LA VIDA EN LAS VENTANAS

 

A propósito de las relaciones entre Poesía y Matemáticas, comentábamos la fascinación que le produjo a Rafael Alberti la proporción áurea. Pues bien, de la fascinación del poeta gaditano ante este concepto matemático, pasamos a la inquietud y el desasosiego que despierta en sus lectores la novela �??La vida en la ventanas�?� de Andrés Neuman. Seguimos pues con la emoción.

Este es nuestro comentario de la novela:

LA VIDA EN LAS VENTANAS

Andrés Neuman

Espasa Calpe, S.A. 2002. Madrid

Del mismo modo que el siglo XX estuvo marcado por el cine, el siglo XXI está marcado por Internet, pues cada vez es más frecuente utilizar la Red para comunicarse. Por eso, que Andrés Neuman en �??La vida en las ventanas�?� trace una biografía imaginaria del protagonista, mediante los correos electrónicos que éste envía a una joven sin rostro, constituye un ingrediente de actualidad y un primer atractivo de la novela.

Pero no es el único, porque el ambiente en el que se mueve este chico universitario, la vida anodina que lleva, su familia, todo apunta a la época en la que estamos viviendo. Esto, unido al tono de confesión en el que está escrita, hace que «La vida en las ventanas» se lea con gusto y facilidad, reconociendo en la vida de Net, el protagonista, la de cualquier joven de hoy día.

Todas sus ilusiones se centran en escribirle mensajes a una joven casi desconocida, ante la que se desnuda interiormente, descubriéndole su amistad con Xavi, su difícil convivencia familiar, sus leves experiencias con las drogas, sus devaneos con Cintia… Tras estos correos electrónicos, se oculta un enorme vacío interior, una necesidad imperiosa de comunicación. Estas palabras resumen su situación: «Mi casa, un manicomio. La calle, una trinchera. El bar de Xavi, un cementerio». Además esa mujer a la que escribe y con la que tuvo una relación no le responde: «Después de mi último correo he estado buscándote. Necesitaba escucharte, saber que eres algo más que el eco blanco que devuelve mis cartas». Incluso llega a dudar de su existencia: «Dónde estás, Marina, ¿o eres un personaje para la memoria, un espejismo que he inventado para poder hablarle». Quizás la palabra que más le cuadre a Net sea la de náufrago («El correo del náufrago» se titula precisamente la primera parte de la novela). Un náufrago perdido en el océano de la vida que envía mensajes de socorro periódicamente. Un individuo, como le define Xavi, que trata de salir ileso de todo, que se acerca a los demás sin implicarse demasiado, pues eso le supondría sufrir y no está dispuesto a ello, de ninguna manera. En cambio, su amigo se vuelca en los que le rodean hasta el fracaso: «a mí lo único que me hace daño es la pasividad y no la rabia y ni siquiera el rencor, ésos me alimentan, ¿no ves que estoy hecho de ellos». También Paula, la hermana, de Net es muy diferente a él. Dice Xavi �??personaje clarividente de la novela- que es clara como una figurilla de cristal, que le gusta ver cómo la luz entra y sale de ella. Esto explica los enfrentamientos con sus padres. Son formas diferentes de caminar por la vida.

Pequeños saltos en el tiempo le permiten a Andrés Neuman avanzar en la historia, de un modo natural, proporcionándonos noticias de los hechos cuando ya han sucedido. Así, a través de su memoria, vamos conociendo el devenir de los personajes: la separación de los padres de Net, la independencia de su hermana y sus propios planes de futuro.

Logra también mantener la intriga, a lo largo de la narración, dejando cabos sueltos que los lectores esperamos recoja en algún momento. Uno es Xavi, a quien dábamos por perdido, y que retorna al primer plano con una inesperada relación sentimental, tras la que se oculta el deseo de estar con Net. Otro cabo suelto que se acaba recogiendo es la relación de su madre con alguien imprevisto y que explica las salidas nocturnas de su padre.

Nada es pues lo que parece en esta novela, incluso las cartas �??sus correos electrónicos- son escritas por el narrador protagonista para olvidar el dolor, proyectando en ellas sus imágenes que vienen y van por las ventanas de los ojos o de los edificios de enfrente de su casa o del ordenador, hasta desaparecer. Así, como una terapia para sobrevivir, como una forma de entender la literatura.

Si queréis conocer algo más sobre el autor de la novela, Andrés Newman, esta es su página web oficial: http://www.andresneuman.com/

Matías Regodón

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