Ayer lunes, la escritora Almudena Grandes expresaba su profundo malestar por que sigan utilizándose crucifijos en los actos oficiales y por que el Tribunal Supremo haya eximido a la iglesia católica de borrar del Libro de Bautismo a los apóstatas, es decir, a los que han renunciado a su fe, con el absurdo argumento de que los bautizados no están ordenados  alfabéticamente.   

 

No le falta la razón a la escritora madrileña, pues un estado aconfesional, como el español, debe garantizar la libertad de conciencia  de sus ciudadanos. Y no lo hace cuando mantiene, por la fuerza de la tradición, el crucifijo, símbolo de la religión católica, por ejemplo, en el acto de nombramiento de ministros del reciente gobierno de Zapatero, máxime cuando la mayoría de éstos, por no decir todos, no juraron su cargo sino que lo prometieron.  

 

Pero menos respeto manifiesta el estado español hacia sus ciudadanos laicos cuando no obliga a la iglesia a borrar de sus archivos a los que libremente han renunciado a su fe. Es como si nos diéramos de baja en un sindicato o en un club y éste se negara a concedérnosla. Vamos, un sin sentido, aunque en el caso de la iglesia católica más bien es un privilegio que sigue gozando desde épocas pasadas, en que era obligatorio estar bautizado.   

14 pensamientos en “

  1. En este tema, estoy totalmente de acuerdo con Almudena Grandes. En España conviven, y no sólo ahora, sino que siempre, muchas religiones (musulmanes, judíos, católicos y alguna más), aunque desde hace mucho tiempo ha prevalecido la religión cristiana. En un pasado, España no se consideraba un país aconfesional porque, en la mayoría de los casos, desde que se implantó la religión católica, se ha impuesto seguir dicha religión y, por lo tanto, este tipo de cosas eran obligatorias. Pero actualmente, cada uno es libre de poder elegir su religión. Sin embargo, en muchos lugares, por más que digan que cada uno puede seguir la orientación espiritual que desee, pueden echarle a uno del trabajo por el hecho de pertenecer a otra religión, puede sufrir discriminaciones, e incluso algunos niños, siguiendo las ideas de sus padres se ríen de los que son de otra religión, les pegan o le hacen el vacío. Esto no se puede permitir, ni en nuestro país ni en ningún otro.
    Esto a mucha gente le parece intolerable. Pues bien, yo creo que el hecho de que en los nombramientos oficiales se siga usando el crucifijo, así como el hecho de que no te borren de la lista en la Iglesia, es igual: está discriminando a los que o bien hayan cambiado de religión, o bien a los que ya no quieren creer en ninguna de ellas, ya que estás quitándole a una persona los derechos de elegir libremente.
    En el caso del uso de crucifijos, desde mi punto de vista, es como si el nombramiento sólo fuera dirigido a aquellos que sigan una determinada religión, y me parece una falta de respeto para el resto de personas.
    Respecto al tema de que la Iglesia no quiere borrar los nombres, simplemente creo que es para no admitir que están perdiendo gente, como consecuencia de su falta de evolución. Y, para evitar perder a esa gente, lo único que se le ocurre es quitarle su derecho. Si fuera yo, me sentiría indignada, ya que el gobierno no toma medidas, porque alega que los documentos están desordenados. Eso supone una mala administración de la Iglesia, y aunque esté desordenado no quiere decir que las personas dejen de poder elegir el estar bautizadas o no. Por tanto, deben comenzar a ordenarlos y conforme lo vayan haciendo, las personas que quieran anularlo deberían poder hacerlo. Además, en el caso de que esa gente lo que quiera hacer es cambiar de religión, puede ser que no se lo permitan si no anulan su bautizo, porque dentro de las otras religiones del mundo, hay algunas que son muy cerradas, que están mucho más estancadas que el catolicismo.
    En conclusión, esto se debería solucionar, sino por parte de la Iglesia, el gobierno debería tomar medidas lo antes posible. Este tipo de discriminación es como otra cualquiera y no debe tolerarse.

