SOBRE LA UTILIDAD DE LO QUE ENSEÑAMOS

“Enseñar una cosa es aprenderla dos veces”, dijo Joseph Joubert, ensayista francés del siglo XVIII. Probablemente se refería a las materias que enseñamos los profesores y sobre cuya utilidad dudan nuestros alumnos. ¿Para qué sirve distinguir un nombre de un adjetivo o un número primo de otro compuesto? Se oye decir habitualmente.

Los profesores que hemos aprendido las cosas no dos veces, sino tres, cuatro, cinco…, tantas como años llevamos en la enseñanza, siempre lo hemos hecho –al menos los que nos gusta nuestro trabajo- con amor y dedicación, pensando en cómo hacérselas más agradables a nuestros alumnos.

Quizás éstos, mientras escuchan nuestras explicaciones, se pregunten también quién les enseñará las cosas que ellos consideran importantes, es decir, las cosas que de verdad importan en la vida. Por ejemplo: cómo ganar dinero fácilmente y con poco esfuerzo; cómo conseguir a la chica o chico de la que están enamorados; cómo pasar inadvertido en una clase donde uno se siente objeto de las burlas de los compañeros; cómo superar la timidez en situaciones trascendentes; etc.

Entre nuestras intenciones y las suyas está la solución. Mañana, lunes, puede ser el día, pues vamos a trabajar en clase con tipos de texto que  posiblemente les serán útiles en la vida cotidiana: la autorización, la instancia, el certificado, el correo electrónico…

Un pensamiento en “SOBRE LA UTILIDAD DE LO QUE ENSEÑAMOS

  1. A mí no me ha pasado eso, pero es verdad lo que dices, Matías, yo te doy toda la razón: a veces, se pasan en la clases, pero, en otras, están muy bien.

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