¿DISCRIMINA A LAS MUJERES EL USO DEL MASCULINO?

El viernes, 9 de febrero, se publicó un reportaje, en el periódico El País, en el que la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de las Mujeres valoraba positivamente el hecho de que en el nuevo Estatuto de Andalucía, que vamos a votar el 18 de febrero, se haya tratado de evitar, por primera vez, en una ley orgánica, el lenguaje sexista, hablando, por ejemplo, de andaluces y andaluzas.
A finales del año pasado, también en El País, pudimos asistir a una interesante polémica sobre el mismo tema. Así, por ejemplo, la profesora de la Universidad de Sevilla, Amparo Rubiales, defendía la postura de que las palabras deben definir a las mujeres como lo que son: â??personas diferentes a los hombres que usamos un lenguaje que queremos que también, realmente, nos englobe, nos una y que no nos excluya.â? En este sentido, denunciaba que la Real Academia Española hubiera desaconsejado el lenguaje de género (diputados y diputadas, andaluces y andaluzasâ?¦) en la redacción del Estatuto de Andalucía.
Frente a esta postura, se situaban el académico Ignacio Bosque y el escritor Javier Marías, quienes criticaban, por razones de economía lingüística, el desdoblamiento generalizado del masculino y el femenino. Según éste último, si se lleva hasta las últimas consecuencias la especificación del género, nos podríamos encontrar con frases tan absurdas como esta: â??Los empleados y las empleadas madrileños y madrileñas están descontentos y descontentas por haber sido instados e instadas, y aun obligados y obligadas, a declararse católicos y católicas, o fielos y fielas a otros credos, o bien agnósticos y agnósticas o incluso ateos y ateasâ?.
No hay duda de que la mujer ha estado discriminada a lo largo de la historia y que esa discriminación se refleja en el lenguaje. Pensemos en expresiones del tipo: â??Ha estado cojonudoâ? para indicar que la actuación de alguien ha sido excelente; o por el contrario, â??¡Es un coñazo!â? que empleamos para referirnos a una persona aburrida y pesada.
Ahora bien, cabe preguntarse: ¿el masculino genérico es una manifestación del machismo o su uso se debe únicamente a razones de economía del lenguaje? La respuesta puede ser diferente, según el ángulo en el que nos situemos: desde un punto de vista estrictamente lingüístico, el masculino, como término no marcado, se emplea â??no sólo en castellano, sino también en otras lenguas- como genérico y, por tanto incluye al femenino; en cambio, desde una perspectiva social, es comprensible que las mujeres no se sientan englobadas por él.
¿Qué pensáis vosotros? ¿Discrimina a las mujeres el uso del masculino? ¿Debe especificarse siempre el género, como plantean los grupos feministas? ¿Estáis más de acuerdo con la Real Academia Española? ¿Quizá se debería llegar a un punto intermedio, por ejemplo, de recomendar la especificación del género al inicio de los escritos?

33 pensamientos en “¿DISCRIMINA A LAS MUJERES EL USO DEL MASCULINO?

  1. Yo llevo muchos años procurando usar cuando escribo (y cuando hablo) las recomendaciones de los grupos feministas, pero reconozco que es un coñazo, ¡uih! ¡perdón! quería decir incómodo y reivindico el uso de la @, así economizamos el lenguaje y no especificamos un género concreto cuando nos referimos a los dos.

    Reconozco también que el uso del masculino discrimina a las mujeres, pero es un reflejo del machismo en el lenguaje, y tengo serias dudas de que el empleo de las especificación del género en todas las ocasiones contribuya a que éste disminuya, ya que como dije antes, es un reflejo y además complica la comunicación.

    Tal vez los académicos y académicas de la RAE podrían salir de su inmovilismo y aceptar o proponer nuevas reglas lingüísticas. A mí se ocurren dos:

    – Uso de la @.
    – Uso del masculino para referirse a una colectividad si lo mayoritario son hombres y del femenino si lo mayoritario son mujeres.

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  3. Aprovecho tu invitación, Matías, para exponer públicamente algunas observaciones sobre este controvertido asunto.

    Desde hace ya unos años es frecuente hallar en la prensa «denuncias» sobre el sexismo en el uso de la lengua. En realidad, estas denuncias se suelen presentar- con un tono a menudo bronco- como parte de las políticas educativas y sociales en favor de la coeducación y la igualdad entre los sexos. Que estas políticas- sociales, educativas, económicas…- sean necesarias y convenientes y se acompañen de medidas de discriminación positiva en favor de la mujer parece incuestionable. Lo que sí me parece dudoso, al menos, es que la discriminación hacia la mujer tenga un reflejo directo en los usos lingüísticos de los hablantes, o al menos, no las percibo en las pruebas que usualmente se aducen:

    1) El masculino como género gramatical que anula a la mujer. Tú bien explicas, Matías, que es un rasgo característico, y no sólo del español, el uso del masculino como término neutro de esa oposición gramatical entre masculino y femenino. En todo caso, debería recordarse que el masculino es un género gramatical y no un sexo, de ahí que podamos decir «el vaso» o «la silla» sin que, evidentemente, observemos atributos sexuales en estos términos.
    El argumento que alude a los sentimientos de exclusión y marginalidad que experimenta una chica si usamos el término «los alumnos» para referirnos al colectivo que integran los varones y las chicas de un determinado grupo me parece irrisorio. Tan irrisorio como me parece que un varón se sienta insultado y humillado en su virilidad si se le denomina «persona», «artista», «modista», porque se trate de sustantivos que finalicen en «-a».

