EL TÍTULO DE LOS LIBROS

Una de las cuestiones sobre las que solemos reflexionar en clase es el título de los libros. Hace unos días, debatiendo sobre “Bodas de sangre”, comentamos lo acertado del título, pues en él se sugiere su argumento. No obstante, para algunos alumnos esto le restaba interés a la lectura, porque se sabe, desde el principio, lo que va a ocurrir. Si ya, desde el título, adivinamos el argumento de una obra, ¿dónde reside el interés de la misma?, se preguntaban. La respuesta es en la forma, que es lo que hace diferente a la literatura. Técnicamente, se denomina predominio de la función poética, la cual refleja una especial preocupación por el modo en que está escrito el mensaje.

En la misma línea de adelantar los acontecimientos, está “Crónica de una muerte anunciada” de García Márquez, que leímos el curso pasado en el club de lectura y cuyo título nos indica la construcción de la novela.

Otras veces, los libros llevan como título el nombre del protagonista, como, por ejemplo: “Don Quijote de la Mancha”, “Lazarillo de Tormes”, “Edipo Rey”, “Don Juan Tenorio” o, sin ir más lejos, la novela de Unamuno que leímos, hace dos meses, “San Manuel Bueno, mártir”.

En ocasiones, se utilizan títulos simbólicos, como “La colmena” de Camilo José Cela, que alude al ir y venir constante de los personajes, que el autor va tomando, dejando y volviendo a tomar, o “El tragaluz” de Buero Vallejo, que no sólo es una ventana del semisótano donde se desarrolla la acción, sino que representa, además, las obsesiones de los personajes y el ruido del tren.

Incluso hay títulos no exentos de ironía, como “Un mundo feliz”, pues la auténtica felicidad no puede ser impuesta a las personas, en una sociedad donde todo está planificado y donde triunfan los dioses del consumo y la comodidad.

En cualquier caso, la elección del título de una obra siempre pretende captar la atención de los posibles lectores y supone un esfuerzo para el escritor: hay quien pone el título y, a partir del mismo, va definiendo el camino de los personajes, y quien no se lo plantea hasta el final.

Os invito a comentar los títulos de las obras que hayáis leído: lo acertado o desacertado de los mismos; si pensáis que es fácil o complejo titular un libro; si el título debe sugerir o no su contenido; etc.

10 pensamientos en “EL TÍTULO DE LOS LIBROS

  1. La verdad es que este tema me parece bastante interesante, Matías, porque, bajo mi punto de vista, merece una profunda reflexión.
    Es cierto que la importancia de los títulos de los libros es indiscutible, pero ¿cuánto? Algunos títulos son apropiadísimos, pero presentan algunas notables diferencias:

    – Por un lado, están, como en el caso de los citados, «Crónica de una muerte anunciada» o «Cien años de soledad» de Gabriel García Márquez y «Bodas de sangre» de Lorca; que narran desde su desarrollo hasta su conclusión lo que se anuncia en el título del mismo libro, de manera que antes de su desenlace, ya sabemos de antemano, como acabará dicha historia. Esto la verdad es que no es del todo agradable para muchos, pero como tú bien dices, Matías, la verdadera esencia del relato no está en su título, sino en el propio relato en sí, y en la forma en la que está escrito.

    – Por otro lado, están las novelas, cuyo título, como bien dices, hablan del personaje principal de las mismas, sin revelarnos nada acerca de su desenlace, pero dándonos una idea de cómo va a desarrollarse tal historia. Este es el caso de novelas, como: «El Quijote», «el Lazarillo», «San Manuel», «El niño con el pijama de rayas», «La Celestina», «Don Juan Manuel y el Conde Lucanor» o «Romeo y Julieta». Son solo algunos ejemplos de títulos que nos dan un simple reflejo de lo que encierra la novela en su interior.

    – Por último, están los libros cuyo título tienen una extraña relación con la obra. Por un lado, están los que se relacionan de una manera casi imperceptible, de tal modo que, para reconocer esta relación, hay que leerlos completos, como en el caso de «El Sur», propuesto por el club, o «El Lector» del mismo estilo, aunque éste tiene una ligera y mayor relación con el personaje de la novela. Por otro lado, están los que prácticamente no tiene nada que ver a nuestro parecer con la novela y que creemos, a veces, inapropiados, aunque, en realidad, han sido escogidos con un gran acierto, tales títulos son entre otros: «La Colmena», «Un Mundo Feliz» y «Fahrenheit».

