Paseos culturales

Desplazar el cuerpo utilizando primero el movimiento de una pierna y luego el de la otra.

Andar es desplazarse por el espacio utilizando el movimiento de las piernas, primero una y luego otra, puesto que el músculo, unido a los huesos por tendones y tejido conectivo, convierte la energía química en tensión y contracción, tirando de los huesos como lo hace una palanca a lo largo de su bisagra. La coordinación de estos movimientos, aprendida desde la infancia, permite mover el cuerpo para hacerlo presente en otro sitio distinto, porque se desea cambiar de lugar o porque no se tiene más remedio que hacerlo.

Se puede iniciar el proceso de mover una pierna y luego otra cuando se siente hastío o vacío existencial, y se decide que la mejor manera de ponerle freno es dirigirse hacia un centro comercial a comprar algo. Para realizar este acto preferimos que el traslado de nuestro cuerpo ya no lo hagan nuestras piernas sino otro cuerpo, normalmente autopropulsado gracias a los carburantes fósiles, lo cual nos permite, según creemos, ahorrar esfuerzo y tiempo. En tal caso, nuestras piernas, junto al resto del cuerpo, son transportadas cómodamente ejercitando únicamente la articulación del tobillo para pisar el acelerador o el freno, sobre todo en los atascos que se forman porque gran parte de la población quiere disfrutar de la comodidad de desplazar su cuerpo en automóvil y considera sólo ocasionalmente incómodos los insultos entre conductores o la posibilidad de sufrir uno de los 257 accidentes diarios con víctimas que se producen en las carreteras españolas.

Mucho más raro es el mecanismo de asociar el movimiento que realizan nuestras piernas al apretar el acelerador con los gases de efecto invernadero expulsados a la atmósfera por el tubo de escape. Por eso, solemos creer que el cambio climático nada tiene que ver con el cambio de espacio de nuestro propio cuerpo cuando nos trasladamos en uno de estos cuerpos mecánicos autopropulsados. Erróneamente pensamos que transformaciones como el cambio climático se realizan en una escala de tiempo muy distinta de la de nuestros cambios.

Eso sí, la posibilidad de gestionar mucho más eficazmente el desplazamiento del propio cuerpo permite la administración exacta de nuestro tiempo y que busquemos la máxima efectividad del esfuerzo que dedicamos a cualquier actividad, aunque ello devenga en estrés. Por eso solemos dedicar nuestro tiempo y esfuerzo a actividades más interesantes como trabajar horas extras no remuneradas o ver la televisión 3,45 horas al día, que es la media que se estima dedicamos a dicha actividad en el Estado español.

Gracias a la televisión aprendemos cada día cómo es el mundo, lo que nos evita tener que desplazarnos para saber qué pasa fuera. De esta forma también nos ahorramos encuentros con vecinos o conocidos, o con las anécdotas ciudadanas de lo cotidiano que pudieran entretenernos y robarnos tiempo para otras actividades más importantes como ver nuestra serie favorita de televisión o ir de compras. También, gracias a la televisión y a las nuevas tecnologías de la comunicación, podremos poco a poco ahorrarnos múltiples desplazamientos y no tendremos que andar para comprar.

Andar es lo se recomienda que hagan las personas cuando quieren cuidarse, porque una hora al día trasladando el cuerpo a pie activa la circulación, reduce el estrés y quema 300 kcalorías. Andar es una actividad que incluso ayuda a tener el tipo de cuerpo que cada uno de los anuncios de publicidad que salen en la televisión nos dicen que hay que tener. Por eso ahora muchos atareados ejecutivos y ejecutivas en EE UU, y otros territorios que persiguen el mismo modelo de sociedad, comen rápidamente y utilizan el tiempo asignado a la comida para ir al gimnasio. Allí se puede dejar cómodamente el coche en un lujoso parking y unas escaleras mecánicas transportan tu cuerpo, incluidas las piernas, hasta la entrada del recinto. Una vez dentro, te subes a una máquina que te permite andar durante horas sin trasladarte, que es como moverse pero sin andar hacia ningún lado.

Texto tomado de la campaña «CosumeHastaMorir»

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