  2. En mi opinión, la iglesia católica no ha hecho bien al decir semejante tontería, puesto que no creo que unos documentos de semejante interés no se hayan guardado como deben ser guardados.
    La iglesia siempre ha sido una manipuladora y lo que pretende es que se siga creyendo en ella y que nadie renuncie a ella.
    Yo pienso que cada uno es libre de hacer lo que quiera, y si una persona quiere renunciar a su fe está en todo su derecho, la iglesia no puede ni debe prohíbirselo. Y si supuestamente estamos en un país aconfesional se debería demostrar.
    Estoy de acuerdo con que el estado español debería obligar a la iglesia a borrar de los archivos a aquellas personas que voluntariamente y libremente quieren ser borrados, ya que han renunciado a su fe y es una tonteria que la iglesia se oponga a borrarlos, puesto que si no los borran no significa que esas personas tengan fe o estén de acuerdo con dicha.
    Yo creo que la iglesia no consigue nada bueno negándose a eliminar o borrar esos archivos. Además de que el bautizo ya no es obligatorio.

  3. Estoy a favor de lo que nos relata la autora de este texto en lo referido al tema de los crucifijos en los actos oficiales, ya que no todos los españoles practican la religión católica y pueden ser ofendidos, o los mismos protagonistas de estos actos oficiales y sobre el libro del bautismo, me parece una falta de respeto por parte de la iglesia católica, ya que si un devoto quiere renunciar a la iglesia , esta misma tiene el deber de borrarlo en el libro del bautismo. las excusas que ponen son absurdas, ya que tienen tiempo suficiente para resolver este problema.
    Respecto a lo de los ministros, ellos deben manifestar su molestia, ya que muchos de ellos no solo han jurado sino que han prometido…si lo han hecho, es porque estarán de acuerdo con ello.
    En resumen, el gobierno debería dar solución a este problema, ya que muchos laicos se sienten indignados y molestados con este tema.

  4. Este blog nos brinda la oportunidad de reflexionar acerca de nuestro mundo; nos remueve la conciencia en ese butacón burgués desde el cuál todo nos parece indiferente, lejano, ajeno. A propósito de este artículo, varios pensamientos rondan por mi cabeza y me enfadan con una institución por la que siento mucho respeto, la Iglesia. Al contrario que la corriente ventajista de nuestros días, no me avergüenza decir que soy creyente; no obstante me da tristeza ver cómo la institución que dicta los mandatos de mi fe tropieza una y mil veces en la misma piedra. Es un ente receloso del post-modernismo, torpe en su relación con los jóvenes e inseguro como aquel novio que desconfía de su chica por su sentimiento de inferioridad. Se pueden entender muchos de estos fallos: está regida por personas, imperfectas, por supuesto, como cualquier gobierno del mundo, pese a ser la «embajada divina» en la Tierra. Tan terrenal es que, en decisiones como la que se denuncia en el artículo, se intuye cierto olor a desesperación por aferrarse al poder pasado, a óxido en sus engranajes, a últimos estertores, a brasa que se apaga…, es el principio del fin de la Iglesia tal y como la entendemos hoy. Otra Iglesia es posible, lejos del boato y la ampulosidad. La Iglesia con la que me identifico tiene mucho más de revolucionaria que de conservadora, porque conservar el poder contra el bien de los más pobres es anticristiano, y esa ha sido la tónica general desde hace siglos.
    El sistema financiero ha caído en los 7 pecados capitales y en otros más que no conocemos la gente de a pie por no tener liquidez ni para imaginarlos. En definitiva, perdió sus valores, se desvinculó de su «raisson d’être» y ahora hasta los más liberales y anti-intervencionistas claman por la salvación del capital por parte de los Estados; hasta se habla de una profunda revisión del sistema financiero mundial. Y pienso yo: si el «dios» de nuestra sociedad estábamos todos de acuerdo en que era el dinero, ¿tan diferente es la crisis financiera a la crisis de fe? ¿ahora que la Iglesia se ha despegado de la realidad social, qué tipos de artimañas publicitarias usarán para atraer feligreses? ¿será como la de devolver un 2% de los recibos más importantes al domiciliar la nómina? ¿llegará el día que la Curia entone el «mea culpa» y pida que Jesús baje en persona a iluminarlos para reconducir la Iglesia?
    Puestos a sumarse puntos de popularidad, bien harían en situarse públicamente junto a las millones de personas afectadas por la usura del Banquero, de forma activa, crítica y honesta. Enarbolar la bandera de los valores más solidarios y liderar un cambio a nivel mundial, acogiendo en su seno a la Ciencia como el instrumento indispensable para intentar entender el misterio divino de la vida, del alma, etc. Hasta entonces, intentar evitar hacer desaparecer unos cuántos nombres de un libro, criticar que desaparezcan unos cuántos símbolos religiosos y otras tantas luchas de pequeño calado dicen demasiado , desgraciadamente, del poco contacto que la Iglesia tiene con las verdaderas preocupaciones de las familias que a pesar de no llegar a fin de mes, colaboran, por ejemplo, con las campañas del Domund o la «operación potito».