    Resumiendo y para concluir, solo me queda decir, Matías, que para mí el título de un libro es importante, podrá ser más o menos correcto, y estar más o menos relacionado con la novela, pero es lo que te debe enganchar a coger el libro y decir «- quiero leerlo» sin eso no hay nada, por no hablar del tema del marketing, que, por supuesto y como es natural, se basa en (buen título-buena venta/ mal título- mala venta) así de fácil. Por eso, pienso que, sea cual sea su exactitud, el papel de los títulos de los libros será siempre un hecho primordial.

  2. El título de los libros, a mi parecer, es la parte más difícil de crear, porque imaginar la historia es un poco complicado, pero, una vez que se tiene una idea, por pequeña que sea, es muy fácil continuarla, sin embargo, al título hay que prestarle una especial atención, porque es lo primero que se lee del libro, y dependiendo del título se puede llegar a leer un libro o no, por muy malo que sea, si el título tiene eso especial que buscamos, lo leemos.

    Pienso que no tiene que revelar del todo de qué trata, más bien hay que dar una idea de lo que sucede en él, pero dándole un toque de misterio, también depende mucho del tipo de libro que sea, porque un libro biográfico veo normal que el título sea el nombre de la persona de la que se cuenta la vida.

    Los títulos de los libros que he leído tienen significados muy diversos, algunos me llamaron la atención y otros no, por ejemplo “Papel mojado” no me llamó la atención, pero cuando lo leí me gustó, aunque no lo relacioné con el argumento; por otro lado, hay libros que me gustaron tanto por el título como por el argumento, fueron: “Un solo verano”, “Los crímenes de Oxford”, “Don Gil de las calzas verdes”.

    Y también hay libros con títulos evidentes como “Coplas a la muerte de su padre” “El Lazarillo”, “Manolito gafotas, etc.

    En definitiva, un buen título es lo primero que entra por los ojos.

  3. A mi parecer, el título de un libro no es, ni por asomo, la parte más importante o la parte a la que haya que darle más importancia; lo verdaderamente importante es el contenido del libro , no comprendo cómo se puede decir que un libro, porque tenga un mal título, ya va a fracasar y no va a atraer a los lectores , y ni mucho menos que sea un fracaso en las ventas , me explico. Hay libros cuyos títulos es cierto que desvelan o son un preludio de lo que va a ocurrir, como los ya tan sabidos “Crónica de una muerte anunciada” o la reciente obra leída en clase de “Bodas de sangre” y, a mi parecer, en cierto modo, restan interés a la lectura de la obra, pues eres consciente de que, pase lo que pase, finalmente la muerte va a imperar en alguno de los protagonistas . Esto sinceramente no me gusta , pues considero , desde mi punto de vista, que el lector debe ir imaginando miles de posibilidades que se pueden dar , a medida que se avanza en la lectura , y esto da pie a que quieras saber cuál es el tinte que finalmente adquiera la novela , luego hace que sigas leyendo , continúes y vayas explorando, para que, por último, te topes con el desenlace y este sea inesperado o dé lugar a la reflexión; de la otra forma , es decir sabiendo el final . Sí es cierto, como dices, que no se basa ya simplemente en el contenido , sino en la forma ,en el ambiente que se crea , pero, dejando esto al margen, creo que, si sabes el final, vas arrastrando una losa, a lo largo de la lectura, que hace que te sea más tediosa. Eso, desde mi punto de vista , además, en estas novelas u obras no se abunda en el qué pasará , sino en el cómo. Particularmente, creo que es mucho más interesante saber qué es lo que va a pasar que no saber lo que va a pasar pero desconocer cómo ocurre , como en el caso de Bodas de sangre .
    También tengo que reconocer que tanto esta obra , como la novela de Gabriel García Marquéz, tienen un argumento bastante simple, y quizás ya no sea sólo por el título sino porque el argumento ya te es evidente y no te atrae tanto. Lo que sí es verdad es que, si el título de una novela desvela el final, esta se va a centrar más en la retórica , en la función poética del lenguaje , es decir, no en lo que se dice sino en cómo se dice , que también hay que reconocer que es interesante , pero que a mí , reitero mi postura , no me agrada.

    Por otra parte, también pienso que la elección del título debe ser una de las partes más difíciles de realizar por el escritor , pues debe condensar en unas pocas palabras la esencia del libro, puesto que es lo primero que el receptor va a leer cuando tenga este en sus manos.

