A PROPÓSITO DE LOS NIVELES DEL LENGUAJE

Estábamos analizando en clase los niveles del lenguaje, según el grado de instrucción del hablante y, al detenernos en las características del nivel vulgar, mencioné la no adaptación a las diferentes situaciones de comunicación que se presentan en la vida diaria, es decir, las personas poco instruidas hablan siempre igual, porque su escaso dominio del lenguaje les impide adaptarse a las características del receptor o de la situación. Por ejemplo, el alumno que utiliza palabras malsonantes  en clase está haciendo uso de este nivel vulgar del lenguaje y no porque haya tenido pocas posibilidades de adquirir una cultura, sino más bien porque no se ha preocupado de aprender a hablar y escribir correctamente.

Insistí en este aspecto, porque en la clase de 2º de PCPI es habitual escuchar a un alumno decir “fulanito me está dando por culo” en lugar de “me está molestando con sus bromas”, o “zutanito se ha dado una hostia al entrar al instituto” en vez de “se ha golpeado con la puerta de entrada”. Siempre les llamo la atención sobre lo inadecuado de estas expresiones; pero suelen responderme que ellos hablan así con sus amigos, ignorando que el hablante, con una mínima instrucción, debe adaptarse a las diferentes situaciones comunicativas. En estas ocasiones, también les suelo recordar que, cuando el día de mañana vayan, por ejemplo, a una entrevista de trabajo, deberán cuidar especialmente el lenguaje que utilizan, si quieren conseguir el objetivo de que los contraten.   

Otra de las características del nivel vulgar, que comentamos, es la abundancia de refranes y frases hechas. Les puse el ejemplo de “A palabras necias, oídos sordos”, que viene a significar que no se debe hacer mucho caso de las acusaciones, cuando éstas no se ajustan a la verdad. Enseguida sacaron a relucir los casos en los que los alumnos son acusados injustamente, por ejemplo, de hablar, mientras el profesor explica, o de haber expelido una ventosidad o un eructo, durante una clase. Les contesté que los profesores no podemos estar pendientes, además de explicar nuestra materia o de coordinar las tareas que realizan los alumnos, de todo lo que sucede en el aula; pero esta explicación no parece que les convenció del todo. En fin, ellos o, mejor dicho, vosotros tenéis la palabra.

 

11 pensamientos en “A PROPÓSITO DE LOS NIVELES DEL LENGUAJE

  1. Bueno, me ha pasado más de una vez. Le dices a algún alumno concreto que deje de hablar y te dice que no está hablando, que estaba hablando antes pero que en ese momento que se lo dices no. Yo no lo comprendo, la verdad.Igual interpretan eso, que no estaban hablando en el segundo en el se le dice » ya vale». A ver si hay respuestas de alumnos y lo explican de forma clara para no ser tan injustos con ellos.
    Saludos

  2. Estoy de acuerdo con el profesor, tiene toda la razón , decimos un montòn de tacos, pero toda la gente no es así. Y hay que hacer caso al refran «A palabras necias, oídos sordos»; pues en la vida hay que aplicarlo bastantes veces.

  3. Yo pienso que, cuando decimos palabras malsonantes, es porque ya estamos acostumbrados a decir algunos tacos, pues, al estar todo el día con los amigos, se nos escapan. Siempre que decimos algunas de estas palabras, no queremos que salgan de nuestras bocas, pues es totalmente una vulgaridad el decir tacos.
    Respecto a lo otro de los profesores, yo no veo bien que expulsen a los alumnos, sin saber quién ha sido el culpable, porque están juzgando a una persona, sin saber quién ha sido.

  4. Saludos, Matías, bueno, sobre las palabras malsonantes, reconozco que estoy constantemente diciéndolas, como hostia, puta, me cago en el copón divino…, vamos que son muchas, pero, la verdad, en el instituto hay que tener respeto a los profesores y hablarles bien sin decir palabras tan groseras.

    Cuando un profesor o profesora nos acusa de haber hecho algo, es mejor decirle que sí, porque el/ella es la autoridad sobre nosotros en el instituto.

  5. Reconozco que nosotros podemos decir palabras malsonantes, hacer ruidos, eructos, etc., en algunas ocasiones, pero tambien hay porofesores muy injustos y casi siempre con alumnos en concreto.
    El otro día hubo un caso en el que una profesora fue bastante injusta con uno de esos alumnos de los que he hablado antes. Por lo visto, en la clase, se oyó un ruido o un eructo, no estoy seguro, y la profesora le puso un parte a ese alumno, sabiendo toda la clase que el ruido se había oído por otro lado de la sala.
    Por situaciones como esta, creo que algunas veces los profesores son injustos, porque encima de que le pusieron un parte a un alumno, sin ser él, ellos mismos lo pueden hacer a veces y no se les puede aplicar lo mismo que a nosotros.