  5. Han tenido que pasar muchos años para que nuestro país se independice de la religión y sea laico. Y ahora que nosotros gozamos de esa suerte de poder elegir entre ser o no religioso o creer o no en la iglesia, no deberíamos permitir ni nosotros ni el estado que la iglesia no nos borre de la lista de bautizos, si así nosotros lo deseamos.
    El estado debería intervenir en este tema y obligarle a la iglesia a respetar nuestra elección, pero, ya que no lo hace, nosotros deberíamos buscar alguna solución para no permitir que la iglesia nos engañe con tal excusa de no poder borrar a las personas que lo deseen por un simple desorden de papeles. Es una excusa, pero además de poca credibilidad, ya que perfectamente pueden ordenarlos (si es que lo tienen desordenados) y se acabaría este problema. Pero yo también pienso que esto a la iglesia no le interesa, ya que cada vez son menos las personas que creen en la iglesia o en la religión, a diferencia de nuestros antepasados, que se aferraban a la religión por no tener respuestas a determinadas preguntas, como por ejemplo ¿qué pasará después de la muerte? y encontraban esas respuestas en la religión. Hoy en día tenemos más libertad y más conocimientos que ellos entonces tenían, y es por esa razón, entre otras, por la que no hay tantas personas religiosas, lo que pienso que a la iglesia le preocupa bastante y de ahí viene tanta hipocresía.
    En mi opinión no debería de existir el bautizo, ya que nosotros a esa edad, como es evidente, no tenemos capacidad de elegir si queremos o no ser religiosos o pertenecer a esa religión o a otra, nuestros padres eligen por nosotros, y aunque ellos solo siguen una tradición, tampoco se pregunta si nosotros querremos ser o no religiosos o si se deberían de esperar a que nosotros pudiéramos elegir lo que quisiéramos.
    En cuanto a los crucifijos, pienso que es una equivocación que se utilicen en los actos oficiales, porque es como si nos estuvieran imponiendo la religión o incitando a que seamos religiosos. Además nuestro país es laico por lo que no deben utilizar crucifijos en estos actos, ya que demuestran todo lo contrario, eso no quita que cada persona sea libre de llevar colgada una cruz o algún símbolo religioso.
    Yo por último me hago la siguiente pregunta ¿dentro de muchos años seguirá existiendo la religión o quedará como un mito en el cual creyeron las personas durante muchos años? Os invito a que lo reflexionéis.

  6. Un articulo como este me hace contradecirme en cierta forma, pues si con algunos aspectos estoy de acuerdo, con otros no.

    En resumen, me parece inapropiado que todavía existan determinados símbolos religiosos en actos oficiales, pero no porque atente contra los derechos de los ciudadanos laicos, como da a entender esta periodista, que sin duda los tenemos, sino por, en cierta forma, predeterminar una ideología religiosa, y así, discriminar a las otras, de tal forma que recubre los cimientos de la discriminación y la intolerancia religiosa. Porque ¿qué pasaría si un ministro fuera musulmán?¿o budista?¿o incluso sintoísta?¿dónde quedan sus derechos?