    Para finalizar, me reafirmo en mi postura de que el título no es lo más importante , lo importante es el libro , además, creo que a quien realmente le guste la lectura será incapaz de rechazar un libro por el simple hecho de tener un título con poco “tirón” o porque sea un poco extravagante , pues la única razón por la que abandones la lectura de un libro es porque has leído algo y no te ha gustado , pero porque sólo hayas leído el título y no te haya parecido impactante ¿lo vas a dejar?. Hay libros con títulos muy atrayentes y luego la trama es de lo más simple, y al revés , hay libros con títulos un poco raros , pero que te enganchan.

    Mi conclusión es que no debemos rechazar la lectura de un libro sólo por un par de palabras que están escritas en la tapa , pues, quizás, ese pueda ser uno de los libros que más nos gusten.

    ——————–FERNANDO GÓMEZ AGUILAR———————

  4. Habitualmente, no suelo leer muchos libros, y pocas veces me he planteado por mi cuenta las cuestiones de las que aquí se habla, como, por ejemplo, si el título debe reflejar el argumento de la novela o no.

    Considero que son muy acertados los títulos que, en cierto modo, te dicen sobre lo que va a tratar la novela, como es el caso de “Bodas de Sangre”, por ejemplo, ya que esto demuestra que el autor no ha ido a lo sencillo de ponerle como título a su obra el nombre del personaje principal.

    Además, también me llaman la atención los títulos simbólicos, ya que también muestran que el autor se ha preocupado por el titulo de su obra, dándole la importancia que en mi opinión se merece.

    A pesar de que normalmente sea de pocas palabras, lo considero de gran importancia, ya que cuando leo el titulo de una novela, si éste no me llama la atención, difícilmente leeré esa novela por mi cuenta; Sin embargo, si es atractivo, el lector comienza a leer la novela de una forma más positiva, aunque luego el argumento no sea tan bueno como se esperaba y no le guste o incluso no la termine de leer. El tíitulo ha conseguido que haya depositado su atención durante algún tiempo en ella. Por esta razón, creo que los títulos han de ser interesantes.

  5. A mi parecer, lo más importante de una lectura no es el título de la misma, sino el contenido. Puede ser que el título sea muy exacto y, cuando lees, te das cuenta de que es exactamente lo que el título dice. Otras veces, el título hace que pienses que la obra habla de un determinado hecho que te gusta y, después, te puedes llevar un poco la decepción, como quien dice, pues no tiene nada que ver con el contenido de la obra. Otras veces no lees un libro porque el título no te motiva en absoluto, y resulta que después puede ser lo más interesante que puedas leer. Por tanto, lo mejor es leer de qué trata y entonces es cuando ya sabes que esa lectura es la que buscas. En libros que yo recuerde haber leído, como por ejemplo «Farenheit» no lo relaciono en absoluto con el contenido del libro, además es un título que no me llama a lleer la novela, pero puede ser porque el contenido sea bastante reflexivo. Otra novela como es » A tres metros sobre el cielo» del famoso escritor italiano Federico Moccia creo que es el puro reflejo y lo más llamativo y emocionante de la novela, cuando el chico le dijo a Baby que estaba no en el cielo, sino tres metros más allá, eso es la mayor muestra de amor, y a quien le guste ese tipo de lectura de amor, como a mí, se emocionará, porque me encanta, y además me tiré hablando de la misma novela, cerca de una semana con todo el mundo, y además es muy juvenil, porque, con la edad que tenemos nosotros, te puedes sentir bastante identificado o lo que te gustaría tener en tu vida.

    También puedo entender que es bastante complejo titular un libro, pues puedes abarcar muchos temas, y debes de ponerle un título que llame la atención para leer el libro, por tanto, puedes ponérselo de algo que la novela mencione, pero que no es el tema que más abunda, como, por ejemplo, a mí me ha parecido la nueva lectura de Sepúlveda «Un viejo que leía novelas de amor», yo esperaba que se hablase todo el rato de una historia de amor que hubiese vivido el viejo, y no de una tigrilla, que en mi esencia, es lo que primordialmente trata la novela, pero bueno, eso no significa que haya estado mal, mi opinión ya te la daré en el comentario de la novela.

    Otras veces, cuando el título de la obra te nombra el final, no pienso que eso le quite la gracia, por así decirlo, sino que, como lo que yo lea no tenga la relación que yo esperaba con el título, me puedo sentir un poco «decepcionada».

    Por eso, espero encontrar otra novela, como la que he comentado anteriormente que me fascinó, que me haga sentirme dentro de ella, que me sienta relacionada con lo que cuenta, a ver si la encuentro.