    Por cierto, como excurso, la Academia ya recordó en su momento que el término género en español no coincide con «genre» en inglés, esto es, la «violencia de género» en español es un dislate lingüístico si con ello se quiere denunciar o expresar la violencia por razón de sexo o contra la mujer.

    2)El insulto en femenino. Es cierto y evidente que en determinadas parejas de términos (vg. «zorro/zorra», atrevido/atrevida», «perro/perra») se marca peyorativamente al femenino. Pero no es menos cierto que existe una serie amplia de insultos y descalificaciones (capullo, cerdo, mentecato, cornudo, mamarracho, mameluco, lechuguino, majadero, besugo, merluzo…) de los que no existe- o es menos frecuente- su equivalente femenino.

    3) El femenino para lo pequeño e insignificante. Existen, sin duda, casos (vg. en la métrica cuarteta, redondilla) en los que el femenino alude a lo pequeño y, si se deriva de ello, de menor valor; sin embargo, la asociación «de pequeño tamaño» y género femenino no es, ni mucho menos, regular en español. Es evidente que una barca es una embarcación más pequeña que un barco; pero por grande que sea mi huerto nunca lo será tanto como la huerta murciana o valenciana, a la que nunca podré denominar «huerto».

    4) Las denuncias sobre lo anticuado y machista de algunas definiciones del diccionario de la RAE. Coincido plenamente con estas posiciones. Cualquier filólogo o lingüista conoce que la Academia sigue reproduciendo buena parte de las definiciones de la primera edición de su diccionario, esto es, del siglo XVIII. Debieran servir estos ataques para que, de una vez por todas, en la próxima edición del diccionario académico desaparezcan todos los arcaísmos y definiciones inapropiadas por desuso social que aún contiene. No obstante, la pervivencia y mantenimiento de estas definiciones no creo que sean una muestra del machismo de la RAE y sus miembros, como habitualmente se le reprocha, sino más bien de su indolencia y falta de rigor, ya que esta falta de rigor se extiende a términos neutros en esta polémica. Recomiendo a los lectores que consulten en el diccionario de la RAE las definiciones que ofrece de «mendrugo», o «limosna».

    Decía que este hecho sólo se explica desde la falta de rigor porque ya no pueden aducir los académicos falta de presupuesto y medios: en los últimos años la institución ha recibido cuantiosas subvenciones oficiales, a las que deben sumarse los ingresos millonarios que derivan de la venta de sus obras. Debería causar sonrojo al Seminario de Lexicografía de la RAE que, desde la iniciativa privada y con medios muy limitados, haya podido publicarse un magno diccionario del español de nueva planta: el DEA.

    En fin, espero que estas reflexiones mías se interpreten como lo que son: observaciones puramente lingüísticas. Y no me resta sino agradecer, de nuevo, la gentil invitación de nuestro compañero y amigo Matías.

