hemos llegado hasta donde estamos, incluso tenemos libertad para todo lo que nos parece. También podemos decir que hay personas que saben administrar su libertad pero, sin embargo, hay otras que la desperdician.

    No pienso que hay que tener miedo a la libertad, pero habrá personas que sí lo piensen. La libertad es como un don que todos tenemos, pero que algunos lo administramos positivamente y otros no. Eso sí, siempre tiene que haber alguien que nos indique el camino para que sigamos correctamente.

  8. Este tema es muy complejo y relativo, porque, para empezar, cada persona tiene un concepto distinto de libertad y por tanto uno puede considerarse libre en determinadas circunstancias, mientras que otro diría que vive en una completa represión.

    El tema de la libertad siempre me ha parecido fascinante, porque ha provocado muchas disputas en el ser humano y ha servido de apoyo a muchas filosofías.

    Yo no creo que no sepamos administrar nuestra libertad, pienso que, al igual que ocurre con casi todo, hay personas que trabajan mejor cuando van por libre y otras prefieren tener a alguien que les diga continuamente qué han de hacer.

    Opino que, más que una cuestión de exigir derechos, es una cuestión de pura comodidad. Cuando te restringen la libertad y te dicen qué debes hacer y cómo hacerlo es como si no tuvieras ninguna responsabilidad, como si pasara lo que pasase, tú no fueras culpable y todo recayera en la persona a la que has seguido; confieso que en determinadas circunstancias la idea es atractiva y, además, es bueno dejarse llevar por personas que sólo te dicen lo que es mejor para ti, sin embargo, a mí casi nunca han tenido que obligarme a nada y yo siempre he sabido perfectamente lo que me conviene. No pretendo ser arrogante con esta afirmación ni mucho menos, simplemente pienso que hay personas que tienen una mayor visión de futuro que otras, que hay personas más reflexivas que otras y que hay personas que no necesitan perder algo para valorarlo.

    En lo referente a que si es mejor tener un profesor autoritario y rígido o un profesor más tolerante, sin duda yo creo que lo mejor es tener un profesor que confíe en sus alumnos porque, aunque es cierto que a veces he deseado que un profesor haga entrar en vereda a algunos compañeros, creo que es fundamental que la clase sea un lugar tranquilo con un profesor amable y no un lugar donde el ambiente esté tenso y tengas miedo del profesor.

    Hay quien prefiere trabajar bajo una disciplina férrea y hay quien no rinde bajo presión sino que solamente necesita alguien que les indique el camino a seguir.
    Las opiniones son tan numerosas como las personas que las piensan.

  9. Depende del tipo de persona con la que te encuentres, si se trata de una persona que, si no hay alguien ordenándole su tarea, no cumple con su deber, es que no muestra el más mero interés por el día de mañana.
    Lo que nos pasa a los estudiantes es que nos encontramos en una etapa en la que queremos diversión y más diversión, pensamos que debemos aprovechar estos tiempos para pasarlo bien, porque cuando seamos universitarios no tendremos tiempo de salir ni para ir a comprar el pan.

    Si bien hay tiempo para todo, para divertirse y estudiar, pero gozamos de esa especie de libertad llamada educación no obligatoria (bachiller), y yo veo bien eso, porque aunque muchos han cogido bachiller porque temen a mundo laboral, otros lo han cogido porque quieren un futuro. Además, me gusta la manera en que das las clases Matías, porque se hacen más amenas y tienes más contacto con el alumno. Aunque somos muchos y no puedes estar pendiente de todos.

    Un saludo.

  10. Yo creo que todos preferimos la libertad ante el mandato de unos sobre otros, independientemente de que la sepamos administrar o no, ya que eso significa ir más â??a nuestra bolaâ?. Ahora bien, que prefiramos eso no quiere decir que nos haga bien, ya que mucha gente necesita de otras personas para seguir adelante, para ser guiada correctamente. Lo mejor sería una democracia para todos poder hacer uso de nuestra libertad, pero para ello hay que tener mucha cabeza y saber ponerle un fin y límite a tiempo, ya que de lo contrario se pueden tomar caminos descabellados que pueden tener consecuencias graves en nuestra vida.

    También puede ser que muchas personas prefieran la autoridad (tanto en casa, por parte de los padres, o de profesores en el instituto como se señala en el texto, etc.) por comodidad o por seguridad y por miedo a la libertad, ya que de esta forma no tienen que preocuparse de organizarse el tiempo, de correr el riesgo de hacerlo bien o mal, ya que en ese caso la culpa no caería sobre dicha persona (tendrían la conciencia más tranquila, â??si lo hago mal…¡la culpa no es mía!). Además, la gente que tiene que organizar su tiempo de forma individual, casi siempre, aunque también es verdad que en muchos casos está bien administrada, se lleva dicha libertad a los extremos: uno de los extremos sería utilizar mucho tiempo en el ocio olvidando las obligaciones o por otro lado, tratando de hacer las cosas correctamente, se llega al extremo opuesto, tan radical como el primero, y no se disfruta lo suficiente de la vida y creo que ninguno de estos extremos es bueno.