  6. Continuar escribiendo

    En mi caso , lo primero que suelo mirar en un libro que voy a leer es el título.
    Hay títulos que no me atraen nada ya que anticipan el final de la obra que vamos a leer( como en el caso de »Bodas de Sangre»)
    Hay, por otra parte, títulos llenos de intriga y títulos que no nos dicen nada.
    Para elegir un libro me baso en elegir un buen título.
    Un título es lo primero que entra por el ojo y lo que nos hace mostrar interés por ese libro (Por lo menos en mi caso).Es el que nos va a dar información sobre lo que vamos a leer.

    No es nada fácil crear un título que sea el mas apropiado para esa obra.
    La persona que establece ese título tiene una gran importancia, ya que en él se debe recoger resumidamente una frase que esté relacionada con la obra, y que a la vez trasmita y guste a la gente que va a leer ese libro.

    Sé que un título no es lo que tiene mas importancia de una obra, pero es el que por lo menos a mí me hace elegir mi lectura. Podría decir que mi criterio de elección lo hago a través del título.

    Aunque tampoco quiero generalizar, porque ha habido títulos que me han llenado y que luego en cambio, la obra me ha decepcionado.
    Cuando leo un libro después me paro a reflexionar sobre el título y quizás nos dice mas de lo que podemos apreciar a simple vista.

  7. Es cierto que el título de un libro es una de sus características fundamentales. Todos, cuando vamos a leer un libro, por primera vez, nos fijamos sobre todo en él. Cuando dicho libro se nos ha recomendado por otra persona, es cierto que le damos menos importancia al nombre. Es, por ejemplo, lo que me pasó con “Otra vuelta de tuerca”, libro que aunque aún no he podido acabar, lo escogí, porque me fue aconsejado como una gran lectura, pero cuyo título sinceramente, no merece mucha atención. Otros, por el contrario, como “El Guardián entre el Centeno” o “Los Crímenes de Oxford” te llaman la atención, independientemente de la opinión previa que tengas sobre ellos, ya que puedes no conocer la trama, pero su título sí que te engancha.
    Hay también ocasiones, como en las del último libro que he citado, en el que te da una ligera idea de lo que trata el relato, aunque por supuesto no te desvela del todo el argumento. No se puede decir lo mismo de otras obras, como “Bodas de Sangre”, la cual desde el mismo momento que lees su título ya sabes cómo concluirá, en este caso, de manera trágica y desafortunada para los personajes.
    Por otro lado, hay obras cuyo título desconcierta, pues, hasta que no las leemos por completo, no somos capaces de apreciar la relación que existe entre dicho título y la novela en sí. Caso como el de “La Colmena”, puesta en imagen; “Un viejo que leía novelas de amor”, la cual hasta que no llevas leídos unos pocos capítulos, y sobre todo hasta que no llegas al final en mayor parte, no aprecias el total significado y el poder que dicho título posee; “EL Guardián entre el Centeno”, que pese a que es una de mis obras preferidas y que, aparte de que la leí por primera vez en el club de lectura, me apasionó por el imponente título que posee y que al igual que en el caso de “Cien Años de Soledad”, por ejemplo, no nos damos cuenta de la importancia y de la relevancia del mismo, a veces imperceptible, hasta que no concluimos el relato por completo.
    Es cierto que el origen y el sentido de los títulos, es muy variado. Los mismos autores de los libros, en ocasiones, no saben por qué ponen esos y no otros, en algunos casos, por inspiración, en otros, por meditación, en otros porque se relaciona con alguna experiencia de su vida que les ha marcado…Sea por lo que sea, lo cierto es que, por una razón o por otra, los títulos siempre tienen y tendrán un papel importantísimo.
    Por otro lado, es cierto la reflexión que se plantea al pensar ¿Se escribe antes la novela y luego se pone el título una vez acabada y repasada? ¿O por el contrario se pone primero el título, y luego se desarrolla la novela en base al mismo de manera condicionada? Francamente, no lo sé; en mi opinión, esa idea, esa decisión final, reside en los autores del libro, y me temo que hasta que no redactemos uno por nuestra cuenta no seremos capaces de entender el motivo.
    Para concluir, me gustaría volver a decir que independientemente de cómo y por qué surjan los títulos de algunos libros, todos, aunque unos más que otros, son acertadísimos, y son los que nos llevan a leer las obras que acompañan; que nos crean unas determinadas expectativas; que hacen que los leamos con una entrega total. Y esa para mi es la mejor de las lecturas.