  4. A mí el tema a reflexionar me parece sumamente importante y agradezco que Joaquín Mesa se haya dado una vuelta por aquí y nos obsequiara sus opiniones como profesional; más aún porque las palabras de Mesa pueden ser tomadas, sin tergiversarlas y entendiendo que se trata de «observaciones puramente lingüistas», para defender precisamente un ejercicio que intente ser más equitativo de nuestro idioma con el fin de no discriminar.
    Parto de la idea de que la discriminación está tan, digamos, introyectada en nuestro cotidiano que la palabra es reflejo de ello; pues hablamos como pensamos. En lo personal, creo que el uso del arroba «@» salva en ocasiones para «economizar» palabras cuando queremos sintetizar una palabra cuyo género estaría determinado por una «a» o una «o»; pero cuando el género lo determina una «a» o una «e» quizás valdría mejor emplear una equis «x», como también ya se usa en algunos ámbitos. Pero ello puede hacerse en cuanto a lo escrito, porque lo hablado es otro cantar.
    Bien, amén de ello; creo que la cuestión puede (y quizás deba, no lo sé) ser más de fondo y reconocer en primera instancia que si el español como otros idiomas acostumbran soslayar en el lenguaje al género femenino es porque son parte inseparable de la construcción cultural de dichos pueblos, la más de las veces patriarcal y hasta machista. Así, pues, si nos planteamos cambios sociales de raíz de cara al discriminación, el impacto en lo cultural es fundamental y en el lenguaje cosa obligada.
    Aprovechando las opiniones de Mesa; en efecto, el género gramatical no hace referencia al sexo, al menos no siempre y/o no nada más, pero decir mujer no es tampoco solamente hablar de un sexo, sino, vamos de nuevo, de una construcción cultural; es decir, de un género que en lo gramatical tiene su par la más de las veces en el femenino, no en el masculino.
    En lo personal me parece un poco mañoso el ejemplo del señor Mesa con lo de que si la chica se siente excluida del «alumnos» es tan absurdo como si un hombre sintiera exclusión por llamársele artista, modista o persona; pero nada dice si lo que se hace es llamarle «alumnas»: allí sí se sentiría excluído. Porque ha sucedido que si uno hace lo que propone Rafael del Castillo: usar el femenino cuando hay mayoría de mujeres, los hombres saltan de sus asientos y a a veces hasta reclaman; pero no sólo ellos, las mujeres igual saltan e igual reclaman, o hacen burla, si quien usa el femenino es un hombre. Infinidad de veces nos ha pasado a algunos amigos y a mí que dando una charla donde todas las asistentes son mujeres y sólo uno de nosotros está en la sala, al decir cosas como «ahora que estamos todas aquí» asoman los cuchicheos y hasta la franca pregunta: «Â¿nosotras?», con agregados como «Â¿eres gay o qué?»; a lo que queda responder, si no se es gay, «oqué».
    Ahora bien, el género gramatical no nada más se usa en palabras que pueden tanto «masculinizarse» como «feminizarse», sino en palabras que sólo son o masculinas o femeninas y usar allí la repetición nomás por no excluir sí creo que raye en la exageración. Por ejemplo, no sé si el texto que citó Matías era del maese Marías; pero usar «fielos» y «fielas» cuando existe el «fieles» es franco choteo, porque además creo que ni «fielos» ni «fielas» existen; por más fe que tengan. Así, ahora mismo que hablamos de la palabra género usamos el masculino para adjetivarlo y decir si es un género masculin-o o un género femenin-o; pero si en lugar del género hablamos de la palabra; éste es femenin-a o masculin-a y creo que allí «feministas» o «masculinistos» estaremos de acuerdo que no hay discriminación.
    Coincido en lo que el señor Mesa sostiene cuando opina que hablar de «violencia de género» es un dislate si con ello se quiere denunciar la violencia contra la mujer; pero y si no, si de lo que se quiere es precisamente denunciar la violencia contra mujeres por el sólo hecho de ser mujeres y contra hombres por el sólo hecho de ser hombre la expresión parece tener sentido. Pero, claro, tendríamos que comenzar a usarla así, porque hasta ahora nada más se emplea para el primer caso: la violencia contra las mujeres.
    También es verdad que hay palabras que siendo por su género masculinas refieren a un insulto que no tiene su equivalente en femenino; pero, como el mismo Mesa reconoce, buena parte de los insultos en femenino sí tienen su equivalente en masculino y éste no significa un insulto, sino que muchas veces, por el contrario, son conceptos que halagan o enaltecen. Los ejemplos que cita el señor Mesa bastan para dar muestra de ello: si alguien te dice que eres un perro, seguro apunta tu coraje o hasta tu «calentura» sexual, que salvo para la mujer que le moleste que andes como perro detrás de ella, será muy bien visto; en cambio decirte que eres una perra no tiene interpretaciones positivas; algo parecido sucede entre zorro/zorra y entre atrevido/atrevida. Aquí, público y pública tienen también usos interesantes.
    El señor Mesa nos dice como lingüista que «la asociación ‘de pequeño tamaño’ y género femenino no es, ni mucho menos, regular en español» y nos da de ello un ejemplo que a mí me ha gustado porque desconocía. Sin embargo, lamento no estar del todo (sólo del todo, en algo sí) de acuerdo con él tampoco en este aspecto; porque la silla parece ser lugar para hacer cosas menos «importantes» que en un sillón, como le sucede a la mesa frente al escritorio; aunque silla y mesa estén en el comedor, mientras sillón y escritorio están en la oficina; y, bueno, siguiéndonos la pista, sería una aberración ponerle sillo o meso para «elevarles» el rango a unas y sillona y escritoria para «disminuírselo» a los otros; porque de nueva cuenta estaríamos mordiéndonos la lengua, que no el lenguo, suponiendo que elevamos algo si usamos el masculino y lo degradamos si el femenino; además de lo obvio. Y aquí atraviesa otra reflexión: ¿quién supone que lo hecho en la silla o la mesa es menos importante que lo que se hace en el sillón o el escritorio?
    En fin, creo que hay ocasiones en que femenizar una palabra (v.gr. estudiantas) es un dislate; creo también que hay otras ocasiones en que hacerlo, si se está en una sala con asistencia mayoritariamente femenina por ejemplo, no lo es. Creo también que podemos decir Humanidad para referirnos a nuestra especie en lugar de El Hombre y que por la primera los hombres no tendremos problema, y creo también que bien valdría preguntarnos qué nos interesa más: economizar con la palabra o sumar.
    El español es rico porque nos da la posibilidad de mostrar cuán diferentes somos hombres y mujeres; pero también porque nos permite sumarnos. No somos hombros y ellas mujeras; somos personas, seres humanos, y sentirnos incluidos e incluidas desde la palabra es una ejercicio doble: de quien habla y quien escucha.
    Creo, pues, que el asunto está en la actitud. Es como cuando decimos «putos» y podemos decir «gay» u «homosexuales»; no se trata sólo de eufemismos, sino de que hay palabras que revestimos de insulto y menosprecio que si queremos podemos ir dejando de lado por otras que sólo dan cuenta de la identidad de quien sin humillar.
    Gracias, Matías; el tema da para mucho, y seguramente aquí desvelaremos nuestras propias contradicciones. Pero creo que de eso se trata este tipo de invitaciones. Saludos.

    â??Los empleados y las empleadas madrileños y madrileñas están descontentos y descontentas por haber sido instados e instadas, y aun obligados y obligadas, a declararse católicos y católicas, o fielos y fielas a otros credos, o bien agnósticos y agnósticas o incluso ateos y ateasâ?.

