Saber escuchar

Aprendí los valores democráticos en la Universidad. Estábamos en los últimos años de la dictadura franquista y las asambleas de alumnos para reivindicar las libertades o para defender la transformación del Colegio Universitario de Cáceres en Universidad, eran continuas. Las intervenciones se sucedían aceptando escrupulosamente el orden establecido por el moderador y el silencio con el que se escuchaba a quien tenía el uso de la palabra era reverencial.

En aquellas asambleas, en las que participábamos centenares de estudiantes, aprendí a debatir en público, respetando el turno de palabra, guardando silencio, mientras intervenía un compañero, y sobre todo escuchando.

Han pasado bastantes años desde entonces y los que nos dedicamos a la enseñanza intentamos cada día inculcar estos valores a nuestros alumnos, aunque el resultado no siempre sea satisfactorio. Lo pude comprobar el pasado jueves, en el debate sobre los padres, que celebrábamos en 3º de Diversificación. La moderadora se desgañitaba para que sus compañeros la escucharan, respetaran el turno de palabra o simplemente se mantuvieran en silencio, mientras hablaba otra persona.

“¡Así no puede ser!” concluyó y tenía razón, porque un debate, una asamblea o una clase no pueden desarrollarse con normalidad, si no se respetan unas mínimas normas, de las cuales la principal es escuchar al que está hablando.

Hay un poema de Blas de Otero, publicado en 1955, en el que el poeta pide la palabra, en nombre de la “inmensa mayoría”:

Escribo


en defensa del reino


del hombre y su justicia. Pido

la paz


y la palabra. He dicho «silencio»,


«sombra»,


«vacío»


etcétera.


Digo
«del hombre y su justicia»,

«océano pacífico»,


lo que me dejan.


Pido


la paz y la palabra.

Conviene no olvidar que la palabra es reflejo de pensamiento y de vida, y nos define como personas. Ahora que podemos usarla libremente, porque poetas como Blas de Otero la reclamaron, como herramienta de paz y de justicia, durante la dictadura franquista, prestemos más atención a los que hablan.

6 pensamientos en “Saber escuchar

  1. Escuchar las opiniones de los demás puede hacernos reflexionar. No escuchar a alguien cuando habla, me parece una falta de respeto, y sobre todo si lo que está diciendo es importante.Tenemos que saber entender al otro y ponernos en su lugar y es muy importante también saber respetarlo.
    Por ejemplo, aunque todo el mundo alguna vez no presta la atención suficiente, dentro de un aula de clase, el comportamiento del alumno y su deber es escuchar al profesor o profesora, escuchando se aprende, y ¿para qué va uno a la escuela, si no es para aprender? Para perder el tiempo puede ir uno a tirar piedras a un río, por ejemplo.
    En resumen, saber escuchar consiste en estar a la disposición de la otra persona prestando atención, siendo receptivo, tratando de ponerte en su lugar para entenderla, dándole tu opinión, y sobre todo piensa en cómo te gusta que te traten cuando hablas con alguien y esperas que te presten atención. Todos tenemos derecho a que nos escuchen.

  2. Escuchando a los demás aprendes a ser mejor persona, solo por conocer las formas de pensar que tienen las demás personas. Por ejemplo, si tenéis que sacar la conclusión de un problema, se debe escuchar a varias personas, y llegar a un acuerdo de cuál sería la mejor solución para solucionarlo.
    Conozco a una persona que no piensa así sino que tiene que ser lo que ella quiera siempre, no te escucha, y si tú estás dando tu opinión de como podríais solucionar el problema, empieza a hablar lo más alto que pueda, para que no le lleves la contraria, pero también lo hace para que los que sí que te escuchan y piensan como tú no te den la razón y poder ella llevarla siempre.
    Por lo que pienso que todos deberíamos de aprender a escuchar,que como dice mi compañera escuchando se aprende mucho.