    Y vuelvo a decir lo mismo para la sorprendente noticia del hecho de que la Iglesia no »pueda» borrar a un católico que renuncie a su fe, pues si bien, a mí no me parece tan dramático a la hora de ser una persona laica, pues qué importa estar inscrito en una lista que te asegura estar en las puertas del paraíso, si no crees en dicho lugar; me parece horrorosa la idea de que una persona, que previamente haya sida bautizada, cuya idea de justicia se parezca más a la de otra religión que la de la católica, o que sus ideales religiosos hayan cambiado y crea en otro dios, sea obligada a permanecer en la lista, pues en esta persona puede provocar un gran problema moral.

    Concluyendo, termino afirmando que estos aspectos deben ser corregidos, para un mayor cumplimiento de los derechos del ciudadano, y para que la ideología humana progrese en cierto modo.

  7. No podría estar más de acuerdo con Almudena Grandes cuando dice lo que dice, pero hay que matizar, no obstante, que todos nos beneficiamos de la religión católica y del poder que tiene en este país; que tire la primera piedra el que no lo haga. ¿Acaso no todos los ateos, agnósticos y creyentes de otras religiones no dejan de ir a trabajar el día de la Inmaculada, o en Semana Santa? Creo que esas fiestas son católicas y aun así las hacemos.
    Es verdad que no debería haber cultos como cruces y símbolos religiosos en actos públicos, ya que se supone que hay libertad religiosa y eso podría ofender a un islámico o judío, por eso creo que lo mejor sería tener un estado más laico, que no cuente con la religión en nada público y que en privado cada uno haga lo que quiera. Al menos yo creo que esto es lo mejor, porque aunque no tengamos lo bueno, como son las fiestas, tampoco tendremos lo que en el texto se considera como malo, que son los símbolos religiosos (en este caso católicos) que hay en el ámbito público.
    Por último, me gustaría pedir a las personas que, como Almudena, se quejan de que la religión tenga demasiado poder en algunos países, que no se alarme por estas cosas ya que la religión está en decadencia. Sólo debemos fijarnos en las personas que van a misa cada Domingo para observar que son mayores de 60 años y niños que van a hacer la comunión en breve (con su familia), generalmente.
    Este tema es muy delicado, así que pido a los que no estén de acuerdo con mi opinión que no se molesten, porque sólo es eso, una opinión.

  8. En España, desde hace mucho tiempo, conviven muchas religiones, aunque la que más predomina es la religión católica.

    El uso del crucifijo, por ejemplo, o también el hecho de que no te borren de la lista de la Iglesia es una discriminación hacia otras personas de diferente religión y que quita el derecho de libertad, y también puede hacer que otras personas de diferente religión se sientan ofendidas, porque yo pienso que es una falta de respeto hacia otras religiones.

    Aunque en la actualidad, cada persona puede elegir su religión, en muchos lugares hay personas que son despedidas del trabajo o no contratadas por ser de una religión determinada, y esto también afecta a la educación infantil donde los niños pueden llegar a discriminar a otras personas por ser de una religión diferente a la suya.

    Yo pienso que es un caso similar a la igualdad entre mujeres y hombres, pero en este caso es entre personas de diferente religión y que, al igual que en la igualdad de mujeres y hombres, esto terminará con el respeto entre religiones y la eliminación de la discriminación entre personas que creen en diferentes religiones.
    (creo que el comentario no llega por algún problema)

  9. Conocía esta noticia desde hace unas semanas y, cuando me enteré, no podía creerlo. ¿Que no permitían a las personas que no deseaban estar en esa dichosa lista eliminarse? Sinceramente me parece vergonzoso que en un estado «aconfesional» se cometan injusticias y barbaries como éstas. De todos modos, suceden cosas peores diariamente en este país, y el gobierno las permite y no interviene para evitarlas. Es más, aparta la mirada como si dejándolas de ver dejaran de existir.
    Además, ¿qué esperar de una institución como la iglesia que se ha saltado por alto los derechos humanos durante tantos siglos?, ¿qué esperar de ella que ha conseguido engañar a tanta gente dando esperanzas para que transigieran en tantas cosas inhumanas?, ¿cómo se nos puede olvidar nuestra historia?
    La iglesia, que apoyó a Franco y fue apoyada por Hitler. Que creó la Inquisición. Que se ha llenado la boca durante XX siglos de bondad y de justicia, de humanidad y franqueza… , con ese descaro que la caracteriza.
    ¿Qué hemos de esperar de ella? Yo espero poca cosa. No espero que sea justa ni bondadosa. No espero de ella ni humanidad ni sensatez. No espero siquiera un atisbo de franqueza…no espero nada bueno de ella.

