BUSCANDO UNA ILUSIÓN

Ayer, por la tarde, monté en el autobús urbano “buscando una ilusión cándida y vieja”, que diría Machado. No sabía si de amor o de odio, si de esperanza o desesperanza, si de alegría o tristeza, cuando, al desviar la mirada hacia la puerta central, allí estaba la poesía andante, recorriendo las calles y las plazas de Córdoba, como los caballeros medievales:

“Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.”

Estos son los primeros versos de un poema de Miguel Hernández, donde, tras lamentar el estado en que se encuentra su casa, expresa su esperanza de que florezcan los besos sobre las almohadas y de que el odio se amortigüe detrás de la ventana.

Me adentré hasta el final del autobús, con el deseo de que la ilusión fuera doble y, de nuevo, allí estaba en la puerta, invitándome a que la leyera:

“El viento de la fortuna
nunca deslizó mi barca
ni la llevó río arriba
con las velas desplegadas.”

También Concha Lagos, a quien pertenecen estos versos, lamenta su mala fortuna, y también, como Miguel Hernández, deja un hueco para la esperanza:

“El viento de la fortuna
es lanzar a tiempo el ancla,
tocar fondo y esperar
la segura luz del alba.”

Gracias, nuevamente, a Cosmopoética por estos dos regalos, este año no tan inesperados.

4 pensamientos en “BUSCANDO UNA ILUSIÓN

  1. Hola, Matías:
    Me encanta la forma con la que te emocionas leyendo cualquier cosa y esa forma con la que te emocionaste al ver en el autobus las poesías; pero te digo que es una cosa bonita, encontrarte con poesías en el autobús, mientras que te desplazas a un lugar, te entretienes leyendo. Te confieso que yo también lo hago.

  2. Hola Matías, te felicito, eres una persona ejemplar, capaz de ser feliz con las pequeñas cosas de la vida, como por ejemplo:»una encantadora poesía». En verdad, han tenido un buen detalle con poner poesías en el autobus, así, la gente las lee y no se pierde el gusto por leer, y, la verdad, yo, cuando voy en autobús o estoy en la parada y los veo pasar, me pongo a leer lo que tienen escrito en los cartelitos, jajajjajaj.

    Muchas veces, cuando estoy montada en el bus, veo a gente mayor ponerse sus gafillas y leerlo, inclusive a los niños chicos, de menos de 3 años, he visto que les llaman la atencion estos carteles, aunque no sepan leer. El detalle está ahí, mira que a esa edad no entienden, pero ya se interesan.

    Por eso Matías, te felicito y espero que no cambies nunca, porque personas como tú no se encuentran.
    Un besote Y un abrazo.

  3. Hola, Matías, después de haber leído lo que has comentado, me sorprende mucho cómo te emocionas al ver algo de poesías o algo referido con la lengua, porque no hay muchas personas a las que les guste, ni que se paren para ver algo que haya puesto en algun sitio. Así, después de haber leído algo que te gusta mucho, te sientes motivado hacía el sitio a donde vayas a ir.

  4. A mí sinceramente no me gusta ese tema, pero tú tienes algo que parece que lo vives y lo cuentas con un entusiasmo que es normal que vayas buscando esos carteles, esas poesías. Me gustó mucho la historia que contaste.

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