  3. Hay veces en las que no callo ni debajo de agua, pero cuando hay temas que me interesan, o que me llaman la atención , lo único que se escucha de míes el silencio.
    Hay un dicho que a mí me llamó mucho la atención »se necesita coraje para pararse y hablar, pero mucho más para sentarse y escuchar» porque son unas palabras que resumen una verdad. Es más difícil saber escuchar, que contar cosas sin más.
    Según Robertson, todos pensamos que escuchar es importante, pero, ¿cuántos de nosotros lo hacemos bien?, muy pocos.
    Interrumpir a los demás mientras hablan, es cada vez más frecuente. La mayoría de la gente suele tener poca conciencia de cuán frecuente y groseramente interrumpe a los demás, convencida de que tiene que decir algo más importante que aquello que va a decir el que estaba hablando.
    Escuchar es el fundamento de toda relación humana y es una prueba de estima y de respeto hacia alguien, escuchar es la base de toda comunicación, no importa si es en una familia, entre amigos, etc. Los fundamentos de las relaciones humanas, se basan en la capacidad que cada uno tiene para escuchar mutuamente, escuchar significa estar disponible, tomarse tiempo por la otra persona y, por lo tanto, aceptar y comprender lo que siente. Escuchar, también es empatía, esto consiste en ponerse en el lugar del otro para comprender mejor lo que siente, pero sin sufrir con él. Esto sirve justamente para mostrar a la otra persona que comprendes lo que dice y que puede confiar plenamente en ti.
    Al cabo del día se oyen muchas cosas, pero se escucha poco, apenas prestamos atención a lo que dicen los demás, olvidando que la atenta y amable escucha es la base del genuino diálogo. Sin capacidad de escucha, de atención al otro, el diálogo queda bloqueado. Si todos queremos hablar a la vez y nadie escucha las razones del otro, no hay diálogo.

  4. El escuchar a las demás personas nos enseña otros puntos de vista,a pensar,o a aprender nuevas cosas.Nuestros padres,profesores,familias nos enseñan que hay que escuchar a las personas,por ejemplo, en el colegio desde pequeños nos dicen que tenemos que respetar un turno de palabra,y escuchas a los demás.
    En nuestra vida cotidiana y a medida que crecemos nos damos cuenta de esto por nosotros mismos, porque cuando nos sentimos mal y necesitamos contar lo que nos pasan a nuestros amigos, nos damos cuenta de que, si nosotros anteriormente le hemos escuchado, ahora no les cuesta escucharnos ellos a nosotros.

    Por otra parte, en el instituto veo lo difícil que resulta a los profesores que no les escuchen, porque en algunas ecuaciones, cuando he tenido que presentar un trabajo y no me han escuchado, lo he pasado un poco mal.Así que tenemos que aprender a escuchar a los demás y nos daremos cuenta de todo lo que nos aportará.

  5. Yo creo que escuchar a las personas es como respetarlas y mostrar atención a lo que hablan. Cuando se trata de un debate hay que respetar el turno de palabra y escuchar con atención así, mostrando mas interés sobre la conversación. Las palabras son la unidad de comunicación entre las personas y así entendernos. También sirven para dialogar y debatir sobre asuntos sobre la vida cotidiana, anécdotas, etc. También por las nuevas tecnologías nos podemos comunicar con gente de otros países como el videochat y otro muy conocido como el teléfono.

  6. El saber escuchar a los demás es muy bueno, sobre todo para nosotros mismos y para culturizarnos más y que nuestra primera impresión sea de una persona respetuosa y tolerante hacia las críticas que podamos recibir y que por tanto debemos afrontar como tal. Por ejemplo, si tu profesor, padre, madre o cualquier miembro de tu familia te está diciendo que algo lo has hecho mal, debes pararte a escuchar y pensar bien las cosas antes de responder, porque puede que, por no pensarlo, des una respuesta que no sea adecuada o que pueda ofender a la persona que te está intentando corregir, porque ellos solo quieren lo mejor para nosotros y en ningún caso lo hacen con mala intención, así que debemos saber escuchar a los demás y nos sentiremos mucho mejor con nosotros mismos y aprenderemos más cosas nuevas.

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