    Ante todo esto, también afirmo que es difícil organizarse cada uno su tiempo dedicando parte de éste a realizar cosas que en realidad no te gustan, sin caer en el error de seguir todo el rato tus gustos y tus apetencias pudiendo hacer cosas más divertidas, aunque menos provechosas. Lo mejor es saber controlarse y que cada uno haga uso de ¡¡LIBERTAD PROPIA CON LÍMITE!!

  11. El concepto libertad es demasiado abstracto como para poder responder con rotundidad. Sin embargo, considerando como libertad lo que tenemos hoy día, sí que pienso que somos capaces de administrarla, siempre y cuando esté limitada.

    Sinceramente, me sorprende que la mayoría de las intervenciones digan lo contrario, así como contradictorio. La libertad es algo de lo que pocos privilegiados podemos disfrutar, ¿por qué renunciar a ella?

    Veo bien que sea obligatorio seguir estudiando hasta que se llegue a una cierta edad, pero hasta ahí y poco más. La gente que no estudia, de ahí para adelante, normalmente no ha estudiado de ahí para atrás, ¿para qué obligarlos a continuar paseando libros? Recientemente, se ha aprobado un plan que reducirá ciertas libertades de las que gozan ciertos estudiantes. �ste, el plan Bolonia, que últimamente trae dolores de cabeza a las autoridades, trae consigo la asistencia obligatoria a clase, así como una futura modificación de contenidos materiales en las universidades, que elimina ciertas carreras o las modifica para adaptar éstas al mercado laboral. Personalmente, pienso que ,con esto, a lo único que se llega es a la sumisión, por parte de los estudiantes, ante empresas con complejo de dominación y poder, y no a una ayuda por parte de las empresas y del Gobierno.

    En cuanto a la disciplina, estoy de acuerdo que se aplique, también con ciertos límites. La disciplina es necesaria, no para causar temor, sino respeto. �ste es necesario tanto para dar una clase, como para poder convivir en la sociedad que nos rodea. Con diálogos y paciencia no se consigue nada, a no ser que previamente haya respeto. Sin embargo, debo aclarar que, cuando hablo de disciplina, no hablo de los métodos franquistas, ni mucho menos.

    Por ello, considero que es necesario que haya disciplina en la clase y que, junto al diálogo, exista la acción. De hecho, inspiran más respeto profesores que no consienten las bromas, a quienes sí lo hacen. Y aunque las excepciones son numerosas, las clases no dejan de mostrárnoslo.

    En lo referente a la película, me ha gustado mucho. En ésta, no solo nos muestra cómo puede extenderse una dictadura, sino también la fuerza de la sociedad, y la debilidad de ésta ante los simbolos. Muestra de ello es la necesidad de sentirnos dentro de un grupo, llámese republicanos o monárquicos, nietas o lantinkings, culés o madridistas; porque, si no estás en un grupo, estás perdido. Dentro de un grupo, nos sentimos más seguros, porque así, pertenecemos a algo, que a su vez nos pone en común con el resto. El ejemplo en la pelicula está en la amiga que era importante y se ligó al chico guay, o el desorientado mental para el cual el grupo era la vida. Como también la chica que se opone a »la ola», quien comienza a ser rechazada por el resto de la gente. Y es que un símbolo lo es todo.

    En conclusión, sea como fuere, romper con lo que tenemos ahora, sería un paso hacía atrás muy grande. Ser una oveja es demasiado fácil, y debemos renunciar a la idea de que necesitamos un pastor gritando detrás de nosotros. Debemos aceptar que podemos convertirnos en pastores, y dejar la comodidad para afrontar la responsabilidad.

  12. Yo creo que en algunos casos sí se debe imponer más disciplina, porque en algunos casos al profesor la situación se le va de las manos y puede perder el control de la clase. Estos casos son en su mayoría en clases donde los alumnos están en plena pubertad.
    Donde los alumnos tienen un comportamiento un tanto â??anormalâ?, pero fuera de la edad, el profesor tiene que imponer unas mínimas reglas, pero dentro de la flexibilidad , el diálogo, la conversación para conectar bien con los alumnos, ya que si no sería un caos.
    El extremo siempre será malo, yo creo que en todos los lugares se debe poner unas normas básicas para sobrellevar la convivencia entre los alumnos y compañeros , ya que se pasa muchas horas juntos.
    Por algunos casos que yo conozco que han estado en colegios donde hay algo más de disciplina, cierto es que en la mayoría de los casos hay un grado mayor de concentración y en algunos casos las notas que obtienen los alumnos son superiores..
    También hay que destacar que cuando una persona esta bajo presión y bajo unas órdenes, puede llegar un momento donde la persona â??estalleâ? y se pueda convertir en una persona rebelde y que no cumpla esas normas.
    La libertad es buena, pero dentro de unos limites y unas pautas. Como dice el texto, en la actualidad los padres nos dan a elegir en la mayoría de los casos y, con eso, estoy de acuerdo, ya que las cosas bajo presión, al final siempre acaban mal.

