INSTRUCCIONES PARA ENTRAR EN CLASE

Siguiendo el juego que nos propone Julio Cortázar en “Historias de Cronopios y de Famas” y dado que hechos insignificantes, como entrar en clase, permanecer en ella o salir al servicio, pueden convertirse en una aventura para algunos alumnos, me planteo dar algunas instrucciones, para una mejor convivencia y un mejor funcionamiento del centro.

Comienzo con las instrucciones para entrar en clase:

En primer lugar, conviene ser puntual, aunque nos apetezca  estar unos minutos más en la cama o fumando un cigarrillo en la puerta del instituto, porque, si cada uno llega a una hora diferente, resulta muy difícil dar la clase. Además, así, nos vamos acostumbrando al mundo laboral, donde se cobra, en función del tiempo trabajado.

Si por razones justificadas, nos viéramos obligados a llegar tarde, es aconsejable llamar con suavidad a la puerta del aula y esperar pacientemente a que el profesor nos permita entrar.  En el caso de que no perciba nuestra presencia, se repite la llamada.

A continuación, caminaremos discretamente y en silencio hacia nuestro pupitre, sin saludar por el camino a los compañeros que nos vamos encontrando, pues la clase ha comenzado.

Conviene sentarse de frente al profesor, pues hacia atrás o de costado, además de resultar incómodo, puede dificultar nuestra comunicación con éste.

Finalmente, sacaremos nuestro material de trabajo, sin esperar a que se nos indique, y lo pondremos sobre la mesa, haciendo el menor ruido posible; no inclinaremos la silla hacia atrás, para evitar riesgos innecesarios; y por supuesto, no entablaremos conversación con el compañero de al lado ni le pediremos permiso al profesor para ir al servicio, pues acabamos de entrar a clase y se supone que nuestras necesidades vitales están satisfechas.

12 pensamientos en “INSTRUCCIONES PARA ENTRAR EN CLASE

  1. Hola, Matías:

    Aunque no esté en clase, que sepas que estoy leyendo tus comentarios.Lo que comentas me parece muy bien, porque la verdad es que cada uno llegamos a la hora que nos da la gana. Yo creo que deberíamos entrar todos a nuestra hora y, así, no te interrumperíamos tanto a la hora de dar tu clase. A mí creo que tampoco me sentaria muy bien. Matías, un beso.

  2. Querido y socrático maestro:
    Al leer tu paciente entrada, me surge una duda algo más que razonable: ¿Sabes tú si el santo Job se dedicaba también a la enseñanza?
    En este momento no lo sé, pero si así fuera, ahora me explico cómo alcanzó el merecido galardón de la santidad.
    En cuanto a ti, a nosotros, qué decir: paciencia, de nuevo, porque ésta es la madre de, si no la ciencia, sí de evitar las úlceras de estómago.
    ¡Buena entrada, una vez más, y gran apoyo la imagen elegida!
    ¡Qué sería de la enseñanza sin la fina y bien expresada ironía! Afortunadamente, con Blas de Otero, ¡AÚN NOS QUEDA LA PALABRA!
    ¡Ánimo, Rinconete!

  3. A mi la verdad es que eso me incumbe, porque yo soy uno de los que llego tarde por ir al servicio y, ademas, lo de la puerta siempre se va hacer porque nosotros somos así cuando nos mosqueamos, pero se intentará hacer de otra manera.

  4. Hola, Matías, yo creo que tienes razón, pero levantarse a las 7:45 de la mañana cuesta bastante; después, cuando vamos a clase, nos piden que nosotros seamos puntuales y, a primera hora, estamos todos en la puerta esperando al profesor, muertos de frío todos, y algún profesor no viene o llega tarde.
    Bueno, Matías, no tengo nada más que decir

  5. Yo opino que eso no es así, porque nadie cumple todas esas normas. Yo tengo un profesor que en muchas clases se pone a toquetear su I phone. Encima hay profesores que no llegan a su hora justa.

  6. Yo opino que a clase siempre hay que llegar puntual. Y sí es verdad que muchas veces llegamos tarde, porque estamos en la puerta fumando o porque estamos comprando en cafetería y, encima de llegar tarde, entramos sin llamar a la puerta y con muy poca educacion y nosotros en el fondo no somos así y no sé por qué nos comprortamos de esa manera.
    Espero que cambiemos de comportamiento.

  7. Hola, Matías,el saber estar en la clase de 2pcpi es muy dificil, entre algunos profesores, las sillas que son una basura que te dejan la espalda hecha polvo, pues tenemos que colocarnos como nosotros nos veamos a gustito; hay mucha tensión en la clase, porque estamos 6 hora, de lunes a viernes, estudiando,ni una hora de Educación Física,y eso causa bastante nervios entre nosotros.Ya he acabado, Matías.

  8. Hola, Matías:

    Estoy de acuerdo con lo que dices, pero comprende que algunas veces nos cuesta levantarnos tan temprano,, aunque creo que alguna solución habrá a largo plazo para que no lleguemos tarde.
    De todas manera, no creo que pase nada, porque un día llegues tarde, vamos esa es mi opinión.

    Un saludo.

  9. Hola, Matías, respecto a la intervención, opino que tienes razón en todo lo que comentas, en este aula en especial los horarios nos lo tomamos a pitorreo, sinceramente hay algunos que vienen a la hora que quieren, porque sus padres no les dicen nada, aunque algunos alumnos a veces llegan tarde por motivos de enfermedad, por el tiempo que hace y no pueden venir en la moto, son casos especiales, pero a nosotros lo que nos hace falta es un poco de estimulacion, como por ejemplo, salir al patio a realizar Educación Física, ponernos alguna pelicula de vez en cuando del tema que estemos dando en la asignatura.

    En fin, Matías, que estoy de acuerdo con tu comentario, aquí en el aula deberían adaptarse al horario de aqui y dejarse de tonterías de llegar a la hora que a ellos les da la gana, porque a la larga se van a arrepentir de todas las tonterías que cometen, porque así lo que logran es suspender todo y no sacarse el título de ESO.

    Bueno, Matías, un besito, corazón.

  10. Esto es injusto, porque las sillas de los alumnos son muy incómodas y el profesor, mientras tanto, está a gusto. Venga ya, hombre, y encima nos tienen sin Educación Física.

  11. ¡Hola, Matías!:

    Estoy un poco en desacuerdo con esta entrada, ya que es cierto que los alumnos nos solemos retrasar a la hora de entrar en clase por cualquier motivo, pero también hay que decir que hay profesores que no llegan a su hora, y nos hacen esperarlos hasta que llegan y nos abren la puerta, ya sea primera hora o después de un intercambio.

    A veces, sí que es cierto que solemos entrar a clase sin llamar a la puerta. Pienso que deberíamos intentar cambiar esa manía de entrar corriendo, sin pensar que hay un profesor intentando dar clase, y que por nuestra culpa lo interrumpamos y tenga que volver a repetirlo todo.

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