  5. Quiero agradecer, en primer lugar, la atención y el detenimiento con el que nuestro visitante mexicano, «La otra chilanga», ha leído mi intervención a propósito del sexismo en la lengua española. Desde la gratitud, procedo a responder a alguna de las cuestiones que ha planteado en su intervención:
    1. Pese a lo que algunos creen, las discusiones sobre el masculino en español como excluyente de la mujer son muy antiguas (al menos, datan desde el siglo XVIII). Por ello, las soluciones que se han arbitrado para tratar de «reparar» este «error» del español también han sido y son muy variadas: el uso de la arroba, la preferencia por colectivos que no finalicen en -o, la sustitución por términos que finalicen en -e, la burlona terminación en -i (li alumni/ los alumnos) de Jorge Guitart… Con franqueza, desde el punto de vista lingüístico, no encuentro argumentos suficientes para proponer un cambio de esta naturaleza. Repito: no es extraño en español, como en otras lenguas, lo que algunos semantistas estructurales denominan- impropiamente- neutralización, a saber, el hecho de que el archilexema coincida formalmente en la expresión con uno de los polos. Así, el término «día»( o «jour» en francés), como archilexema, refiere a un período de 24 horas; pero también a la parte de ese período en el que se disfruta de luz solar («día» o «jour») frente a la «noche» ( o «nuit»), que se caracteriza por la ausencia de luz solar. Y esta relación semántica se produce, asimismo, p. ej, entre «hombre» y «mujer», «caballo» y «yegua». De otro lado, que un hablante de español se sorprenda si un varón se refiere a sí mismo como mujer mediante el femenino pone de manifiesto que se viola un principio básico de nuestra lengua. Y esto, como acabo de explicar más arriba, no se produce- o no debiera producirse- a la inversa, de igual modo que un varón no se siente- y esto es seguro- vejado porque se use para referirse a él un sustantivo que finaliza en -a: criatura, ciclista, motorista, lingüista, policía, dentista…
    2. Tan disparatado me parece el uso de la expresión «violencia de género» para referirse a la violencia ejercida contra mujeres, como si con este término englobamos a la violencia ejercida también contra hombres, esto es, la violencia que se deriva de la condición sexual del sujeto, sea éste varón o mujer. Pese a las malas traducciones del inglés, en español el término «género» no refiere a «sexo». Decía también que sobre esta cuestión se pronunció con claridad en fechas recientes la RAE en un informe documentado y preciso. A éste me permito remitirle, con el fin de no alargar mi intervención: http://www.uv.es/~ivorra/documentos/Genero.htm
    3. Me gustaría conocer el uso y valores en México de la pareja «público» y «pública» aplicado a personas. En español peninsular- no sé en el español de México-, ciertamente, un hombre «público» (‘al servicio del pueblo’) no connota peyorativamente, algo que sí sucede con una mujer «pública» (‘prostituta’). Sobre este punto, no creo necesario reiterar la muy larga serie de insultos y menosprecios sólo aplicables a varones.

  6. Muchas gracias a usted, señor Mesa. Sus opiniones, viniendo de un especialista, marcan suelo firme a nuestros pasos; las mías son sólo opiniones y, por ende, meras subjetividades revestidas de palabras. Leeré el informe de la RAE, que estoy seguro me será muy útil, para lo de la expresión «violencia de género». Y, respecto al uso de la pareja público/pública en México las connotaciones son similares a la España peninsular. Nuevamente, muchas gracias. Le dejo un abrazo virtual.

    Sebastián Liera.

  7. Para empezar, decir que como soy chica supongo que algunos chicos lo mismo no estarán muy de acuerdo con mi comentario�
    En una primera parte, ya se sabe que las chicas siempre hemos estado más discriminadas en la sociedad, es más, a veces somos nosotras las que nos discriminamos solo por el hecho de callarnos en algunas ocasiones. El uso del femenino y el masculino es verdad que está poco extendido, aunque cada vez más, pero aún, en muchos documentos, las palabras en masculino tenemos que dar por hecho las mujeres de que también nos incluyen a nosotras. Supongo que la sociedad es la que nos ha llevado a estar en un segundo plano puesto que nuestras antepasadas a lo único que se dedicaban eran a estar metidas en casa, y que el hombre hiciera y deshiciera a su antojo, yo creo que desde ahí viene el problema, que a las mujeres se nos ve como seres inferiores y en eso están muy equivocados. La más simple de las cosas, si nos paramos a pensarlo, puede ser un sentirse muy inferiores en algunas personas, me explico, hace unos cuantos meses, una mujer por mi conocida llegó al â??TOYS R USâ?, en el centro comercial, y puso una hoja de reclamaciones, porque cuando entró a la sección de los juguetes de las niñas, había juguetes de electrodomésticos, cosas de la limpiezaâ?¦, juguetes que no había en la sección de los niños. Yo al principio me reía de la situación; yo decía para mí anda que poner una hoja de reclamaciones por esoâ?¦, pero es que si te paras a pensar las cosas, son esas, las pequeñas cosas las que nos hacen ser inferiores, el pensar que desde que nacemos, tenemos que jugar con muñecas para ser buenas madres de mayor, y saber limpiar y fregarâ?¦ ¿Qué pasa que no sabemos las mujeres hacer mas cosas? Yo opino que somos capaces de hacer eso y mucho más. Las mujeres nos encargamos de la casa, de los niños, de trabajar, de limpiar, de hacer la comidaâ?¦Puesto que hacemos todo eso, encima tenemos que aguantar que cuando leemos una carta del banco, la â??oâ? de masculino a la hora de poner señor/a, estimado/, estemos en segundo lugar o escuchar por televisión solo la palabra en masculino, Sé que a lo mejor es un poco incómodo estar poniendo todas las palabras en los dos géneros, pero ¿cómo se sentirían los hombres si todas las palabras las pusiéramos en femenino? ¿Se darían ellos por incluidos? Yo solo quiero con este comentario que los hombres también reaccionen sobre este tema, pues son ellos los que también pueden ayudar a estoâ?¦ Yo creo que las mujeres somos más merecedoras de que se nos nombre por quienes somos, mujeres, y no tener que estar expuestas siempre a la sombra de los hombres.