  13. Yo estoy de acuerdo con algunos de mis compañeros en que hay que ponerle límites a la libertad, pero no quitarla ni volver al pasado.
    Los jóvenes de hoy en día no apreciamos lo que tenemos, lo que nuestras generaciones pasadas han luchado hasta conseguir lo que nosotros estamos disfrutando y, por desgracia, mal aprovechando. Pienso que no sería justo para tantas y tantas personas que lucharon e incluso murieron para que tengamos unos derechos, y ahora pensemos en volver al pasado, a ese inafortunado pasado que tuvieron que vivir nuestros abuelos e incluso en algunos casos nuestros padres, con la dictadura franquista.

    Nosotros no la vivimos y, por eso, pienso que mal utilizamos la libertad porque no hemos sentido, no hemos sufrido todo lo que han sufrido otros, si los jóvenes se pusieran en la situación de esas personas, si de verdad hicieran el esfuerzo de intentar sentirse como ellos se sentieron, entonces, creo que en algo cambiaríamos y valoraríamos mucho más lo que afortunadamente gozamos.

    Pero, desgraciadamente no hace falta pensar en lo pasado, hoy en día, en muchos países, mayoritariamente árabes, todavía aunque camuflada existe una dictadura. Ellos no tienen libertad de expresión, no pueden decir en la calles sus ideales, si estos van en contra del rey, porque al día siguiente pueden no estar vivos, esto me lo han contado personas marroquíes que ahora están en España, y yo les dije que hicieran algo, pero quién empieza, todos tienen miedo, me contestó, pues imaginaron lo que tuvieron que pasar todas las personas que lucharon para que sus hijos disfruten lo que ellos no tenían.Es muy triste que esto ocurra, pero es más aún que despreciemos y tiremos por la borda, como lo estamos haciendo, nuestros derechos, en concreto, unos de los más preciados, nuestra libertad.

    Yo misma observo a la juventud y me asombro de cómo tiran su vida por la borda, cómo desprecian la oportunidad que sus padres y la vida les están dando para que puedan vivir bien en su futuro, y ellos ¿qué hacen? Ir por el mal camino, por ese que nadie te aconseja ni te enseña ir, por ese que sabes que no es el adecuado , por ese es por el que va y cada vez más la juventud, y ¿por qué?, porque lo tienen todo en bandeja, todo al alcanze de sus manos y no valoran que por ejemplo antes no podían estudiar nada más que las personas que tuvieran una familia con un buen nivel económico. Mi padre por ejemplo no pudo estudiar, porque tuvo que trabajar para ayudar a su familia, y ahora que todos podemos se dedican a insultar a profesores, a fumar porros etc pero ¿alguien me puede explicar qué provecho le sacan?

    No sé cuál es la solución más adecuada, pero si sé que no solucionará nada el que los profesores o los padres se impongan más o que supriman la libertad, creo que entre otras cosas, debemos aprender a administrarla, ¿cómo? no lo sé, pero es algo que debemos de hacer para controlar a esta alborotada juventud.

  14. Lo primero que se necesita para contestar a esa pregunta es tener muy claro que implica la palabra libertad. Para mí la libertad es no estar sometido por nadie. Tenemos miedo a lo que eso significa, puesto que desconocemos dicha situación, ni tampoco estamos educados para vivir en una sociedad realmente libre. Por ello, cuando un profesor da plena confianza a sus alumnos, respetando su opinión, sus intervenciones, etc, suele ocurrir que muchos de ellos no responden, el problema no es de ese alumno en sí mismo, sino de la sociedad que hemos creado y se refleja en ellos. Una sociedad de borregos, educada para seguir al rebaño, con miedo a pensar, a hacerse preguntas, al cambio en muchos sentidos…

    Yo me pregunto muchas veces si en verdad cada día ganamos, si en cada generación conseguimos mayores libertades, ¿Nosotros somos más libres que nuestros abuelos? En lo que a leyes se refiere, por supuesto, pero dentro de nosotros, en nuestras propias inquietudes y sentimientos parece que vamos perdiendo las ganas de luchar por esa libertad, quizás por ese miedo a dar el paso, a conseguir el verdadero cambio…, pero ya sabemos que los cambios suelen costar sangre, sudor y lagrimas. Nos hemos vuelto cobardes, tenemos miedo a ser libres y, por ello, preferimos que nos guíen otros, que otros piensen por nosotros, normalmente esos â??otrosâ? suelen ser los medios de comunicación que por supuesto nos llevan por el camino del conformismo social, nos hacen creer que son objetivos, cuando, en realidad, todos y cada uno de ellos, solo son una trampa mas del sistema en el que vivimos, una trampa para nuestra libertad, a la que cada día que pasa vamos envenenando y adormeciendo…

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