El siguiente fragmento, extraído de un artículo de Antonio Muñoz Molina, â??El vicio sin castigoâ?, resume bien el acto de leer un libro:

â??Uno se sumerge en un libro, desciende lentamente hacia el fondo de un medio más denso y menos iluminado que la realidad exterior. Uno cierra su escotilla, se acomoda en el silencio. El mundo real unas veces es gozoso y otras es hostil. En la cámara sumergida del libro, uno se encuentra a salvo de todo, transitoriamente. El mundo real, la experiencia concreta, pueden ser felices o desdichados, estimulantes o tediosos: sea como sea, uno vive en ellos sometido a severas limitaciones de tiempo y espacio, a un reparto de personajes nunca numeroso, a la posibilidad del aburrimiento. El libro multiplica las dimensiones del mundo y la variedad de los paisajes y las vidas; lo salva a uno de la inmediatez literal de las cosas, de su anclaje fatal en el aquí y en el ahora, en el yo consabido. Pero el libro no embota la curiosidad hacia el espectáculo ilimitado y gozoso de lo más cercano: bien leído, es una lente de aumento, un microscopio, un telescopio, una máquina del tiempoâ?.

Para que el libro nos salve de â??la inmediatez literal de las cosas, de su anclaje fatal en el aquí y en el ahoraâ?, es necesario que lo hayamos elegido libremente, porque â??el verbo leer -como señala Daniel Pennac- no soporta el imperativoâ?.

Y eso es lo que vamos a hacer nosotros en este blog: elegir las lecturas que nos gusten y ofrecer un comentario sobre ellas.

Matías Regodón

Un pensamiento en “

  1. Para comenzar he de decir que me encanta Antonio Muñoz Molina, me leí Prenilunio y me encanto.
    Hace en ese gçfragmento una de las mejores descripciones de leer que yo he visto. Y estoy totalmente de acuerdo con él.
    Un libro te sumerje en las lineas del mismo y te vas adentrando, con los personajes, en la trama. Además te debe hacer sentir todas las emociones que sienten los mismos personajes, ya que tu mismo te puedes identificar con cualquiera de ellos/as.
    Me acuerdo del primer libro que realmente me leí. Me explico: en mi casa siempre nos han obligado a que nos leyeramos un libro al mes, dependiendo de la edad ya sería de un tipo u otro. Esto era algo que odiaba a más no poder. Cuando tenía 9 años me regalaron para Reyes «La historia interminable» de Michael Ende. Me gustó tanto este libro, aunque tardé lo mío en terminarlo, que no pude parar de leer y no podría contarta todos los libros que me he llegado a leer. Ahora estoy leyendo uno sobre la civilización egipcia, bueno y el de «La verdad sobre el caso Savolta» de Eduardo Mendoza.
    Hay que leer más.

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