    ¿Debemos entonces esperar justicia? El que lo crea es demasiado ingenuo, e ignorante de la historia por supuesto.

    Afortunadamente, al nacer, mis padres no quisieron bautizarme. Mi padre decía que él no quería estar bautizado, ni deseaba haber hecho la comunión. Decía que, si pudiese, lo borraría de su historia. Y era eso precisamente lo que no quería que sucediera con mi hermana y conmigo.
    No tenía ningún problema si lo hacíamos más tarde por decisión propia, una vez alcanzado la edad suficiente para poder tomar esa decisión. Pero mientras tanto, se negaba rotundamente a tomar esa decisión por nosotras.

    El gobierno debería actuar en esto de una vez. ¿Cómo es posible que aún en los institutos se «enseñe» la religión?
    Estoy totalmente a favor de que el creyente sea practicante en sus iglesias o diversas instituciones que tengan funciones para practicar la religión. Pero nada más, que se queden ahí. Como un grupo de lectura, donde se reúnen para hablar del libro leído en común, o como un grupo de amigos que quedan para hablar de temas de interés común.
    Pero si verdaderamente España es un estado aconfesional la iglesia debería estar separada totalmente del estado, y no hay que ser muy astuto para darse cuenta de que esto no es así.

    ¿Y qué hacemos nosotros? Consentir, simplemente.

    Supongo que como todo, poco a poco, todo cambiará. Quizá nos espere una revolución social. La famosa crisis de la que tanto se habla…, ¿qué creéis que sucederá cuando nuestros padres sean despedidos y no puedan pagar la hipoteca?, ¿cuando se vean en la calle sin un duro? No les quedará nada más que luchar, y entonces sí, nos agarraremos a nuestros ideales, lo único que nos quedará serán nuestros ideales…y al fin seremos coherentes con nuestros pensamientos sin estar socializados.

    Quizá sea necesaria esta revolución para perder la ingenua esperanza en la religión, y por consecuente, en la iglesia.

  10. Esta claro que, en los últimos años, la Iglesia Católica pierde seguidores y, además, está viendo su imagen cada vez más deteriorada, ya que no se adapta a la sociedad actual y a los tiempos que nos ha tocado vivir. Como no aceptan cambiar su doctrina, el último y triste recurso que les queda es éste, el de negar la libre elección de no continuar siendo parte de ella.

    En lo que se refiere al gobierno, está claro que debería hacer algo ante esta bochornosa situación, pero no olvidemos que la Iglesia tiene poder en muchos sectores y podría perjudicar al mismo gobierno, por parte de muchos ciudadanos que se sentirían atacados junto con su Iglesia.

  11. Yo creo que el estado está para muchas cosas y, entre otras, para no permitir que pasen cosas como ésta, es decir, no permitir que alguien no pueda borrarse de las listas del bautismo si ese es su deseo.
    Cuando nos bautizan, no tenemos razón aún para decidir si queremos pertenecer a la Iglesia Católica o no.
    A muchos, con el paso del tiempo ,les da igual pertenecer a ella o no; otros se sienten plenamente identificados con su doctrina, pero otros descubren que no quieren pertenecer a ella y deciden borrarse.¿ Quien puede negarles ese derecho?, nadie.

    Con respecto al tema del crucifijo, yo personalmente no le doy más importancia, porque creo que se trata de un símbolo al que si quieres miras y si no, pues no lo haces.

    De todas formas creo que aunque se suponga que España es un estado laico, en realidad no lo es del todo, porque nuestro pasado está muy cercano y el recuerdo está aún en nuestra mente; una cosa es la teoría y otra la realidad.