  6. Yo reconozco que decimos palabras malsonantes, en la clase y en la calle, porque estamos acostumbrados a hablar así. Yo por lo menos creo que hablamos así, porque, en los colegios que estábamos antes, no nos hacían caso y pasaban de nosotros, no nos corregían las faltas y, si decías algo que a ellos no les gustaba, sólo sabían ponernos partes.
    En este colegio, estoy muy contento con los profesores, porque aquí te corrigen las faltas y hay profesores que saben comprenderte, pero también hay algunos que no saben nada más que poner partes.
    SALUDOS.

  7. Bueno, respecto al tema de que usamos vulgarismos en clase , es cierto, porque yo soy una de las que los uso. En mi caso, se me suele escapar algún taco, como, por ejemplo, el que el profesor ha dicho en el cometario. Pienso que hay gente que los dice, porque está acostumbrada a oírlos en su casa y,desde pequeños, ven que eso es una cosa natural. Pero vuelvo a insistir que ese no es mi caso.
    Ahora, sobre el conflicto que hubo en clase esta semana con un compañero nuestro, estoy totalmente en desacuerdo con su expulsión,ya que él no hizo ese sonido malsonante, fue otro compañero, que por cierto aún no se sabe quién es. Que éste no lo haya reconocido, desde mi punto de vista, no es de ser compañero.

  8. Hola, Matías, la verdad, el lenguaje que utilizamos en clase no es muy apropiado; yo creo que estamos tan acostumbrados a hablar vulgarmente, aunque, en verdad, no es vulgarmente, porque hablar, hablamos bien, lo que pasa es que se nos escapan muchas palabrotas, pero para nosotros es algo normal. Claro, tú siempre nos pones ese ejemplo de cuando vayamos a una entrevista de trabajo. En este caso, yo, no sé los demás, te aseguro que digo palabrotas, pero nunca se me ha ocurrido, en ningún momento, decirlas en un puesto de trabajo, y lo sé, porque he estado colocada varias veces.

    Ahora te voy a comentar la situación que pasó el otro día en clase. Estábamos haciendo un examen y un compañero no identificado hizo un ruido extraño, la profesora se dio la vuelta, se acercó a un compañero y le dijo que, si tenía problemas con el estómago, que se cortara un poco, o algo así. El compañero se quedó un poco anonadado, porque él no habia sido. Se lo dijo a la profesora, pero ella no le hizo caso ninguno, le puso un parte y hay una propuesta de expulsión. El compañero salió de clase, sin permiso, cosa que no está bien, pero, ella no tuvo que decirle nada, si no sabía si había sido él y mucho menos ponerle un parte.
    Para terminar, quiero decir que nosotros, por mucho que digamos que es mentira de lo que se nos acusa, nunca tenemos voz ni voto y nunca tenemos la razón.

  9. Hola, Matías:
    Pienso que es verdad que decimos muchos tacos, al día, pero no es porque queramos sino porque estamos tan acostumbrados que nos salen sin pensar. Creo que en la clase deberíamos controlar más los tacos. Muchas veces nos salen más tacos, cuando nos enfadamos o no entendemos algo, nos ponemos histéricos y decimos cosas, sin pensar en nadie o, si hacemos daño, al pronunciar esa palabra, a quien nos escucha. Yo intentaré controlarme un poco más.
    Muchos besos y abrazos.

  10. Hola Matías, me atrevo a expresar mi opinión en estas líneas porque pienso que a alguien le puede servir mi experiencia.
    Las palabras malsonantes, por muy inofensivas que sean, siempre resultan desagradables. Hay personas que las emplean sin darles el significado que tienen por sí solas y no se dan cuenta que los receptores en ese momento se crean una imagen del emisor que en la mayoría de los casos no es cierta, pero que siempre confunde al oyente, y por supuesto, dice bastante de la persona que las emite.
    ¿ A quién le gustaría que en una reunión, una persona querida, empleara tacos constantemente, se expresara dando gritos y haciendo gestos exagerados?
    De las equivocaciones de los profesores quiero señalar que son humanos y como tales no son perfectos, pero seguro que si se les ayuda a poder hacer su trabajo se equivocaran menos y todos contentos.
    Yo propongo que cuando haya una situación no demasiado agradable en clase, los alumnos opinen sobre las soluciones que crean más acertadas para corregir esa situación y por supuesto para que no vuelva a ocurrir, entonces se darán cuenta que no es tan fácil como ellos creen.
    Cuando respetas a los demás, los demás te respetan a ti.

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