  8. Bueno, la verdad es que éste es un tema complicado, por una parte, el hecho de que al nombrar una colectividad mixta se utilice el masculino como término generalizador…resulta discriminador para nosotras, siempre ha sido así, desde años atrás el hombre en mayoría más agraciado en cuanto a fuerza física, se ha establecido como superior. De ahí, pienso yo que viene el problema. En la naturaleza, la mayoría de los casos es el macho quien caza y trae la comida a las hembras y sus crías (aunque las hembras también juegan este papel), las madres, por otro lado, se dedican a cuidar a sus crías, alimentarlas, cuidarlas… Hasta aquí, sin sobrepasar aún el límite que separa el animal del hombre, podríamos decir que cada cual tiene su tarea, perfecto. Pero ahora bien, ¿qué tarea tiene más importancia? ¿Es una superior a la otra? Pues bien, parece ser que el ser humano, partiendo de estas raíces animales, ha establecido queriendo o sin querer que la fuerza física debe ser característica fundamental a la hora de «asumir el poder». En este aspecto, nosotras las mujeres en mayoría estamos en desventaja, y claro, poco a poco con el paso de los años, los hombres han asumido su papel de fuertes, de importantes, de superiores. Y las mujeres nos hemos sumido en nuestro papel de débiles e inferiores. Es lógico porque esta distinción viene de muy atrás, esta desigualdad se nos ha inculcado desde siempre, se ha convertido en costumbre…podríamos llamarla cultura.
    Pues bien, ha ido pasando el tiempo y las mujeres hemos ido tomando conciencia, quizás por muchos hechos juntos que nos han ido abriendo los ojos, o quizás porque la sociedad ha ido cambiando la política…Puede haber distintos factores. El caso es que Ha sido así, hemos comenzado a alzar la voz sobre ésta primitiva desigualdad que tanto dolor nos ha causado, y es algo fantástico, porque es ahora cuando empezamos a tomar conciencia de nuestro valor y nuestra importancia en este mundo.
    Volviendo al tema del lenguaje, el hecho de que se generalice con el masculino es un hecho primitivo. Ya que la vida consiste en evolucionar y cambiar, si eliminar esta generalización va a ayudar a un 50% de la población, las mujeres, si nos va a hacer sentir más integradas y menos discriminadas, ¿por quÃ? no intentarlo? No creo sinceramente que a los hombres les cause ningún trauma, ellos van a seguir incluidos, pero no como si fueran más que las mujeres, o como si nosotras formáramos parte del término «hombre», pues no solo con nombrarlo a él se da por supuesto que nosotras existimos. Si comenzamos a derribar fronteras, no podemos dejar algunas en pie, seguiría siendo injusto.
    Por otra parte, decir a todas las mujeres, que al fin y al cabo son solo palabras y letras. Nos hiere ver como aún quedan tantas cosas por cambiar, pero pienso que de esas cosas que quedan, hay algunas que prevalecen, como el maltrato hacia mujeres, la desigualdad en el trabajo, en la familia…etc. El hecho de que la «letra O» predomine a la hora de nombrarnos, no cambia que nosotras valgamos muchísimo ni cambia el hecho de que el progreso hacia la igualdad entre sexos se esté haciendo realidad por fin. Con esto quiero decir, que para nosotras mismas tenemos la tranquilidad de que en un mundo que todavía es de hombres, nosotras en muchos campos hemos demostrado más que ellos, hemos llegado más lejos, hemos demostrado que la fuerza física no es la mejor solución, nuestra sensibilidad ha provocado y provoca estragos en los esquemas arraigados de los hombres, hemos demostrado poseer una gran capacidad para sobrevivir solas, o aún mas difícil, con niñ@s a los que cuidar, podemos destacar en todos los campos de la ciencia y las letras, ¿y todo esto gracias a qué? A nuestra mente abierta, nuestra inteligencia y sensibilidad.
    El problema de muchos hombres es que están demasiado ligados a el «tópico de hombre macho», así cierran su mente y por tanto no tienen tanta capacidad de adaptación, los prejuicios están ahí, el «hombre sensible» para ellos es «hombre poco machote» o aún peor, «maricón». Con los años, quizás sin darse cuenta, han adaptado el canon de superiores y la manera de aguantar en ese canon es creyéndose superiores a las mujeres, entre otras formas.
    Por supuesto estoy generalizando, hay mujeres que no entran en esta descripción y hombres que no tienen esta visión de las mujeres, pero por desgracia en la mayoría de los casos es así, nuestra cultura ha amarrado demasiado fuerte estos tópicos tanto a mujeres como a hombres.

    Los seres humanos fuimos un día animales, macho y hembra tenían su tarea y cada cual era igualmente imprescindible para la vida. Pero, por suerte o por desgracia, la evolución nos llevó a guiarnos por algo más que instintos, la razón, un arma peligrosa que si se usa mal, puede llevar el destino de nuestra especie a pique. En cambio, si se utiliza bien, podemos hacer que nuestra especie siga evolucionando para mejor, empezando por equilibrar la balanza ya sea en sexo o raza, para que además de reinar la armonía, reine la paz.