    �ste es un tema del que me está costando mucho opinar porque las palabras o los pensamientos no fluyen con la misma facilidad que otros, supongo que será porque no es un tema recurrente para los jóvenes y por lo tanto cuesta tener una opinión más o menos hecha o por lo menos pensada.

    Quiero terminar mi intervención diciendo sólo que lo único realmente importante es el respeto entre las personas, y que, si de verdad nos respetásemos ,daría igual que viésemos un crucifijo o cualquier otro símbolo de cualquier otra religión o colectivo.

  12. En mi opinión, la idea de no borrar a las personas de esa lista me parece una tontería, yo pienso que las personas, cuando somos bautizadas, no tenemos uso de razón para decidir si somos creyentes o no, e incluso cuando recibimos la comunión tampoco somos muy conscientes de lo que estamos haciendo.

    Sobre el tema de los símbolos religiosos, pienso que deberéamos respetarlos, si hay gente a nuestro alrededor que cree en ellos, a mí desde luego no me molestan, pero por otra parte entiendo que, por ejemplo, en el instituto haya personas de otras religiones a las que sí le puedan molestar.

    La verdad es que en muchas ocasiones (por no decir casi todas) no estoy de acuerdo con la Iglesia, por ejemplo, el otro día leí un periódico en el que hablaban de un niño que había nacido (interviniendo la ciencia) para salvar a su hermano de una emfermedad y sólo él lo podria ayudar a tener una vida totalmente normal. Y en esto la Iglesia no estaba de acuerdo insistiendo en que habían quitado la vida a otra persona que debería nacer. En fin, yo en estas cosas no estoy de acuerdo para nada.
    Por último creo que todas las personas deberíamos intentar convivir con personas de otras religiones y respetar las creencias de todo el mundo.

  13. Pienso que, como no podemos borrarnos de esa lista en la que se refleja que estamos bautizados, por lo menos todas las familias deberían esperar a que sus hijos, cuando cumplan una edad, decidan sobre si quieren bautizarse o no.

    Hay personas que a lo mejor no les gustaría pertenecer a la Iglesia y, ¿por esto tienen que estar registradas en esa lista de bautizados?. Esto lo veo absurdo e inútil. Cada uno debe decidir sobre lo que quiere aunque, eso sí, cuando somos pequeños y no tenemos uso de razón, nuestros padres deciden por nosotros, son como nuestros representantes.

    En fin, no tengo muchas palabras para expresar lo que realmente quiero decir, por eso me limito a contar lo que pienso sobre esta lista de personas que, a lo mejor, cuando sean mayores no piensen lo mismo al haber sido bautizados.

  14. Lo de la lista lo veo sinceramente absurdo. Pero más absurdo todavía es que se le dé cierta polémica. También pienso que los crucificados no deben estar en las escuelas públicas (de hecho ya quedarán los justos).

    Pero de todas formas, ¿a quién le puede hacer daño ver una representación del Salvador, si se le topa alguna vez en su vida?. Creo que la cosa se está pasando ya de castaño oscuro y, si en un país con libertad de expresión no se puede presumir de religión, apaga y vámonos. La religión es una cosa personal y cada uno es libre de tener y practicar la que quiera y como quiera. Pero lo que no se puede hacer es continuamente estar criticando y lanzando ataques a la religión por cada pego. A quien no le guste que no entre a la iglesia, pero no que vaya sin pudor ninguno despotricando de una fe en la que creen miles y miles de personas en el mundo. No se dan cuenta de que hieren sentimientos. Respecto a los padres de la Iglesia, hay de todo, curas buenos y curas malos, pero en definitiva es como la vida misma. Pero si seguimos una religión está claro que no es por quienes la rijan, sino por el que verdaderamente rige a todas estas almas que es Dios.

    Ojalá este periodo pase pronto y podamos vivir en un país con libertad de expresión, pero sin ser martirizados día sí, día también. Aunque yo personalmente tengo mis ideas muy claras y nadie ni nada me las va a hacer cambiar en la vida.

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