RECONOCER LOS ERRORES

Hoy me he levantado con el firme propósito de que mis alumnos del PCPI leyeran lo que escribí ayer sobre su comportamiento inadecuado. Mientras llegaba el momento de reencontrarme con ellos, he estado corrigiendo el último trabajo que me entregaron: redactar una carta de amistad. Habíamos quedado en que le contarían a un destinatario elegido por ellos cómo es la vida en el instituto, y la verdad es que casi todos me han sorprendido gratamente por el rigor con el que han encarado el trabajo. Desde el punto de vista formal: aceptable presentación, buena construcción de la frase y variedad léxica; en cuanto al contenido: lealtad hacia sus compañeros, reconocimiento de la labor del profesorado y crítica constructiva y respetuosa. El único aspecto negativo: las faltas de ortografía, aunque la mayoría de los que las han cometido me han reconocido después que no revisaron la carta, antes de entregármela. 

La sensación agridulce de ayer ha dado paso a la satisfacción de hoy. Además, los alumnos me han demostrado con su comportamiento en la clase y con sus intervenciones en el blog que son capaces de reconocer sus errores. Por ahí, se empieza.

5 pensamientos en “RECONOCER LOS ERRORES

  1. Qué alegría que los alumnos escriban como lo han hecho, comentando la entrada anterior y reconozcan su actitud. Yo me enfrento a otro tipo de chicos, todos los días tienen partes ( de casi todo el profesorado) y cada dos por tres están expulsados ( curioso que cuando una baja a la sala de profesores y comenta la situación, esperando quizá un consejo de compañer@ con más experiencia, nadie reconoce que en sus clases les pasa igual (¿Y entonces de dónde o a cuento de qué tantos partes- que yo no pongo a la mínima-?).
    Matías, comentando esta experiencia me has dado una idea.
    Nunca he dicho nada pero me encanta este blog ( quiero comentar con más tiempo otra entrada, hay un libro que me robó el corazón).
    Saludos

  2. Hola Matías, soy una ex alumna del curso de preparación para la prueba de acceso de ciclo superior.
    Me atrevo a escribir estas líneas sólo y exclusivamente para darte ánimo y decirte que sigas en tu empeño por comprender a los demás, con tu tolerancia y tu bien hacer.
    Pienso que es la forma más adecuada de enseñar, y cuando digo enseñar, me refiero no solo a reglas gramaticales o léxico desconocido, sino actitudes y reflexiones que también son imprescindibles para vivir.
    Digo esto porque ya no me tienes que calificar, ni tengo que oír los comentarios que el año pasado oía de peloteo-notas, a los que hice caso omiso.
    Si la enseñanza contara con muchas personas como tú, seguro que además del título de la ESO, los chavales ganarían en conocimientos que no vienen en libros de texto, pero que son necesarios tanto o más que las matemáticas, lengua, idioma, historia, etc…

  3. La verdad que siempre tenemos muchas faltas, pero también siempre lo reconocemos. Yo particularmente siempre he tenido muchas faltas de ortografia y seguro que en este texto que escribo hay alguna, espero que os guste y tenga menos faltas, jeje.

  4. Pues tenemos muchas faltas, pero algunos tienen más que otros y, si escribimos mucho, aprenderemos poco a poco a tener menos faltas.

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