  9. Nos encontramos de nuevo con una noticia que parece estar creando polémica entre lingüistas y sociedad: la especificación del género en las palabras.
    Parece difícil abordar el tema desde un único ángulo porque ese â??problemaâ?, que es lingüístico, está teniendo claras repercusiones a nivel social.
    Estoy totalmente de acuerdo en que la mujer no cese en su empeño por buscar la igualdad, es más, pienso que es de debida necesidad, ya que esa disparidad no tiene otro motivo que no sea la tradición y, por lo tanto, carece de fundamento; siendo también patente que en muchos ámbitos, como el laboral, ya se está consiguiendo.
    Pero llevar esa iniciativa hasta dichos niveles (lingüísticos) me parece algo absurdo.
    En primer lugar, es muestra de avaricia y egoísmo ya que si nos paramos a pensar, lo que la mujer está consiguiendo en nuestra sociedad alcanza las expectativas de igualdad, que una sociedad como la árabe, debería tener y que por desgracia, al ritmo que vamos, está muy lejos de conseguir. Deberíamos pensar y analizar la situación con otras culturas y ver qué es lo realmente importante.
    Por otro lado, no debe achacarse el no haber conseguido totalmente la igualdad porque en nuestra lengua no se especifique â??andaluzasâ? y se generalice con â??andalucesâ?. Dichos rasgos genéricos son fruto de una evolución de la lengua, que no ha avanzado pensando en la sociedad.
    En este aspecto estoy de acuerdo con Javier Marías, ya que como él dice, nos podríamos encontrar con frases como la que cita en la entrada: â??Los empleados y las empleadas madrileños y madrileñas están descontentos y descontentas por haber sido instados e instadas, y aun obligados y obligadas, a declararse católicos y católicas, o fielos y fielas a otros credos, o bien agnósticos y agnósticas o incluso ateos y ateasâ?.
    Con todo esto no quiero reflejar un ápice de machismo, simplemente seguir, o mejor dicho, solucionar un debate (que ya estaba abierto) y sopesar qué es lo que realmente importa en cuanto a igualdad se refiere.

  10. En mi opinión ya es imposible cambiar las cosas el lenguaje que ahora usamos ha sido producto de una larga evolución y no podemos conseguir crear nuevas palabras de manera que las mujeres no nos sintamos discriminadas. Me parece que el hecho de indicar al principio de un escrito que va dirigido a hombres y a mujeres salva la tediosa e incluso recargada utilización del femenino y el masculino para hablar de hombres y mujeres. Es verdad que el español es machista y yo soy de las que está en contra de eso, pero ya no se puede hacer nada. La culpa no creo que la tengan ni los hombres ni las mujeres de hoy que somos una sociedad más progresista sino todos nuestros antepasados que han ido conformando nuestra lengua. Hay otros idiomas que no tienen este problema, como por ejemplo el inglés cuyos adjetivos y sustantivos se utilizan indistintamente para mujer y hombre. Creo que pronto no tendremos que quejarnos de estar hablando una lengua demasiado machista porque el inglés se está imponiendo y pronto, las generaciones futuras utilizarán una lengua que habla de igualdad.

  11. Interesante debate. Quiero dejar claro que no me considero una persona machista por si a alguien le atormentan las dudas después de leer mi comentario. Otra puntualización es que no me agrada expresar mi opinión en numerosas ocasiones, pero en la vida todos somos un poco mercenarios…

    Nos encontramos en una época de «mujeres al poder» pues poco a poco van logrando la igualdad en todos los campos donde la quieren. Y digo esto porque ya apenas hay violencia de género con respecto a antaño, la mujer ha conseguido un trabajo en igualdad de condiciones que el hombre, ya no se queda en casa cuidando a los niños. Y a los hombres (por lo menos a mí) esto nos parece perfecto, igualdad para todos y así avanzaremos mejor. Pero con lo que no estoy de acuerdo es la igualdad en el uso de la lengua, porque creo que en ningún caso refleja machismo. La lengua española, con muy rica variedad léxica, se fue forjando poco a poco a partir de una primitiva, y con el paso del tiempo y una tradición. A nuestros días ha llegado este entresijado de palabras que, en ocasiones, no sabemos por donde coger. El mayor problema es que las palabras para denominar colectivos son masculinas y las féminas se pueden sentir excluidas, pero creo que sólo los sectores más radicales realmente se sienten excluídos. Pero lo gracioso del asunto es que las propias mujeres se mofan cuando se hace referencia a un colectivo en forma femenina. ¿Si hasta a ellas les resulta «raro» el uso del femenino, nosotros vamos a querer cambiarlo?

  12. Yo pienso que por una parte me da igual que utilicen el género masculino para referirse también al género femenino.
    Aunque en algunos casos no estaría nada mal que también nombraran un poco al género femenino.
    Porque algunas veces cuando se refieren solo al
    género masculino parece que sólo hay hombres en vez de haber mujeres.

  13. Bueno, yo defiendo el uso del masculino genérico, ya que incluye a los dos géneros y no pienso para nada que sea machista, de hecho lo de especificar el género lo considero como una falta de ortografía y es una forma de alargar la frase innecerariamente.

    paz y amor hermanos y hermanas jajajaj

  14. Yo pienso que SI que se debería especificar el género, tanto al hablar, como al escribir. Porque la verdad es que yo creo que a la mayoría de los hombres no les parece que sea discriminatorio, pero tambien les digo yo que, si no les parece discriminatorio, pues muy bien, porque entonces supongo que esas personas no tendrán ningún inconveniente en que, en vez de que se use el masculino genérico, pues que se use el femenino genérico. Y entonces seguro que sí se consideraría sexismo.
    Porque, por muy desarrollada que parezca nuestra sociedad, por lástima, todavia quedan personas que nos subestiman a las mujeres, y la verdad es que, si algunos hombres hicieran solo la mitad de lo que hacen la mayoría de las mujeres, se les quitarían las ganas de subestimarnos.FIN

  15. Respecto a este asunto, por mi parte, me da lo mismo que digan por ejemplo en el aula alumnos y alumnas que alumnos, porque en esta sociedad cuando se dice alumnos ya está incluido el femenino (alumnas).

