Balkan blues

A estos nueve relatos que integran el volumen Balkan blues les une Atenas, donde se sitúan las historias que se cuentan, cuando la ciudad se prepara para los Juegos Olímpicos de 2004, y el tema de la inmigración, procedente mayoritariamente de los Balcanes, como el propio título sugiere.

Petros Márkaris demuestra ser un escritor original y comprometido. Original por la forma en la que plantea sus relatos, particularmente, el titulado “De refilón”, donde son las manos y los pies de los personajes quienes alcanzan el protagonismo:

“Ambas manos sostienen con fuerza las cajas llenas de peras (…) Los pies han encontrado refugio en un par de zapatillas deportivas de lona (…) El pie izquierdo da un giro brusco para cambiar de dirección y se hunde en uno de los charcos del camino (…) La manos se desplazan hacia los bolsillos del pantalón. La izquierda se esconde enseguida en su refugio, aunque la derecha cambia de opinión en el último instante y vuelve a dirigirse a las cajas de peras.”

O en “Café batido”, donde realiza un ejercicio metaliterario, perceptible desde el inicio del relato: “La tipa que escribe esta historia me ha mandado a una de las islas de la línea árida, apenas una talla más grande que una roca”. Es el narrador protagonista quien se expresa así, generando una incertidumbre en el lector que te invita a continuar.

También se aprecia originalidad en los desenlaces sencillos, aunque siempre con un punto de sorpresa, de sus relatos, como el de Suite para flauta y violín, donde el destino de Frida y Christo, queda ligado al futuro profesional del protagonista.

En cuanto al compromiso, lo reconocemos en los relatos protagonizados por inmigrantes y el trato discriminatorio que reciben en la sociedad griega. Por ejemplo, en “Sin decorados, donde un cocinero muere a manos de su compañero sudanés, tras negarse a compartir el premio ganado en una quiniela con trece aciertos. O en “Carta verde”, relato en el que un mendigo, supuestamente serbio-bosnio, es apaleado, chantajeado e insultado. Igualmente, en “Sonia y Varia”, donde tres chicas de países del Este son obligadas a prostituirse.

Son nueve historias, que podían haber sucedido en cualquier ciudad europea, a donde llegan los inmigrantes huyendo de la miseria de sus países de origen, para desempeñar normalmente trabajos que nadie quiere hacer; pero que no siempre son tratados con el respeto y la consideración debidos.

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