SOBRE LOS MALES DE NUESTRA EDUCACIÓN

A propósito de los males que afectan a nuestra educación, Vicente Verdú publicaba ayer un artículo, en el diario El País, en el que ofrece un punto de vista diferente. Analiza en concreto dos de estas deficiencias: la falta de espíritu de sacrificio de los alumnos y la pérdida de autoridad del profesor.

En su opinión, cuando nuestros jóvenes muestran escaso espíritu de sacrificio y, por el contrario, reclaman recompensas antes de haberse esforzado, están reproduciendo una de las características de la sociedad de consumo, en la que primero se consiguen las cosas y luego se pagan; por ejemplo, primero nos entregan un coche y luego lo pagamos. Trasladándolo al ámbito educativo, primero le conceden a un alumno el derecho a pasar de un curso a otro, incluso habiendo suspendido todas las asignaturas, y después se supone que se esfuerza en el estudio; o cuando un alumno te pide que le apruebes una evaluación, aunque no haya hecho mérito para ello, con la promesa de estudiar más para la siguiente.

En cuanto a la pérdida de autoridad del profesor, Vicente Verdú la relaciona con el descrédito, en general, de los que la ejercen en nuestra sociedad, desde los políticos hasta los directores de banco. Además, alude a que, en la nueva sociedad del conocimiento y la información, y más en concreto en Internet, la información no procede de la erudición del profesor, como sucedía tradicionalmente, sino que es algo compartido.

Sin cuestionar el fondo del razonamiento de Vicente Verdú, cabría objetarle, por una parte, que sólo con el esfuerzo en el trabajo se puede pagar el préstamo del coche o se puede aprobar una asignatura, y por otra que, aunque en Internet esté casi toda el conocimiento y éste se realice en cooperación, el profesor sigue siendo un especialista en su materia y, por tanto, con autoridad suficiente como para merecer el respeto de sus alumnos.

3 pensamientos en “SOBRE LOS MALES DE NUESTRA EDUCACIÓN

  1. Evidentemente Matías cabría objetar al señor Verdú alguna que otra cuestión y tener en cuenta que se trata de un artículo general sin llegar al fondo del tema, pero sí que consigue sumirnos en la aporía, y abrir caminos para pensar y debatir. Seguro que también te interesa su artículo de pasado jueves, La melancolía del fin, si no lo habéis hecho esta es vuestra oportunidad:
    http://www.elpais.com/articulo/cultura/Melancolia/fin/elpepicul/20100121elpepicul_3/Tes

  2. Según Vicente Verdú, estas deficiencias de nuestra educación no tienen solución, porque son producto de la sociedad en la que vivimos. Por eso, las considera aporías.

    Entiendo que este razonamiento nos aporta un punto de vista diferente y atractivo; pero al llevarnos teóricamente a un callejón sin salida, sentí la necesidad de aterrizar en la realidad, porque, de lo contrario ¿qué te queda aparte de una explicación convincente de la existencia de estos males?

    Claro, que lo mismo es suficiente con esta toma de conciencia de la sociedad en la que viven, no sólo nuestros alumnos sino también nosotros, los profesores y los padres. Quizá sea esto lo que pretende Vicente Verdú.

    Como él mismo afirma, en el otro artículo que nos invitas a leer «El tiempo que ahora discurre es incompatible con la majestad, la jerarquía y la lentitud. Es incompatible con la reflexión, la concentración y la linealidad para ser, por el contrario, veloz emocional, complejo e interactivo.»

    En fin, Antonio, habrá que hacer un esfuerzo de adaptación, aunque nos siga gustando contemplar a los impresionistas del siglo XIX, escuchar a Mozart o leer un buen libro.

  3. Yo creo que los profesores deberíais dar mas ejemplo de la educación, sobre no decir tacos y esas cosas… Muchos profesores, cuando se enfadan, empiezan a gritar y a decir tacos sin parar, como ha pasado hoy… Bueno ,y sobre nuestras ganas de estudiar…, estamos cansados, llevamos estudiando desde que teníamos 3 o 4 años.
    Hasta ahora,un saludo.

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