  16. En mi opinión, desde siempre se ha utilizado este tipo de lenguaje para nombrar a hombres y mujeres,ahora creo que sería muy difícil cambiar esto.

  17. Desde mi humilde opinión, creo que las mujeres deberian ser tratadas igual que los hombres, ya que estas desempeñan las mismas funciones y actividades.
    Si el gobierno español pone tanto empeño y campañas de concienciación en el trato igual a la mujer, ¿por qué nos encontramos con estas absurdas polémicas?.
    En definitiva creo que la mujer deberia tener la misma igualdad tanto en el mundo laboral y social como en el mundo lingüistico.

  18. Desde mi punto de vista, como mujer, yo pienso que es machista porque el mismo derecho tenemos las mujeres que los hombres a que nos aludan. Porque aunque nos engloben en el género masculino no nos nombran directamente, como a los hombres, y tambien podría ser al revés y,sin embargo, nunca se ha hecho así, ya que desde siempre el hombre ha estado por encima de la mujer. Si ahora se está empezando a valorar a la mujer y a sus derechos, tiene que empezarse por todo lo más insignificante, aunque, al llevarlo a la practica, quede un poco ridículo, como en la frase dicha anteriormente. Por lo tanto, si se utiliza el género masculino, también debería utilizarse el género femenino.

  19. En mi opinión, el uso del lenguaje es variado porque así es la sociedad. Por tanto creo que tenemos razón todos, pero otra cuestión es querer forzar las cosas. Un electricista es varón si ha nacido con ese sexo. Un médico es hembra si ha nacido con ese sexo. Las palabras no discriminan señores, descrimina el uso que se haga de ellas. Además, si se quiere hacer distinción usemos los artículos que para eso están: la médico, el médico. Porque… ¿qué ganamos con forzar el lenguaje inventando palabras que nadie usa? El otro día salió una mujer hablando en la radio sobre otra que había dado unos cursos como técnico de no se qué. A mí me parece más económico y claro hablar de «la técnico» porque si se habla de la «técnica» ocurre lo que, efectivamente, ocurrió: que no se entendió nada de lo que dijo, porque al referirse al curso decía: la tecnica del curso fue clara y profundizó en… (¿¿¿qué técnica??… ¿la que utilizó la técnico o la técnico como mujer????)))… de locos….

  20. Yo pienso que esta forma de ablar no es discriminatoria para la mujer y que se utiliza para que el texto no se aga tan largo y dificil de entender,ademas creo en grupos donde donde alla personas de amos sexos y se able en general (en masculino generico) todos lo van a entender bie y que cuando se dirija en especial a mujeres o a hombres es cuando se debe especificar si se abla en femenino o masculino.

  21. Particularmente yo considero que debería especificarse los dos géneros al comienzo de los escritos solamente, porque así nombraría a los dos géneros sin resultar absurdo el resto del texto.
    De esta manera se tendría en cuenta a las mujeres, puesto que existen,y quedaría tiempo para dedicarnos a temas más importantes como es el maltrato de género.

  22. Desde que el hombre es hombre y la mujer es mujer ha habido discriminación de sexo por parte del género masculino sobre el femenino. Creo que esta iniciativa da cabida a las mujeres en el género lingüístico pero lo veo una estupidez. No pienso que el uso del género discrimine a la mujer aunque también depende de como lo usemos. Como he podido leer en otro comentario el cual decía que al principio de cada texto, artículo, debate… podría especificarse los géneros para no tener que escribirlos cada vez, píenso que es un tema de ahorro del lenguaje y no un tema de discriminación hacía las mujeres. No me considero machista en absoluto todo lo contrario estoy a favor de que la mujer se integre en la sociedad actual. Pero hay asuntos que no entiendo como este por ejemplo que lo veo una tontería. Es solo ahorro de la lenguaje no machismo, y estoy a favor de la clasificación de género cuando se refiera a personas en partícular. Es mi opinión.

  23. En mi opinión creo que se deberia especificar en algunos casos el uso del lenguaje femenino ya que así es un totalidad se discriminaria menos el uso del femenino tanto en el lenguaje escrito como el hablado.
    Pero yo pienso que por otra parte no se deberia dar un uso excesivo de ambos lenguajes a la vez, ya que pasaria algo similar a lo que se apunta en el articulo de Matias Regodón.

  24. En mi opinión, el utilizar el género masculino para generalizar tanto al hombre como a la mujer no me parece descriminatorio. Por ejemplo cuando el profesor dice alumnos todas las chicas sabemos que también se está refiriendo a nosotras y no nos sentimos descriminadas por el hecho de que diga alumnos en vez de alumnas. De todas maneras pienso que si una persona en vez de utilizar el masculino para generalizar tanto a mujeres como a hombres utilizase el femenino los hombres sí se sentirían descriminados porque están acostumbrados a que se utilice el masculino.