  8. En mi opinión, el tema que se plantea es un tema muy interesante por las diversas opiniones que sobre el mismo se pueden dar. El título de los libros: esa pequeña frase, o en ocasiones esa simple palabra, que da nombre a una obra, y que considero que es tan difícil encontrarla.
    Pienso que el título de un libro es algo importantísimo, y una parte fundamental del mismo. Pensemos que el título es lo primero que leemos del libro. El título de un libro es como el titular de una noticia de prensa, o el nombre de una película que debe, no solo servir de introducción al argumento, sino que también debe incitarnos a adentrarnos en su argumento. Y el título de un libro también es la etiqueta que queda cuando lo hemos leído, y la forma que tenemos de señalarlo o elegirlo entre miles de libros.
    Como todo, el nombre es algo muy importante, que marca desde el principio y desde el mismo momento en que se decide. Por ello entiendo que no debe ser algo caprichoso, indiferente o sin sentido.
    Encuentro que hay títulos impresionantes y llenos de significado. Pero, por el contrario, hay muchos otros que no tienen razón de ser. Personalmente soy de las personas que cree que el título de un libro no debe desvelar el final del mismo. En el libro “Bodas de Sangre” de Lorca, por ejemplo, que recientemente hemos leído, el título desvela todo el argumento del libro, restándole emoción al mismo. Sobre este caso concreto, y como explicó Matías en clase, Federico García Lorca se basó en una historia real en la que seguramente el escritor tenía clarísimo lo que iba a escribir, y por lo tanto no encontró otro título más significativo que ponerle a su novela. Ahora bien, y como dije anteriormente, lo primero que hacemos todos al comprar un libro es leer el título; y personalmente opino que un título que me cuenta el argumento no me motiva a leer, y por lo tanto estos libros no suelo comprarlos.
    También hay que decir que me parece muy ingenioso el título del libro “El niño del pijama de rayas”, en clara alusión al uniforme que los soldados alemanes obligaban a vestir a los prisioneros de los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Claramente no era un pijama, pero a los ojos del niño protagonista lo parecía.
    En cambio, en el libro de “Crepúsculo” veo un título que no desvela nada del argumento de la novela en cuestión, lo que tampoco me parece acertado, pues puede crear en el lector el desinterés por dicha obra
    En general, creo que el título de un libro debe ser ocurrente, sugerente, sátiro, y/o incluso dar una pequeña información sobre el argumento del libro, pero sin desvelar el final para que al término de su lectura el lector se lleve una sorpresa con el desenlace. Y que al terminar su lectura le des nuevamente la vuelta al libro, como decía al principio, y mirando de nuevo el título te digas sonriendo: “¡Vaya, no me lo esperaba!”.

  9. Normalmente, cuando vamos a una librería a comprar un libro, o bien escogemos un libro que nos han recomendado, o bien nos vamos a un libro de un autor ya conocido; pero otras veces, cuando buscamos sin rumbo, leemos por encima la sinopsis y al final es sobre todo el título, lo que nos llevará a elegirlo. De ahí, la importancia y dificultad de su elección para el autor, ya que éste sabe que es la primera toma de contacto con el lector y pretenderá siempre captar su atención.
    Habrá autores que estudien más en esa elección, dejando una leve idea de la historia como “Bodas de sangre” o pretendiendo sorprender al lector, porque el título no tenga apenas nada que ver con la historia como “Un viejo que leía novelas de amor” y otros en las que el título refleje claramente de lo que va la obra “San Manuel Bueno, Mártir”. En mi caso, normalmente, no me dejo llevar tanto por el título, no me desanima para seguir leyendo el que la historia no sea la esperada, el que me sugiera o no su contenido, al contrario, en algunos casos, puede que me anime más a buscar realmente cuál es la historia y el mensaje del autor. Lo más bonito es que el libro te “enganche” con los personajes e historias que se vayan introduciendo, que te sorprenda con los giros que la historia da o con un final inesperado, con el lenguaje más o menos ameno que use y teniendo que releer algunas frases por no haberlas entendido, con el mensaje que a medida que avanza la lectura intuyes que quiere transmitirnos el autor… después de esto, ¿que más da el título?
    Por último, quiero decir que, si yo sólo me fijara en el título del libro, quizá no hubiera leído los libros que nos han proporcionado este año; sin embargo, después de leerlos, me han encantado, por eso, ante la pregunta ¿qué importancia tiene el título de un libro? Para el autor, posiblemente mucha, para mí la justa.

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