  25. Bueno la verdad, esque yo pienso que hace ya mucho tiempo que hemos utilizado el género masculino tanto como para el masculino como para el femenino, asi que creo que sería un poco complicado introducirlo ahora, también pienso que con esto de utilizar solo el masculino no se está discriminando a las mujeres.

  26. Ã?ste en mi opinión es un gran debate. Al igual que mi compañero Victor pienso que esta sociedad esta consiguiendo la igualdad de la mujer a través de su duro esfuerzo. Empezaron a principios de siglo XX consiguiendo el voto en las elecciones, empezaron a trabajar fuera de casa y actualmente con sueldos similares a los de los hombres. Esto ha provocado que la mujer sea totalmente independiente, pero pienso que la sociedad ha cambiado tanto que nos hemos ido al otro extremo, vemos más allá de lo que hay, no pienso que una mujer se pueda ofender, porque el genérico en español sea masculino. Me parece correcto que algunas palabras que puedan causar error como el»hombre», en vez de las «personas»,se sustituyan, pero no todas. En el sentido de matizar todas las palabras estoy de acuerdo con Javier Marias, ya que seria una reiteración constante. Como última alternativa, no me parecería una locura que el genérico en vez de ser masculino fuese acabado en «e» o algo parecido.

  27. En mi opinión veo correcto que cuando se habla englobemos tanto a mujeres como a hombres, porque se llevan muchos años luchando en contra de la discriminación de la mujer en todos los aspectos. Tienen los mismos derechos que los hombres, tanto ellos como ellas. Lo único que nos separa es el sexo, por lo demás nada. Somos seres humanos, esa es la cuestión, que todos lo somos, y no hay que darle más vuelta de hoja.
    Pero también hay que ser conscientes de que es una locura utilizar simpre el masculino y el femenino en todo lo que se hable. Por ejemplo, en un texto en el cuál se hable sobre la ciudadania, sería una locura utilizarlo:
    «Los empleados y las empleadas madrileños y madrileñas están descontentos y descontentas por haber sido instados e instadas, y aun obligados y obligadas, a declararse católicos y católicas, o fielos y fielas a otros credos, o bien agnósticos y agnósticas o incluso ateos y ateasâ?.
    Habría que buscar una solución a esto, que no nos llevase a un texto como este.
    Estoy totalmente deacuerdo con que se cambie pero con una cierta logica.

  28. Yo pienso que el empleo del masculino para designar términos comunes a chicos y chicas no es ningún acto machista, sino que se hace para que las oraciones no se conviertan en pesadas y para ahorrar lenguaje simplemente.
    Considero este tema un poco estúpido desde mi punto de vista, porque no hay nada mas que leer el texto dado en femenino y masculino para comprender que un texto no puede darse de esa forma ya que resultaría muy pesado para el lector y no atraería nada a que nadie lo leyera, y esto actualmente es muy importante ya que la gente joven generalmente solamente lee lo que le atrae.
    También pienso que debería existir un termino medio que incluya a chicos y chicas, pero mientras este no exista ¿por qué no utilizar el masculino?.
    Por otra parte, no veo que el uso del masculino esté tan generalizado, aunque bien es cierto que se usa más que el femenino, también hay términos que engloban a ambos sexos y solamente tienen la forma femenina como pueden ser: gente, persona o humanidad.¿Qué pasa con esas palabras? ¿Se harán otras genéricas para ambos sexos?

  29. Yo pienso que las mujeres no tienen por qué sentirse discriminadas por el uso del maculino en las palabras que se refieren a todos, porque ha sido siempre así, yo no soy machista, pero pienso que las mujeres se están alzando demasiado, al querer cambiar todas las cosas, hay cosas que sí hay que cambiar, porque tanto hombres como mujeres somos iguales, pero no hay que discutir por unas simples palabras.

  30. Yo creo que las feministas ya se están pasando, vale que a lo largo de la vida hemos sido machistas pero es que quieren cambiar todo y todo creo yo que no esta mal, hace poco denunciaron a la empresa de ropa Dolce y Gabbana por un anuncio en televisión, en el anuncio se veían tres hombres y una mujer tumbada y lo han quitado porque dicen que eso representa el dominio del hombre sobre la mujer, vamos a ver,es solo un anuncio, qué tiene que ver el dominio del hombre sobre la mujer, es un anuncio de ropa, no creo que esta empresa haya puesto este anuncio para que la gente vea la superioridad del hombre sobre la mujer, yo creo que ven ya fantasmas donde no los ahí. Y si de toda la vida se ha utilizado el masculino para referirse a los dos sexos, qué vamos a poner ahora el femenino y el masculino, sinceramente yo lo veo un pego y recalco sin ánimo de ofender, que me parecen que se aburren y protestan ya por todo.

  31. Yo pienso que se le da demasiada importancia a algo que a mi parecer no es tan importante, no quiero decir con esto que no sea discriminatorio el lenguaje genérico en masculino, ya que en parte sí lo creo , pero lo que sí pienso es que hay otras muchos formas de discriminar a la mujer como por ejemplo :
    Pagarle un sueldo más bajo, simplemente porque sea mujer , aunque tenga el mismo puesto que otro hombre , el maltrato hacia la mujer simplemente, porque son mas â??débilesâ? con respecto a los hombres , por tanto también me parece discriminatorio el caso que sufren otras mujeres cuando van a denunciar estos actos y solo si ha habido agresión se puede denunciar , todo esto me parece mucho mas cuestionable por tanto , mucho más discriminatorio , que simplemente se utilice el lenguaje genérico en masculino

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